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sobre Mura
Uno de los pueblos medievales más bonitos de Cataluña en el parque de Sant Llorenç
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Encaramado en las estribaciones del Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac, Mura es uno de esos secretos bien guardados del Bages que parece resistirse al paso del tiempo. Con apenas 228 habitantes y a 454 metros de altitud, este pequeño núcleo rural catalán ofrece un refugio perfecto para quienes buscan desconectar entre bosques de encinas, senderos ancestrales y el silencio que solo conocen las aldeas de montaña.
El pueblo se extiende por un territorio donde la piedra calcárea dibuja paisajes kársticos de formas caprichosas, y donde el verde de la vegetación mediterránea contrasta con el ocre de los roquedos. Aquí, la naturaleza no es solo un telón de fondo, sino la verdadera protagonista de la experiencia. Las calles estrechas y empinadas del casco antiguo conservan ese sabor auténtico de la Cataluña interior, con casas de piedra que han visto pasar generaciones.
Mura es, ante todo, un destino para los amantes del senderismo y la montaña. Su ubicación privilegiada dentro del parque natural lo convierte en punto de partida ideal para numerosas excursiones, mientras que su patrimonio histórico y su gastronomía de proximidad completan una propuesta turística tan sencilla como genuina.
Qué ver en Mura
El corazón del pueblo late en torno a la iglesia parroquial de Sant Martí, un templo de origen románico que ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos. Aunque su estructura actual data principalmente de reformas posteriores, conserva elementos que testimonian su pasado medieval y merece un paseo tranquilo por sus alrededores.
El verdadero patrimonio de Mura, sin embargo, se encuentra en su entorno natural. El Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac es una de las áreas protegidas más emblemáticas de la provincia de Barcelona. Sus formaciones rocosas, fruto de millones de años de erosión, crean un paisaje único de agujas, cavidades y paredes verticales que hacen las delicias de escaladores y excursionistas. El pico de La Mola, con el monasterio de Sant Llorenç del Munt en su cima, es visible desde muchos puntos del municipio y constituye el emblema del parque.
Los alrededores de Mura están salpicados de masías tradicionales catalanas, algunas todavía habitadas, que dan testimonio de la vida rural que ha caracterizado esta zona durante siglos. Un paseo por los caminos rurales permite descubrir estas construcciones de piedra perfectamente integradas en el paisaje.
No hay que perderse las Coves de Mura, cavidades naturales que se pueden visitar en algunas rutas de senderismo y que muestran los caprichos geológicos de este terreno calcáreo. El fenómeno kárstico ha modelado también pozos y simas que fascinan a los espeleólogos.
Qué hacer
Mura es sinónimo de senderismo. Desde el pueblo parten numerosas rutas de diferente dificultad que permiten adentrarse en el Parque Natural. Una de las más populares conduce hasta el monasterio de Sant Llorenç del Munt, una caminata exigente pero gratificante que regala vistas panorámicas excepcionales del Bages, el Vallès y, en días claros, hasta Montserrat y los Pirineos.
Para los menos experimentados, existen itinerarios más suaves que recorren el entorno inmediato de Mura, bordeando campos de cultivo abandonados reconquistados por el bosque mediterráneo, fuentes naturales y miradores naturales. El GR-5, que atraviesa la zona, ofrece la posibilidad de realizar travesías más largas conectando con otros pueblos del parque natural.
La escalada deportiva encuentra en las paredes calcáreas del entorno un terreno excepcional, con vías equipadas de diferentes grados que atraen a aficionados de toda Cataluña. Las agujas y roquedos ofrecen desafíos tanto para principiantes como para escaladores experimentados.
La gastronomía local se basa en productos de temporada y proximidad. Aunque Mura es pequeño, en la comarca del Bages se pueden degustar platos tradicionales como los embutidos artesanos, la coca de recapte, las judías del ganxet y los vinos de la DO Pla de Bages. La cocina es de montaña, contundente y honesta, perfecta después de una jornada de caminata.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra en torno al 11 de noviembre, festividad de Sant Martí, patrón del pueblo. Es el momento del año en que Mura recupera la animación, con actos tradicionales, comidas populares y encuentros vecinales que mantienen vivo el espíritu comunitario de la aldea.
Durante el verano, generalmente en agosto, se organizan actividades al aire libre que aprovechan las noches frescas de la montaña para celebraciones más informales. Estas fechas son especialmente populares entre quienes tienen segunda residencia en el municipio y regresan para reencontrarse con sus raíces.
Información práctica
Desde Barcelona, la forma más cómoda de llegar a Mura es por carretera. Se toma la C-58 en dirección a Terrassa y después la C-16 hasta Manresa. Desde allí, se sigue por carreteras comarcales (BV-1221) que serpentean entre campos y bosques hasta alcanzar el pueblo. El trayecto completo dura aproximadamente una hora y cuarto, aunque la última parte por carreteras estrechas y con curvas requiere conducción atenta.
La mejor época para visitar Mura es primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables para el senderismo y los colores del bosque mediterráneo ofrecen su mejor versión. El verano puede ser caluroso, aunque la altitud proporciona algo de frescor, especialmente por las noches. El invierno, aunque tranquilo, puede presentar condiciones de frío y humedad en las rutas de montaña.
Es fundamental llevar calzado adecuado para caminar, agua suficiente y protección solar. No hay grandes infraestructuras turísticas en el pueblo, así que conviene planificar con antelación. Se recomienda informarse en el Centro de Interpretación del Parque Natural sobre el estado de las rutas y las recomendaciones de seguridad.