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sobre Vilanant
Pueblo con encanto rural y casas de piedra; ermita de San Jaime en el campo
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En el corazón del Alt Empordà, donde las últimas estribaciones de los Pirineos se suavizan hacia la llanura ampurdanesa, se encuentra Vilanant, un pequeño municipio de apenas 400 almas que conserva intacto el encanto de la Cataluña rural. A 98 metros de altitud, este tranquilo pueblo se extiende entre campos de cultivo y bosques mediterráneos, ofreciendo al viajero un refugio perfecto para desconectar del ruido urbano y descubrir la esencia más auténtica de la comarca gerundense.
Vilanant forma parte de ese mosaico de pequeñas poblaciones que salpican el interior del Empordà, territorios que han sabido mantener su identidad mientras el turismo masivo se concentra en la costa. Aquí el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, marcado por el ciclo de las cosechas, las campanas de su iglesia parroquial y las tertulias en la plaza. Es un destino para quienes buscan autenticidad, silencio y la oportunidad de conocer la vida cotidiana de un pueblo catalán alejado de las rutas convencionales.
La proximidad a Figueres, a apenas 7 kilómetros, y su situación estratégica entre las ciudades históricas del Empordà y los pueblos medievales de la zona, convierten a Vilanant en un excelente punto de partida para explorar una de las comarcas más ricas culturalmente de Cataluña.
Qué ver en Vilanant
El patrimonio arquitectónico de Vilanant es modesto pero representativo de la arquitectura rural ampurdanesa. La iglesia parroquial de Sant Esteve preside el núcleo urbano con su estructura sencilla que combina elementos de diferentes épocas. Aunque no destaca por monumentalidad, merece un paseo por sus alrededores para apreciar la típica construcción religiosa de pueblo pequeño catalán.
El verdadero atractivo de Vilanant radica en su trama urbana tradicional, con calles estrechas y casas de piedra que conservan elementos arquitectónicos característicos: portales adovelados, balcones de hierro forjado y fachadas encaladas que reflejan la luz mediterránea. Pasear sin rumbo fijo por el pueblo permite descubrir rincones con encanto, patios interiores y las masías dispersas en el término municipal, algunas de las cuales datan de varios siglos atrás.
Los alrededores naturales invitan a caminatas tranquilas entre campos de cereales, viñedos y pequeños bosques de encinas y alcornoques. Desde diversos puntos elevados del término se obtienen vistas panorámicas del Empordà, con los Pirineos como telón de fondo hacia el norte y la llanura extendiéndose hacia el Mediterráneo.
Qué hacer
Vilanant es punto de partida ideal para rutas de senderismo y cicloturismo de nivel bajo y medio. Los caminos rurales que conectan el pueblo con las poblaciones vecinas permiten descubrir el paisaje ampurdanés a pie o en bicicleta, atravesando cultivos, zonas de bosque mediterráneo y antiguas vías pecuarias.
La gastronomía local refleja la tradición culinaria del Empordà, con productos de la tierra como protagonistas. La zona es conocida por sus aceites de oliva, vinos de la DO Empordà y productos derivados del cerdo. Aunque Vilanant no cuenta con gran oferta restauradora, su cercanía a Figueres y otros pueblos del entorno permite disfrutar de la rica cocina ampurdanesa en establecimientos cercanos.
La proximidad a Figueres, con el Teatro-Museo Dalí como gran reclamo cultural, convierte a Vilanant en una base tranquila para explorar el legado del genio surrealista. Otros pueblos medievales como Peralada (con su castillo y festival de música), Castelló d'Empúries o Sant Pere de Rodes están a menos de 30 minutos en coche.
Los amantes del vino pueden realizar rutas enoturísticas por las bodegas de la DO Empordà, muchas de las cuales ofrecen visitas guiadas y catas. El Empordà produce vinos singulares con variedades autóctonas como la garnacha y la cariñena.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos catalanes, Vilanant celebra su fiesta mayor durante los meses de verano, normalmente en agosto, cuando el pueblo se llena de actividades tradicionales: sardanas, comidas populares, verbenas nocturnas y actos religiosos en honor al patrón local.
La celebración de Sant Esteve, el 26 de diciembre, es otra fecha señalada en el calendario festivo del municipio, con actos religiosos y reuniones familiares que mantienen vivas las tradiciones navideñas catalanas.
A lo largo del año, muchos vecinos participan en las fiestas de los pueblos cercanos, creando un ambiente festivo comarcal que se extiende especialmente durante la primavera y el verano. Las ferias agrícolas y mercados tradicionales en poblaciones vecinas permiten conocer los productos locales y el folclore de la zona.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, Vilanant se encuentra a unos 45 kilómetros por la autopista AP-7 (salida 4 hacia Figueres) y posteriormente por carreteras comarcales. El trayecto en coche dura aproximadamente 40 minutos. Desde Figueres, son apenas 7 kilómetros por la carretera GI-503.
En transporte público, lo más práctico es llegar en tren o autobús hasta Figueres y desde allí tomar un taxi o alquilar un vehículo, ya que las conexiones de autobús directo son limitadas.
Mejor época: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para visitar Vilanant, con temperaturas agradables para caminar y paisajes especialmente atractivos. El verano puede ser caluroso, aunque las noches son frescas. El invierno es suave pero puede soplar la tramontana con fuerza.
Consejos: Vilanant es un destino para viajeros que buscan tranquilidad y autenticidad. Conviene alojarse en casas rurales de la zona y planificar excursiones a los pueblos y espacios naturales cercanos. Es recomendable llevar vehículo propio para moverse con libertad por el Empordà.