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sobre Piera
Municipio extenso con un castillo medieval y múltiples urbanizaciones
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Piera tiene unos 17.800 habitantes y decenas de núcleos repartidos por el término. Es el municipio más grande del Anoia. Mucha gente pasa cerca, pero no entra. Si no conoces a nadie aquí, lo normal es venir por curiosidad o porque el tren desde Barcelona llega en menos de una hora.
Cómo llegar y dónde aparcar
Piera se alcanza por varias carreteras comarcales. La C‑15 es la que más tráfico mueve. El casco antiguo no está pensado para coches. Calles estrechas y muchas cuestas.
Lo más sensato es dejar el coche abajo, cerca del polideportivo. Hay un aparcamiento grande y normalmente queda sitio. Desde ahí al centro se tarda unos diez minutos andando.
Si tu idea es subir al castillo, no te empeñes en cruzar todo el pueblo con el coche. Sigue las señales de “Castell” hasta donde veas espacio para parar. A partir de ahí compensa seguir a pie. Las calles se vuelven un pequeño laberinto.
El castillo y lo que queda
El castillo de Piera aparece citado en documentos medievales, alrededor del siglo X. Hoy queda poco. Básicamente muros y una torre cuadrada que resiste.
La entrada es libre. No hay taquilla ni control. Subes por una rampa de cemento y ya está.
Las vistas sí merecen la subida. El Anoia se abre alrededor con campos de cereal y viña. Al atardecer suele haber gente del pueblo haciendo fotos. A veces coinciden varias sesiones de boda a la vez, con fotógrafo, focos y alguna moto colocada en mitad del plano.
Las Flandes
A unos tres kilómetros del centro está el paraje de Les Flandes. Es una zona de arcillas erosionadas que forman barrancos y paredes rojizas. El ayuntamiento lo compara con el Gran Cañón. La comparación es optimista.
El recorrido es corto. En una hora se ve sin prisa. El suelo es polvo rojo y se mete en los zapatos. Hay pocos árboles y casi nada de sombra.
No esperes servicios. No suele haber fuentes y la cobertura de móvil falla bastante. Si usas GPS para orientarte, mejor llevar el mapa descargado.
Cerámica, fiestas y lo que se come
La tradición ceramista aún sigue viva, aunque a pequeña escala. Quedan un par de talleres en activo en el municipio. Abren cuando trabajan, no siempre con horario fijo.
En primavera suele organizarse una feria dedicada a la cerámica. Se monta en la plaza y mezcla artesanos locales con gente de fuera. La excusa gastronómica suele ser la coca de recapte.
La comida aquí es la típica del interior del Penedès y el Anoia. Cereal, algo de viña y productos de huerta cuando toca. En los bares lo habitual son bocadillos calientes, butifarra y cerveza de barril.
La Fiesta Mayor llega en agosto. Música en la plaza, atracciones junto al campo de fútbol y calor fuerte al mediodía. Si buscas silencio, mejor venir otro fin de semana.
Un consejo directo
Aparca abajo y sube andando. Mira el castillo, da una vuelta por el centro y, si aún te quedan ganas, acércate a Les Flandes.
En dos horas te haces una idea bastante clara. Piera no intenta impresionar. Es un pueblo normal, con tren, campos alrededor y unas ruinas en lo alto. A veces eso ya es suficiente.