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sobre Pacs del Penedès
Municipio vitivinícola sede de grandes bodegas como Torres
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A última hora de la tarde, cuando el sol cae detrás de las hileras de viña, Pacs del Penedès queda envuelto en una luz tibia que rebota en la tierra clara entre cepas. El aire suele oler a polvo seco y a mosto cuando es época de vendimia. Apenas pasa un coche. Algún perro ladra a lo lejos y, si caminas despacio, se oyen las hojas de las vides rozándose con el viento. Con poco más de 900 habitantes y a unos 200 metros de altitud, Pacs del Penedès sigue girando alrededor de la viña y del trabajo agrícola que define todo el paisaje del Alt Penedès.
El pequeño núcleo alrededor de la iglesia
Las calles del núcleo antiguo son cortas y tranquilas, más de paso que de paseo. En el centro aparece la iglesia parroquial dedicada a San Julián y Santa Basilisa, un edificio levantado en distintas etapas. La piedra de la fachada tiene ese tono apagado que cogen los muros después de muchos veranos de sol. El campanario es sencillo y visible desde casi cualquier punto del pueblo.
Alrededor quedan algunas casas antiguas con portales de madera y rejas de hierro algo torcidas por los años. No es un casco histórico monumental; es más bien un conjunto pequeño donde todavía se percibe que la vida diaria no está pensada para el visitante sino para quien vive aquí.
Un paisaje de viña en todas direcciones
Salir del núcleo es encontrarse enseguida con el paisaje típico del Penedès: parcelas de viña que suben y bajan suavemente por las laderas. En otoño las hojas se vuelven rojizas y ocres; en verano dominan los verdes polvorientos y la tierra clara entre filas.
Entre los campos aparecen masías dispersas y pequeñas construcciones agrícolas de piedra. Algunas se han rehabilitado y otras siguen ligadas al trabajo de la viña. No es raro ver tractores entrando o saliendo de los caminos rurales, sobre todo por la mañana temprano.
En los márgenes crecen romeros, tomillos y lentiscos. Si vas caminando sin prisa, el olor cambia según la estación: más seco en verano, más intenso después de la lluvia.
Caminos rurales para recorrer el entorno
Los alrededores de Pacs del Penedès se recorren bien por pistas agrícolas y caminos de tierra que conectan fincas y pequeñas colinas. Son trayectos sencillos, con poco desnivel, donde se avanza entre muros de piedra seca, viñas y algún almendro suelto.
Conviene tener en cuenta que son caminos de trabajo. Durante la vendimia o en época de poda hay bastante movimiento de maquinaria agrícola, así que es mejor apartarse cuando pasa un tractor y no bloquear accesos a fincas si llegas en coche.
La luz más agradable suele ser la de primera hora de la mañana o la del final del día, cuando el calor baja y el paisaje se vuelve más silencioso.
Vino y vida agrícola
La viticultura es el eje de la economía local. En el entorno hay varias bodegas vinculadas a la tradición vinícola del Penedès, algunas de las cuales reciben visitas si se conciertan con antelación. Suelen combinar viñedo, instalaciones de elaboración y espacios de cata.
Más que un espectáculo turístico, lo que se percibe es un territorio que sigue funcionando como zona productora. En época de vendimia —finales de verano y principios de otoño, según el año— el movimiento en los caminos y en las fincas se multiplica.
Comer y moverse por la zona
Pacs del Penedès es muy pequeño y muchos servicios se concentran en Vilafranca del Penedès, que está a pocos minutos en coche. Allí hay más opciones para comer o pasar la tarde.
En el pueblo y en los alrededores la cocina suele girar alrededor de lo que manda la zona: carnes a la brasa, embutidos, platos tradicionales catalanes y vinos del propio Penedès.
Cuándo acercarse
La vendimia y el otoño cambian mucho el ambiente del pueblo. Los colores de la viña y el olor a uva recién cortada transforman el paisaje durante unas semanas.
En verano el calor puede apretar bastante a mediodía, porque hay poca sombra entre los campos. Si vas a caminar por los caminos agrícolas, lo más sensato es salir temprano o esperar a la caída de la tarde, cuando la luz baja y el Penedès se queda en silencio otra vez.