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sobre Duesaigües
Pueblo conocido por sus dos viaductos ferroviarios espectaculares que salvan el barranco en un entorno boscoso
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En el corazón del Baix Camp, donde los campos de avellanos y olivos dibujan un mosaico de verdes y ocres, se encuentra Duesaigües, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 226 habitantes, este rincón de la provincia de Tarragona representa la esencia más auténtica de la Cataluña interior, lejos del bullicio turístico de la costa pero repleta de ese encanto rural que conquista a quienes buscan tranquilidad y autenticidad.
Situado a 268 metros de altitud, Duesaigües se extiende por un paisaje de suaves colinas que conectan la costa mediterránea con las primeras estribaciones de las montañas del interior. Su nombre, que literalmente significa "dos aguas", evoca la importancia histórica del agua en este territorio, donde antiguos torrentes y fuentes marcaron durante siglos el ritmo de vida de sus habitantes.
Visitar Duesaigües es adentrarse en una Cataluña poco conocida, donde el tiempo transcurre al compás de las estaciones agrícolas y donde cada piedra cuenta una historia. Es el destino perfecto para quienes desean desconectar, respirar aire puro y descubrir la hospitalidad genuina de los pueblos pequeños.
Qué ver en Duesaigües
El patrimonio arquitectónico de Duesaigües se caracteriza por su modestia y autenticidad. El núcleo urbano conserva la estructura típica de las aldeas catalanas del interior, con calles estrechas y casas de piedra que han resistido el paso de los siglos. Pasear por el pueblo es un ejercicio de contemplación lenta, donde cada rincón invita a detenerse.
La iglesia parroquial constituye el principal referente arquitectónico del municipio, actuando como centro neurálgico de la vida comunitaria. Aunque de dimensiones reducidas, mantiene elementos constructivos tradicionales que reflejan la historia religiosa de la zona. Los alrededores del templo ofrecen algunas de las mejores vistas del pueblo y del paisaje circundante.
Más allá del núcleo urbano, el territorio municipal alberga masías dispersas que testimonian el pasado agrícola de la zona. Estas construcciones rurales, algunas rehabilitadas y otras en diversos estados de conservación, son ejemplos perfectos de la arquitectura vernácula catalana. El paisaje que rodea Duesaigües es en sí mismo un atractivo: campos de cultivo intercalados con zonas de vegetación mediterránea crean un entorno de gran belleza natural, ideal para la fotografía y la observación de la fauna local.
Qué hacer
Duesaigües es un punto de partida excepcional para practicar senderismo y rutas en bicicleta por caminos rurales poco transitados. Los senderos que parten del pueblo permiten descubrir el paisaje agrícola del Baix Camp, atravesando campos de avellanos, olivos y viñedos. Estas rutas son aptas para todos los niveles y permiten conectar con otros municipios cercanos de la comarca.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos de la zona. Aunque en el propio municipio las opciones son limitadas, la cocina tradicional catalana está presente en las localidades vecinas, donde se pueden degustar productos de la tierra como el aceite de oliva, las avellanas o los vinos de la Denominación de Origen Tarragona. La recolección de setas en otoño es una actividad muy popular entre los habitantes de la zona.
Para los amantes de la historia y la cultura, Duesaigües puede servir como base para explorar otros puntos de interés del Baix Camp. La cercanía a Reus, capital comarcal y ciudad natal de Antoni Gaudí, permite combinar la tranquilidad rural con visitas culturales urbanas. El Monasterio de Poblet, Patrimonio de la Humanidad, se encuentra a una distancia razonable para una excursión de medio día.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos pequeños de Cataluña, Duesaigües mantiene vivas sus tradiciones festivas, que se concentran principalmente en los meses de verano. La Fiesta Mayor suele celebrarse durante el periodo estival, típicamente en julio o agosto, y representa el momento del año en que el pueblo cobra mayor vitalidad, con el regreso de antiguos vecinos y visitantes.
Durante estas fechas, las actividades incluyen actos religiosos, comidas populares y encuentros vecinales que reflejan el fuerte sentido de comunidad que caracteriza a estas poblaciones. La verbena es el punto culminante de las celebraciones, con música y baile que se prolongan hasta altas horas de la madrugada.
En otoño, coincidiendo con la recolección de la cosecha, es frecuente que se organicen actividades relacionadas con los productos locales, especialmente las avellanas y el vino, aunque estas celebraciones tienen un carácter más informal y familiar.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital, situada a unos 25 kilómetros, se accede a Duesaigües tomando la carretera que conecta con Reus y desde allí siguiendo las indicaciones hacia el interior del Baix Camp. El trayecto en coche dura aproximadamente 30-35 minutos. Desde Barcelona, la distancia es de unos 110 kilómetros por la AP-7 y posteriormente carreteras comarcales, con un tiempo aproximado de viaje de hora y media.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales para disfrutar de Duesaigües, con temperaturas agradables perfectas para las actividades al aire libre. El verano, especialmente durante la Fiesta Mayor, permite vivir el pueblo en su momento más animado, aunque las temperaturas pueden ser elevadas.
Consejos prácticos: Al tratarse de una aldea muy pequeña, es recomendable planificar alojamiento y comidas en localidades cercanas como Reus o Alcover. Llevar calzado cómodo para caminar y, si se visita en primavera u otoño, ropa de abrigo para las tardes. La zona tiene buena cobertura móvil, pero es aconsejable llevar mapas descargados para las rutas de senderismo.