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sobre Castellfollit del Boix
Municipio rural disperso entre bosques y campos en el límite con la Anoia
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Encaramado a 700 metros de altitud en el corazón de la comarca del Bages, Castellfollit del Boix es uno de esos pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. Con apenas 461 habitantes, este pequeño municipio de la Cataluña interior conserva la esencia de los asentamientos medievales que salpican las tierras barcelonesas, donde las piedras centenarias cuentan historias de señores feudales y comunidades agrícolas que han sabido adaptarse al paso de los siglos sin perder su identidad.
El municipio se extiende por un territorio de colinas suaves y bosques mediterráneos, donde la calma solo se ve interrumpida por el canto de los pájaros y el murmullo del viento entre los robles. Castellfollit del Boix es un destino perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo urbano y sumergirse en la Cataluña más auténtica, esa que no aparece en las guías turísticas convencionales pero que guarda tesoros arquitectónicos y paisajísticos de notable valor.
La magia de este rincón del Bages reside precisamente en su pequeñez. Aquí no hay grandes atracciones ni complejos turísticos, solo calles empedradas, casas de piedra con portales románicos y una comunidad que mantiene vivas las tradiciones rurales catalanas. Es un lugar para pasear sin prisa, respirar aire puro y redescubrir el placer de la vida sencilla.
Qué ver en Castellfollit del Boix
El patrimonio arquitectónico de Castellfollit del Boix gira en torno a su núcleo medieval, donde destaca la iglesia parroquial de Sant Andreu, de origen románico aunque con modificaciones posteriores. Este templo, situado en el centro del pueblo, conserva elementos arquitectónicos que nos transportan a la época medieval, cuando estas tierras estaban bajo el dominio de diversos señoríos feudales.
El castillo de Castellfollit, que da nombre al municipio, es otra de las joyas patrimoniales del lugar. Aunque no se conserva en su totalidad, los restos del antiguo castillo feudal permiten imaginar cómo era la vida en estas fortificaciones que controlaban el territorio del Bages central. Los muros y estructuras que aún permanecen en pie ofrecen una magnífica oportunidad para los aficionados a la fotografía y la historia medieval.
Paseando por el casco antiguo, descubrirás casas señoriales con portales góticos y renacentistas, testimonios de la importancia que tuvo el pueblo en épocas pasadas. La plaza Mayor conserva ese ambiente de pueblo tranquilo donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
Los alrededores naturales son igualmente atractivos. La zona está atravesada por diversos senderos entre bosques de encinas y robles, ideales para el senderismo y el contacto directo con la naturaleza mediterránea de interior. Desde algunos puntos elevados se obtienen vistas panorámicas excepcionales del Bages y, en días claros, se puede divisar la montaña de Montserrat en la distancia.
Qué hacer
Castellfollit del Boix es un destino ideal para los amantes del senderismo y el cicloturismo. Varias rutas parten del pueblo y recorren el territorio municipal, permitiendo descubrir masías antiguas, fuentes naturales y bosques autóctonos. Una de las actividades más recomendables es seguir alguno de los caminos rurales que conectan Castellfollit con los municipios vecinos, disfrutando del paisaje cambiante según las estaciones.
La gastronomía local merece una mención especial. La cocina del Bages se caracteriza por platos contundentes de montaña, elaborados con productos de la tierra. Las legumbres, los embutidos artesanales, las setas en temporada y los guisos tradicionales catalanes forman parte de una propuesta culinaria auténtica y sabrosa.
Para los interesados en el turismo cultural, la comarca del Bages ofrece una red de iglesias románicas, castillos y monasterios que pueden visitarse en rutas temáticas. Castellfollit del Boix es un excelente punto de partida para explorar este patrimonio disperso por el territorio.
La observación de aves y la fotografía de naturaleza encuentran aquí un escenario privilegiado, especialmente en primavera y otoño, cuando los bosques se llenan de vida y colores cambiantes.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a Sant Andreu, patrón del municipio. Durante estos días, Castellfollit del Boix se llena de actividades tradicionales: sardanas, comidas populares, actividades para los más pequeños y verbenas nocturnas que congregan a vecinos y visitantes en un ambiente festivo y acogedor.
En enero, las hogueras de Sant Antoni mantienen viva una de las tradiciones más antiguas de las comarcas catalanas, con el encendido de fogatas que simbolizan la purificación y el inicio de un nuevo ciclo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (a unos 75 km), se accede por la C-16 (eje del Llobregat) dirección Manresa. Desde la capital del Bages, se toma la carretera comarcal que conduce a Castellfollit del Boix. El trayecto desde Barcelona dura aproximadamente una hora en coche.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más agradables, con temperaturas suaves ideales para caminar y disfrutar del entorno natural. El verano puede ser caluroso, aunque las noches refrescan gracias a la altitud.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar por el pueblo y los senderos. Es recomendable informarse en el ayuntamiento sobre el estado de las rutas y puntos de interés abiertos al público. Aprovecha para explorar otros pueblos del Bages en la misma visita, creando una ruta por la Cataluña interior más desconocida.