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sobre Colldejou
Pueblo al pie de la Mola de Colldejou
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En las estribaciones de la Sierra de Llaberia, donde los Puertos de Tortosa-Beseit comienzan a perfilarse en el horizonte, se encuentra Colldejou, un pequeño núcleo de apenas 168 habitantes que conserva intacto el espíritu de la Cataluña rural más auténtica. A 431 metros de altitud, este diminuto municipio del Baix Camp se presenta como un remanso de paz para quienes buscan desconectar del ruido urbano y sumergirse en paisajes de montaña donde el tiempo parece haberse detenido.
El topónimo de Colldejou —que significa "collado de Jove"— ya nos indica su carácter montañoso, ese perfil que define toda la experiencia de visitarlo. Aquí no encontrarás grandes monumentos ni museos, pero hallarás algo cada vez más escaso: autenticidad. Sus calles empedradas, sus casas de piedra con tejados de teja árabe y sus rincones silenciosos invitan a caminar sin prisas, a conversar con vecinos que aún mantienen vivas las tradiciones y a respirar ese aire puro de montaña que huele a romero y tomillo.
Colldejou es uno de esos destinos que no aparecen en las guías mainstream, pero que los viajeros más curiosos anotan en su lista de lugares por descubrir. Es el refugio perfecto para un fin de semana desconectado, la base ideal para explorar las montañas del interior tarraconense y un testimonio vivo de cómo era —y sigue siendo— la vida en los pequeños pueblos mediterráneos de interior.
Qué ver en Colldejou
El patrimonio de Colldejou es modesto pero significativo. La iglesia parroquial de Sant Bartomeu preside el núcleo urbano con su sencilla pero elegante arquitectura. Este templo, reconstruido en época moderna, mantiene el espíritu de las iglesias rurales catalanas y sirve como punto de encuentro de la comunidad.
Pasear por el casco antiguo es en sí mismo un pequeño viaje al pasado. Las casas tradicionales de piedra, muchas restauradas con respeto a la arquitectura original, conforman un conjunto urbano armonioso. Merece la pena perderse por sus callejuelas estrechas, donde cada rincón ofrece una perspectiva diferente del paisaje montañoso circundante.
El verdadero protagonista de Colldejou es, sin duda, su entorno natural. El pueblo está rodeado de bosques mediterráneos de pinos, encinas y arbustos aromáticos que tapizan las laderas de la Sierra de Llaberia. Desde diversos puntos del municipio se disfrutan de vistas panorámicas excepcionales hacia el valle y, en días despejados, se puede divisar el mar Mediterráneo a lo lejos, creando ese contraste tan característico de la geografía tarraconense entre montaña y costa.
Qué hacer
Colldejou es territorio de senderismo. Varios caminos y senderos locales parten del pueblo adentrándose en la sierra, ofreciendo rutas de diversa dificultad. Los amantes del trekking encontrarán aquí un punto estratégico para explorar la red de senderos que conectan con otros pueblos cercanos como Duesaigües o Capafonts, todos ellos enclavados en parajes de notable belleza natural.
La observación de la flora y fauna mediterránea de montaña es otra actividad destacada. El entorno alberga especies típicas de estos ecosistemas: águilas, jabalíes, zorros y una rica variedad de aves rapaces que pueden avistarse durante las caminatas. En primavera, el paisaje se llena de color con la floración de las plantas aromáticas.
Para los aficionados a la fotografía de naturaleza, Colldejou ofrece infinitas posibilidades: desde los amaneceres envolviendo las montañas en niebla hasta las puestas de sol que tiñen de naranja las rocas calcáreas de la sierra.
La gastronomía local sigue los patrones de la cocina del Baix Camp, con influencias de montaña. En el entorno se producen aceites de oliva de calidad, frutos secos y miel. Aunque no hay grandes restaurantes, las opciones gastronómicas en poblaciones cercanas como Pratdip o Vandellòs permiten degustar la cocina tradicional catalana.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a Sant Bartomeu, patrón del pueblo. Durante estos días, la pequeña población se anima con actividades tradicionales, encuentros vecinales y celebraciones que mantienen vivo el espíritu comunitario del pueblo.
Como en muchos municipios catalanes de montaña, Sant Antoni en enero también se conmemora con tradiciones vinculadas al fuego y los animales, aunque con actos más modestos acordes al tamaño de la población.
Estas celebraciones son momentos perfectos para visitar Colldejou y vivir de primera mano la hospitalidad de sus habitantes y las tradiciones que han pasado de generación en generación.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona, se accede a Colldejou por la N-340 dirección Valencia hasta Hospitalet de l'Infant, donde se toma la carretera T-330 hacia el interior. El trayecto dura aproximadamente una hora y media. También se puede llegar desde Tortosa por carreteras comarcales, aunque el camino es más sinuoso.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas suaves y la belleza del paisaje. El verano, pese al calor, ofrece la ventaja de estar en altitud, con noches más frescas que en la costa. El invierno puede ser fresco pero tiene su encanto para los amantes de la tranquilidad absoluta.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar y ropa adecuada si piensas hacer senderismo. Verifica previamente las opciones de alojamiento, ya que al ser un pueblo muy pequeño, la oferta es limitada y conviene reservar con antelación. Respeta el entorno natural y las propiedades privadas durante tus paseos.