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sobre Vilafranca del Penedès
Capital del vino y los castellers con un rico patrimonio gótico
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En el corazón del Alt Penedès, rodeada de viñedos que se extienden como un mar verde hasta donde alcanza la vista, se encuentra Vilafranca del Penedès, la capital indiscutible del vino catalán. Con más de 40.000 habitantes, esta villa combina a la perfección su herencia medieval con una próspera industria vitivinícola que marca el ritmo de la vida local. Sus calles empedradas, plazas señoriales y bodegas centenarias invitan a descubrir un territorio donde la cultura del vino se respira en cada rincón.
Situada a 223 metros de altitud y a escasos 50 kilómetros de Barcelona, Vilafranca representa el equilibrio perfecto entre la tranquilidad del interior catalán y la proximidad a la costa mediterránea. Aquí, el tiempo parece transcurrir al ritmo de las vendimias, y la tradición castellera se fusiona con la modernidad de una población dinámica y acogedora.
Pasear por Vilafranca es sumergirse en siglos de historia vinculada al comercio del vino, descubrir rincones arquitectónicos sorprendentes y entender por qué esta tierra ha sido, desde tiempos inmemoriales, el alma del Penedès.
Qué ver en Vilafranca del Penedès
El casco antiguo de Vilafranca conserva el encanto de su pasado medieval. La Basílica de Santa Maria, de estilo gótico catalán, domina el perfil urbano con su imponente campanario octogonal del siglo XIV. Su interior alberga un notable retablo mayor y vidrieras que filtran la luz creando una atmósfera de recogimiento.
La Plaça de la Vila constituye el corazón social y monumental de la población. Rodeada de edificios porticados, destaca el Palau Reial, actualmente sede del ayuntamiento, que conserva elementos románicos y góticos. En esta misma plaza se celebran los actos más importantes de la villa, especialmente las exhibiciones castelleras.
Una visita imprescindible es el Museu de les Cultures del Vi de Catalunya (VINSEUM), instalado en el antiguo Palacio Real. Este museo interactivo recorre la historia milenaria del vino en Cataluña a través de audiovisuales, piezas arqueológicas y herramientas tradicionales de viticultura. La colección incluye ánforas romanas, prensas medievales y una completa muestra de la evolución de las técnicas de elaboración del vino.
El Mercat de la Vila, un edificio modernista restaurado, merece una parada tanto por su arquitectura como por la posibilidad de adquirir productos locales. Los alrededores de Vilafranca ofrecen paisajes de viñedos ideales para paseos en bicicleta o a pie, especialmente bellos durante la vendimia en septiembre.
Qué hacer
La experiencia fundamental en Vilafranca pasa por el enoturismo. Numerosas bodegas de la zona ofrecen visitas guiadas donde se explica el proceso de elaboración del cava y los vinos del Penedès, culminando con catas que permiten apreciar las variedades locales como el xarel·lo, macabeo y parellada.
Las rutas senderistas y ciclistas por los viñedos son una manera excelente de conocer el territorio. Existen caminos señalizados que conectan masías históricas y pequeñas bodegas familiares, permitiendo disfrutar del paisaje rural del Penedès a ritmo pausado.
En el ámbito gastronómico, la villa cuenta con una variada oferta donde degustar la cocina tradicional catalana con productos de la tierra. Los calçots en temporada, las carnes a la brasa y los platos elaborados con xató (salsa típica del Penedès) son algunas de las especialidades que no debes perderte.
Para los aficionados a las tradiciones catalanas, asistir a un ensayo de castellers en alguna de las colles locales es una experiencia memorable que permite entender esta manifestación cultural declarada Patrimonio de la Humanidad.
Fiestas y tradiciones
Vilafranca vive intensamente sus tradiciones, siendo los castellers uno de sus mayores orgullos. Los Castellers de Vilafranca son una de las colles más prestigiosas de Cataluña, y sus actuaciones congregan a miles de personas.
La Festa Major se celebra a finales de agosto y principios de septiembre, convirtiéndose en el evento más importante del año. Durante estos días, las calles se llenan de música, bailes tradicionales, correfocs y, por supuesto, impresionantes exhibiciones de castells en la Plaça de la Vila.
La Fiesta de San Félix, a primeros de agosto, marca el inicio del ciclo festivo estival. Por otro lado, la Feria del Gallo de finales de enero es una de las ferias de aves más antiguas de Cataluña y conserva el sabor de las celebraciones rurales tradicionales.
En septiembre, coincidiendo con la vendimia, se organizan diversas actividades relacionadas con el mundo del vino, desde pisadas tradicionales de uva hasta jornadas de puertas abiertas en bodegas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Vilafranca del Penedès está perfectamente comunicada por carretera a través de la AP-7 (salida 27) o la C-15, con un trayecto de aproximadamente 45 minutos. En transporte público, los trenes de Renfe de la línea R4 conectan Barcelona con Vilafranca en unos 50 minutos, con salidas frecuentes desde las estaciones principales.
Mejor época para visitar: Aunque Vilafranca tiene atractivo durante todo el año, septiembre es el mes más especial, coincidiendo con la vendimia y la Festa Major. La primavera también resulta ideal, con los viñedos en pleno verdor y temperaturas agradables para actividades al aire libre.
Consejos: Reserva con antelación si planeas visitar bodegas, especialmente en fin de semana. El centro histórico es peatonal y fácil de recorrer a pie. Para explorar la comarca en profundidad, alquilar un coche o una bicicleta eléctrica puede ser una buena opción.