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sobre El Pont de Vilomara i Rocafort
Destaca por su magnífico puente medieval sobre el Llobregat
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A orillas del río Llobregat, en pleno corazón de la comarca del Bages, El Pont de Vilomara i Rocafort despliega su encanto tranquilo entre huertas, bosques y patrimonio histórico. Este municipio de 4.101 habitantes, situado a 202 metros de altitud, es el resultado de la fusión de dos núcleos con personalidad propia: el industrial Pont de Vilomara y el medieval Rocafort, cada uno con su carácter distintivo pero unidos por una misma esencia catalana de interior.
La presencia del Llobregat ha marcado profundamente la identidad de este territorio. El río no solo dio nombre al puente medieval que conecta ambas orillas, sino que impulsó durante siglos la actividad económica de la zona, desde los molinos harineros hasta las colonias textiles. Hoy, ese mismo curso de agua ofrece un paisaje fluvial de gran valor paisajístico y ecológico, perfecto para quienes buscan un destino de interior auténtico, alejado del bullicio turístico pero cerca de Barcelona.
Pasear por El Pont de Vilomara i Rocafort es descubrir la Cataluña más genuina, donde el patrimonio industrial convive con vestigios medievales y la naturaleza ribereña invita al descanso. Un destino ideal para una escapada de fin de semana que combina cultura, naturaleza y la hospitalidad característica del Bages.
Qué ver en El Pont de Vilomara i Rocafort
El puente medieval sobre el Llobregat es sin duda el símbolo del municipio. Esta construcción gótica, que data del siglo XIV, conecta las dos orillas del río y constituye uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura civil medieval en la comarca. Sus robustos arcos de piedra han resistido crecidas y el paso del tiempo, manteniendo intacta su función original.
En el núcleo de Rocafort, la iglesia de Sant Miquel de Rocafort destaca por su origen románico, aunque posteriormente fue reformada. Este templo conserva elementos arquitectónicos que testimonian la larga historia del asentamiento. Desde su ubicación elevada se obtienen excelentes vistas del valle del Llobregat y del entorno natural que rodea el municipio.
El patrimonio industrial también merece atención especial. La Colònia Jorba, situada a orillas del río, representa la importancia que tuvo la industria textil en la zona durante los siglos XIX y XX. Aunque parte de estas instalaciones han sido reconvertidas, el conjunto arquitectónico mantiene el sabor de aquella época de auge manufacturero catalán.
Para los amantes de la naturaleza, los márgenes del Llobregat ofrecen agradables senderos fluviales donde observar la vegetación de ribera y avistar aves acuáticas. El contraste entre las zonas boscosas de pino y encina de las laderas y el verdor de las huertas junto al río crea un mosaico paisajístico muy atractivo.
Qué hacer
El senderismo es una de las actividades estrella en El Pont de Vilomara i Rocafort. Varias rutas permiten recorrer el territorio descubriendo rincones naturales y patrimonio disperso. El Camí de Sant Jaume, que atraviesa el municipio, conecta con la red de caminos jacobeos y resulta ideal para caminatas de medio día.
Las rutas en bicicleta por los caminos que bordean el Llobregat son muy populares entre los ciclistas que buscan recorridos de dificultad moderada con buen firme. La vía verde que sigue el antiguo trazado del ferrocarril permite desplazamientos seguros y paisajísticos.
La gastronomía local refleja la tradición del Bages, con productos de huerta y platos contundentes propios de la cocina catalana de interior. Los establecimientos de la zona suelen ofrecer menús donde destacan las carnes a la brasa, las verduras de temporada y los embutidos artesanos. No faltan los vinos de la Denominación de Origen Pla de Bages, cada vez más reconocidos.
Para quienes visiten la zona en familia, los espacios junto al río son perfectos para disfrutar de un picnic o simplemente relajarse contemplando el agua. El entorno tranquilo del municipio invita al descanso y a desconectar del ritmo urbano.
Fiestas y tradiciones
La Festa Major se celebra a finales de agosto y constituye el momento álgido del calendario festivo local. Durante varios días, el municipio se llena de actividades culturales, deportivas y lúdicas, con los tradicionales bailes de sardanas, castellers, conciertos y verbenas populares que reúnen a vecinos y visitantes.
A mediados de septiembre tiene lugar la festividad de Sant Miquel de Rocafort, patrón del núcleo antiguo, con actos religiosos y celebraciones más recogidas que mantienen vivo el espíritu tradicional.
Durante el año, diversos eventos relacionados con el patrimonio industrial y cultural permiten conocer mejor la historia del territorio. Las rutas guiadas y jornadas de puertas abiertas suelen programarse en primavera y otoño.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (a unos 50 kilómetros), se accede por la C-58 en dirección a Manresa, tomando después la C-16. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. También existe conexión mediante transporte público con servicios de autobús desde Manresa, capital de comarca situada a apenas 10 kilómetros.
Mejor época: La primavera y el otoño son estaciones ideales para visitar El Pont de Vilomara i Rocafort. Las temperaturas son agradables para caminar y el paisaje luce especialmente verde en primavera o teñido de ocres en otoño. Los veranos pueden ser calurosos, aunque la proximidad del río aporta cierto frescor.
Consejos: Llevar calzado cómodo para recorrer los senderos y el casco antiguo de Rocafort. Si se visita en agosto, es recomendable consultar el programa de la Festa Major para participar en las actividades. El municipio es un excelente punto base para explorar otros destinos del Bages como Manresa, Cardona o el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt.