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sobre Sant Sadurní d'Anoia
Capital del Cava mundialmente conocida por sus numerosas cavas subterráneas
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El turismo en Sant Sadurní d'Anoia gira inevitablemente alrededor del cava. No es casualidad: aquí se consolidó la producción de vino espumoso en el Penedès a finales del siglo XIX, cuando la filoxera arrasó los viñedos franceses y abrió una oportunidad inesperada para los viticultores de la zona. Algunas familias empezaron entonces a experimentar con la segunda fermentación en botella siguiendo el método champenoise aprendido de técnicos franceses.
El pueblo tenía unos dos mil habitantes en aquella época. Hoy ronda los trece mil y continúa muy ligado a ese paisaje de viña y a una industria que ha marcado su economía y también su urbanismo.
De la plaga al cambio económico
La iglesia parroquial de Sant Sadurní se levanta en el centro del casco urbano. El campanario, de planta octogonal, es del siglo XVI y se asentó sobre estructuras anteriores de época gótica. Desde el atrio se entiende bastante bien cómo creció el pueblo moderno.
Una de las piezas clave fue el ferrocarril Barcelona–Tarragona, que llegó en la segunda mitad del siglo XIX. La estación facilitó la salida del vino hacia Barcelona y hacia los puertos, algo decisivo cuando las bodegas empezaron a producir espumosos con mayor regularidad.
El dinero del vino dejó también huella en algunas casas de finales del XIX y principios del XX. En el centro todavía se ven fachadas con cerámica vidriada, balcones trabajados y composiciones bastante ordenadas, propias de la transición entre el modernismo y el noucentisme catalán. No son grandes palacetes, pero hablan de una pequeña burguesía local vinculada al negocio del cava.
El paisaje que rodea el pueblo
Sant Sadurní se sitúa en el Alt Penedès, entre el Anoia y el Foix, en un territorio suavemente ondulado cubierto casi por completo de viñedo. Las parcelas suben y bajan entre pequeñas colinas que rondan los 200 o 300 metros de altitud.
Los suelos son mayoritariamente calcáreos, formados cuando esta zona estaba cubierta por el antiguo mar de Tetis. Esa composición obliga a la vid a profundizar para encontrar agua, algo que suele traducirse en uvas más concentradas, adecuadas para elaborar vinos base de espumoso.
Alrededor del municipio hay varios itinerarios señalizados que atraviesan este paisaje agrícola. Algunos siguen caminos tradicionales entre viñas y masías; otros se acercan al río Anoia mediante senderos más llanos. Entre los vecinos es bastante habitual el paseo por el camino fluvial, especialmente los fines de semana.
El cava también entra en la cocina
En Sant Sadurní el cava no se queda solo en la copa. En muchas casas se utiliza para guisos de aves —pollo, pato o pavo según la temporada— combinados con frutos secos o fruta. El vino espumoso aporta acidez y ayuda a aligerar salsas que, de otro modo, serían más pesadas.
También existen embutidos elaborados con vino o con mosto de cava, una práctica que algunas carnicerías del pueblo mantienen desde hace décadas.
En las pastelerías aparecen dulces que incorporan licor o marc de cava. Uno bastante conocido en la zona es una coca sencilla cuya masa se hidrata con cava en lugar de leche, algo que probablemente surgió en años de escasez y terminó quedándose por el resultado: una miga más ligera y ligeramente ácida.
La fiesta que recuerda a la filoxera
Cada septiembre el pueblo recuerda el episodio que marcó su historia reciente: la llegada de la filoxera al Penedès a finales del siglo XIX. La plaga arrasó gran parte del viñedo en pocos años y obligó a replantar utilizando portainjertos americanos resistentes.
La celebración popular recrea ese momento con figuras que representan tanto al insecto como a los viticultores. Hay pasacalles, fuego y una escenificación final en la plaza principal que simboliza la derrota de la plaga.
Más avanzado el otoño suele celebrarse también una feria dedicada al cava donde distintas bodegas del municipio presentan sus vinos. El ambiente es bastante local: agricultores, vecinos y visitantes compartiendo copa mientras se comenta la vendimia del año.
Cómo llegar y cuándo ir
El tren conecta Sant Sadurní d'Anoia con Barcelona y Tarragona mediante la línea ferroviaria que atraviesa el Penedès. La estación queda a pocos minutos andando del centro.
Si te interesa ver el pueblo en movimiento, el periodo de vendimia —normalmente entre finales de verano y comienzos de otoño— cambia bastante el ritmo del lugar. A primera hora circulan tractores y camiones cargados de uva, y en el aire queda ese olor dulce del mosto recién prensado.
El casco urbano se recorre sin dificultad en un par de horas. Si hay tiempo, merece la pena entrar en alguno de los espacios visitables vinculados a la elaboración del cava o acercarse a los caminos entre viñedos que rodean el municipio. Ahí se entiende mejor por qué esta parte del Penedès terminó especializándose en el vino espumoso.