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sobre Almoster
Municipio residencial a los pies de la montaña con calles empinadas y vistas al Camp de Tarragona
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El turismo en Almoster pasa primero por entender dónde está. El pueblo se asienta en el Baix Camp, en una pequeña elevación a unos 290 metros sobre la llanura que se abre entre Reus y las primeras estribaciones de las montañas de Prades. Con algo más de 1.300 habitantes, forma parte de ese cinturón agrícola que durante siglos abasteció a las ciudades cercanas, especialmente a Reus, uno de los grandes centros comerciales del Camp de Tarragona en época moderna.
La agricultura sigue marcando el paisaje inmediato. Alrededor del núcleo urbano aparecen parcelas de avellanos —cultivo muy ligado a la economía histórica de la comarca— junto a olivares y pequeñas zonas de huerta. No es raro que los caminos que salen del pueblo sigan siendo, en esencia, antiguos accesos a estas fincas.
Almoster queda fuera de los itinerarios más transitados de la zona. La cercanía de Reus y de la costa hace que muchos viajeros pasen de largo, pero el pueblo conserva un ritmo claramente local: calles estrechas, poca circulación y una vida cotidiana que se concentra en torno al casco antiguo y las zonas agrícolas que lo rodean.
Más que un destino para varios días, suele funcionar como base tranquila desde la que moverse por el Baix Camp.
El núcleo antiguo y la iglesia parroquial
El centro de Almoster mantiene la estructura compacta de muchos pueblos agrícolas del Camp. Las calles convergen hacia la plaza donde se levanta la iglesia parroquial dedicada a San Pedro. El edificio tiene origen en el siglo XVI, aunque fue reformado posteriormente, algo habitual en templos que han ido adaptándose a las necesidades de cada época.
No es una iglesia monumental, pero su posición marca claramente el corazón del pueblo. Alrededor se agrupan las casas más antiguas, algunas con portales de piedra y reformas posteriores que muestran cómo se han ido transformando las viviendas con el paso de los siglos.
Un paseo tranquilo por estas calles permite hacerse una idea bastante clara de la escala del lugar. En poco tiempo se recorre todo el núcleo, que mantiene una disposición pensada más para la vida cotidiana que para el tránsito de visitantes.
Caminos entre avellanos y olivares
El paisaje que rodea Almoster explica buena parte de su historia. El cultivo del avellano ha sido uno de los pilares agrícolas del Baix Camp durante generaciones, y aún hoy sigue siendo visible en muchas parcelas alrededor del pueblo.
Desde el propio casco urbano salen caminos rurales que se adentran entre estos cultivos y pequeñas manchas de pinar mediterráneo. Son recorridos sencillos, utilizados por agricultores y vecinos para moverse entre fincas o para caminar. En bicicleta también se pueden hacer sin dificultad, siempre que se tenga en cuenta que algunos tramos son de tierra.
En los días despejados, al mirar hacia el sur se abre la llanura del Camp de Tarragona, mientras que hacia el norte empiezan a elevarse las montañas de Prades, que marcan el límite natural de la comarca.
En verano conviene salir temprano o al final de la tarde: hay zonas con poca sombra.
Tradiciones del Camp
La vida festiva de Almoster gira alrededor de su fiesta mayor, dedicada a San Pedro y celebrada habitualmente a finales de junio. Durante esos días se organizan actos populares, música y comidas colectivas que reúnen a buena parte del pueblo, incluidos vecinos que viven fuera y regresan para las fiestas.
En invierno aparece una costumbre muy extendida en todo el Camp de Tarragona: las calçotadas. Entre los meses más fríos es habitual reunirse para asar calçots —una variedad local de cebolla tierna— y comerlos con salsa romesco, acompañados de carne a la brasa. Más que un evento formal, suele ser una reunión entre familias o grupos de amigos.
Apuntes prácticos para la visita
Almoster se recorre a pie sin dificultad y en poco tiempo. Lo interesante suele estar en los caminos que salen del pueblo y en el paisaje agrícola que lo rodea.
Por su ubicación, también resulta sencillo acercarse a otros puntos del Baix Camp: Reus queda a pocos minutos en coche y las montañas de Prades empiezan relativamente cerca hacia el interior. Tarragona, en la costa, se alcanza en aproximadamente media hora por carretera.