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sobre Sant Martí de Tous
Pueblo con un castillo medieval y leyenda de la cierva blanca
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Hay pueblos a los que llegas casi por accidente. Sales de Igualada, conduces unos minutos entre campos, y de pronto aparece un campanario y cuatro calles agrupadas alrededor. Sant Martí de Tous funciona un poco así. El turismo en Sant Martí de Tous no tiene mucho que ver con monumentos famosos ni con rutas marcadas con flechas cada diez metros. Es más bien ese tipo de sitio donde bajas del coche, caminas un rato y te haces una idea rápida de cómo es la vida aquí.
No es grande. Apenas algo más de mil vecinos repartidos entre el núcleo y varias masías dispersas. Y eso se nota: hay silencio, tractores pasando de vez en cuando y bastante más campo que asfalto.
El pequeño núcleo del pueblo
El centro se organiza alrededor de la iglesia parroquial de Sant Martí. El edificio actual mezcla partes antiguas con reformas posteriores. Desde fuera se ven muros sobrios, de esos que no buscan llamar la atención.
Dentro todo sigue la misma línea: sencillo, sin grandes decoraciones. La iglesia sigue cumpliendo su función de siempre. Aquí se celebran las misas, los entierros y las fiestas del calendario local. Más que monumento, es parte de la rutina del pueblo.
Alrededor aparecen varias casas grandes que recuerdan épocas más prósperas. Algunas siguen habitadas todo el año; otras funcionan como segundas residencias. Si miras con calma verás portales con escudos de piedra o balcones antiguos que cuentan bastante de cómo fue el lugar hace décadas.
Campos, masías y caminos
En cuanto sales del núcleo empiezan los campos. Trigo, cebada y otras parcelas que cambian mucho según la estación. En invierno el paisaje se vuelve más seco y terroso; en primavera todo se vuelve verde durante unas semanas.
Por el término municipal aparecen bastantes masías antiguas. Algunas tienen muros gruesos y estructuras que recuerdan épocas más inseguras, cuando las casas aisladas necesitaban cierta defensa. Muchas siguen siendo viviendas privadas o explotaciones agrícolas, así que lo normal es verlas desde el camino.
En días claros, desde algunos puntos altos se intuye la silueta de Montserrat a lo lejos. No está al lado, pero sirve como referencia en el horizonte.
Paseos sencillos por la Anoia rural
Aquí la actividad más lógica es caminar sin demasiada planificación. Hay caminos agrícolas y senderos que conectan campos, pequeños bosques de encinas y alguna fuente dispersa.
No esperes rutas muy preparadas. Son caminos de los de siempre: tierra, grava y alguna cuesta corta. A cambio, el ambiente es tranquilo. Si te cruzas con alguien probablemente sea un vecino paseando o alguien que viene a revisar el campo.
Cuando llueve aparecen pequeños arroyos temporales y el paisaje cambia bastante. También se ven más aves en las zonas húmedas, algo que a algunos aficionados a la observación de pájaros les suele interesar.
Comida de casa y calendario del pueblo
La cocina que se encuentra por la zona sigue siendo muy de interior catalán. Embutidos, legumbres cocinadas a fuego lento, verduras de huerta. En los meses fríos aparecen guisos contundentes; cuando llega el calor se ven platos más ligeros y bastante producto de temporada.
El calendario festivo gira sobre todo alrededor de la celebración de Sant Martí, que tradicionalmente se hace en noviembre. Suele haber actos en la iglesia y actividades en la plaza con participación de los vecinos. En verano también se organizan bailes o encuentros al aire libre aprovechando las noches largas.
No son celebraciones pensadas para atraer multitudes. Son fiestas de pueblo en el sentido literal.
Un lugar tranquilo cerca de Igualada
Sant Martí de Tous queda relativamente cerca de Igualada y de las carreteras principales de la comarca. Aun así, cuando entras en el pueblo la sensación cambia rápido. Menos tráfico, menos prisa.
No hay grandes reclamos ni monumentos espectaculares. Lo que hay es paisaje agrícola, historia dispersa en masías antiguas y un núcleo pequeño que sigue funcionando como siempre. Si te gusta curiosear por pueblos reales, de los que siguen viviendo más del campo que del turismo, este encaja bastante bien en esa categoría.