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sobre Les Cabanyes
Pequeño municipio vitivinícola del Penedès con un entorno rural apacible
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A media mañana, cuando el sol empieza a calentar la tierra y las sombras todavía son cortas, los campos alrededor de Les Cabanyes huelen a mosto y a polvo fino de camino. En época de vendimia es fácil cruzarse con un tractor que baja despacio entre hileras de viña cargadas de cajas. El ruido del motor se queda flotando unos segundos y luego vuelve el silencio, roto solo por algún perro lejano o por el viento moviendo las hojas.
Les Cabanyes está en el centro del Alt Penedès, a unos 250 metros de altitud, muy cerca de Vilafranca del Penedès. El pueblo es pequeño y se recorre rápido. En el núcleo sobresale la iglesia parroquial de Sant Pere, de piedra clara, con una torre que se ve desde los caminos que rodean el municipio. Alrededor, calles cortas y tranquilas donde aún aparecen portales de madera gastada y muros que mezclan piedra y revoco antiguo.
Un pueblo pequeño rodeado de viñas
En Les Cabanyes el paisaje pesa más que el casco urbano. Basta salir unos minutos caminando para encontrarse rodeado de viñedos.
Las masías aparecen dispersas entre las parcelas: construcciones sólidas, de teja curva y muros gruesos, algunas todavía habitadas por familias que llevan generaciones trabajando la misma tierra. No suelen estar abiertas a visitas; lo que se ve es la vida diaria del campo, almacenes, tractores aparcados junto a la puerta, perros dormitando al sol.
El terreno es suave, sin grandes pendientes, y eso hace que el horizonte se abra bastante. En días claros, desde algunos caminos elevados se distinguen las sierras bajas que cierran el Penedès hacia el Garraf.
Caminos entre viñedos
Los alrededores de Les Cabanyes se recorren bien a pie o en bicicleta. Hay muchos caminos agrícolas de grava o tierra compacta que conectan parcelas, masías y pueblos cercanos.
No esperes senderos señalizados cada pocos metros ni grandes miradores. Aquí la gracia está en perder un rato por los caminos rurales, avanzar entre hileras de cepas y notar cómo cambia el paisaje según la estación.
En primavera las viñas brotan de un verde muy vivo. A finales de verano las hojas se vuelven más densas y la uva empieza a oscurecer. Y en otoño el campo se vuelve irregular, con parches amarillos y rojizos que aparecen de repente entre las filas.
Si vienes en verano conviene salir temprano. A partir del mediodía el sol cae fuerte y muchos caminos tienen poca sombra.
El ritmo de la vendimia
La vendimia suele concentrarse en septiembre y cambia bastante el ambiente de los campos. Hay más movimiento en los caminos, tractores entrando y saliendo de las parcelas y gente trabajando desde primera hora de la mañana.
A esa hora el aire tiene un olor dulce y algo ácido que viene de la uva recién cortada. Es también cuando mejor se entiende hasta qué punto la economía de la zona sigue ligada al vino.
Dentro del término municipal no abundan las bodegas abiertas al público. Muchas siguen siendo pequeñas explotaciones familiares. En el conjunto del Penedès sí es habitual encontrar productores que organizan visitas o catas, normalmente con reserva previa.
Comida sencilla y pueblos cercanos
Les Cabanyes es muy tranquilo y los servicios son limitados. Para comer con más opciones, mucha gente se desplaza a Vilafranca del Penedès, que está a pocos minutos en coche.
La cocina de la zona gira alrededor de lo que da la huerta y de platos tradicionales de interior: verduras de temporada, carnes a la brasa, guisos sencillos y vino del propio Penedès acompañándolo todo.
Cuándo acercarse
Primavera y otoño suelen ser los momentos más agradables para caminar por los caminos que rodean Les Cabanyes. La temperatura es suave y el paisaje cambia mucho de color.
En verano el calor aprieta bastante en las horas centrales del día, así que merece la pena madrugar o esperar a la última luz de la tarde, cuando las viñas proyectan sombras largas sobre la tierra y el aire vuelve a moverse un poco.