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sobre Pontons
El municipio más alto del Penedès con paisaje de montaña y bosques
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Encaramado a 632 metros de altitud en pleno corazón del Alt Penedès, Pontons es uno de esos pueblos catalanes que parecen haberse detenido en el tiempo. Con apenas 523 habitantes, este pequeño municipio de piedra y silencio ofrece un refugio perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo frenético de Barcelona, situada a menos de una hora en coche. Rodeado de bosques de pinos y encinas, y con vistas privilegiadas sobre la comarca vitivinícola más famosa de Cataluña, Pontons es la prueba de que no hace falta ir muy lejos para encontrar autenticidad.
El pueblo se despliega en torno a su núcleo histórico, donde las casas de piedra se apiñan formando callejuelas estrechas que invitan a perderse sin rumbo. Aquí el tiempo se mide de otra manera: por el sonido de las campanas de la iglesia, por el vuelo de las rapaces sobre los campos cercanos, por las conversaciones pausadas en la plaza. Es un destino ideal para quienes practican el turismo lento, ese que valora más la atmósfera que la lista de monumentos visitados.
La ubicación privilegiada de Pontons, en la transición entre la llanura del Penedès y las primeras estribaciones de la Cordillera Prelitoral, lo convierte en un punto de partida excepcional para explorar tanto las bodegas de la comarca como los paisajes de montaña que lo rodean. Un equilibrio perfecto entre cultura del vino y naturaleza mediterránea de interior.
Qué ver en Pontons
El patrimonio de Pontons es modesto pero genuino. La iglesia parroquial de Sant Pere, de origen románico aunque muy reformada a lo largo de los siglos, preside el núcleo antiguo con su sobria fachada de piedra. Merece la pena acercarse para observar los detalles arquitectónicos que han sobrevivido a las sucesivas transformaciones.
Pasear por el casco antiguo es la principal actividad contemplativa del pueblo. Las calles empedradas, los portales de piedra, los balcones de hierro forjado y las pequeñas plazas crean un conjunto armonioso que habla de siglos de vida rural catalana. No hay grandes monumentos, pero sí esa arquitectura popular que refleja la forma de vida tradicional del Penedès de interior.
En los alrededores del municipio destacan varios masías fortificadas, construcciones características de la Catalunya rural que combinaban las funciones agrícolas con las defensivas. Aunque muchas son de propiedad privada, pueden admirarse desde los caminos rurales que recorren el término municipal.
La naturaleza es, sin duda, uno de los mayores atractivos de Pontons. Los bosques mediterráneos que rodean el pueblo ofrecen paisajes cambiantes según la estación: verdes intensos en primavera, dorados en otoño. Desde diversos puntos del municipio se obtienen vistas panorámicas extraordinarias sobre la comarca del Penedès, con el mar Mediterráneo en el horizonte en los días más claros.
Qué hacer
Pontons es territorio de caminantes. La red de senderos señalizados que parte del pueblo permite descubrir los paisajes de la zona a pie o en bicicleta de montaña. Rutas de diferentes niveles recorren los bosques cercanos, atraviesan campos de viñedos y olivos, y conectan con los pueblos vecinos a través de antiguos caminos rurales.
Para los aficionados al cicloturismo, las carreteras secundarias que serpentean por la comarca ofrecen recorridos exigentes pero gratificantes, con desniveles que ponen a prueba las piernas pero regalan vistas espectaculares. La proximidad a la Vía Verde del Tren Petit, en el vecino municipio de Pacs del Penedès, permite combinar rutas de diferentes dificultades.
La gastronomía es otro de los grandes atractivos. Aunque Pontons es un pueblo pequeño sin una oferta hostelera extensa, su ubicación en el Alt Penedès garantiza acceso a productos de primera calidad: vinos con denominación de origen Penedès, aceite de oliva, embutidos artesanos y la cocina tradicional catalana. Las masías de los alrededores y los restaurantes de los pueblos cercanos mantienen viva esta tradición culinaria.
Los amantes del enoturismo encontrarán en Pontons un punto de partida tranquilo para explorar las bodegas de la comarca. Vilafranca del Penedès, capital del vino catalán, está a pocos kilómetros, y numerosas bodegas de la zona ofrecen visitas y catas.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a Sant Pere, patrón del pueblo. Durante estos días, Pontons multiplica su población y las calles se llenan de actividad con verbenas, comidas populares y actos tradicionales que mantienen vivas las costumbres de la Catalunya rural.
En otoño, coincidiendo con la vendimia, la comarca entera se transforma. Aunque Pontons no tiene el mismo protagonismo que otros municipios vitivinícolas del Penedès, participa de este ambiente festivo que celebra la cosecha de la uva.
Como en muchos pueblos catalanes, el solsticio de verano y las fiestas de San Juan (23 y 24 de junio) tienen su reflejo con hogueras y celebraciones nocturnas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, se accede a Pontons por la AP-7 o la C-32 hasta Vilafranca del Penedès, continuando después por la BV-2153. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. Aunque el transporte público no llega directamente al pueblo, hay conexiones de autobús hasta Vilafranca desde donde se puede continuar en taxi.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales, con temperaturas agradables para caminar y paisajes especialmente bonitos. El verano puede ser caluroso, aunque la altitud suaviza las temperaturas. El invierno es tranquilo y perfecto para quienes buscan soledad absoluta.
Consejos: Pontons es un destino para desconectar, no esperes gran actividad comercial o vida nocturna. Trae calzado cómodo para caminar y consulta la disponibilidad de alojamientos en los pueblos cercanos si planeas pasar varios días explorando la zona.