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sobre La Selva del Camp
Villa con un rico patrimonio medieval y renacentista a los pies de la montaña
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En el corazón del Baix Camp, a apenas 20 kilómetros de Tarragona, La Selva del Camp se alza a 246 metros de altitud como un remanso de tranquilidad que invita a descubrir la esencia más auténtica de la Cataluña interior. Este municipio de cerca de 5.700 habitantes conserva ese equilibrio perfecto entre tradición y modernidad, donde el patrimonio histórico convive con la vitalidad de un pueblo que ha sabido mantener sus raíces sin renunciar al progreso.
Pasear por las calles de La Selva del Camp es adentrarse en un escenario donde cada rincón cuenta una historia. El trazado urbano, marcado por el peso de los siglos, nos habla de una villa que fue importante nudo de comunicaciones y centro comarcal. Hoy, alejada del bullicio de la costa pero bien conectada, La Selva ofrece al viajero una experiencia auténtica, perfecta para quienes buscan conocer la Cataluña menos turística, esa que late en los mercados semanales, en las plazas donde los vecinos se encuentran al atardecer y en las masías que salpican el territorio.
El paisaje que rodea el municipio es típicamente mediterráneo: campos de almendros y olivos, viñedos que producen vinos con denominación de origen, y bosques de pinos que justifican ese nombre de "Selva" que, más allá de su etimología, evoca la riqueza natural de la zona.
Qué ver en La Selva del Camp
El principal protagonista del patrimonio de La Selva del Camp es la Iglesia de Sant Llorenç, templo parroquial que domina el perfil urbano con su presencia imponente. De origen medieval aunque reconstruida en el siglo XVIII, su interior guarda retablos de interés y una nave espaciosa que refleja la importancia histórica del municipio.
El casco antiguo merece un paseo sin prisas, dejándose llevar por calles estrechas que se abren a plazas acogedoras. La Plaza Mayor es el punto neurálgico de la vida local, especialmente animada los días de mercado. En sus alrededores encontrarás edificios señoriales que recuerdan el pasado comercial y agrícola del pueblo, con fachadas de piedra y balcones de forja que hablan de otras épocas.
No puedes dejar de visitar el Portal de Sant Antoni, uno de los vestigios mejor conservados de las antiguas murallas que protegían la villa. Este portal medieval es testigo del pasado defensivo de La Selva y punto de partida ideal para imaginar cómo era la vida en la villa hace siglos.
Los amantes del patrimonio religioso pueden acercarse también a las pequeñas ermitas dispersas por el término municipal, como la Ermita de Sant Ramon, lugares de devoción popular que puntean el paisaje y ofrecen bonitas vistas de los alrededores.
Qué hacer
La Selva del Camp es punto de partida para rutas de senderismo y cicloturismo que recorren el Camp de Tarragona. Los caminos rurales conectan masías centenarias, campos de cultivo y pequeños bosques, permitiendo disfrutar de la naturaleza mediterránea en estado puro. Una ruta muy recomendable lleva hasta antiguas construcciones de piedra seca, ejemplo de la arquitectura tradicional catalana.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. La Selva forma parte de la zona productora de vinos con DO Tarragona, y en el municipio y alrededores encontrarás bodegas donde degustar caldos elaborados con variedades autóctonas. El aceite de oliva virgen extra es otro producto estrella, y en temporada puedes asistir a la recogida de la aceituna en algunas fincas.
Los viernes por la mañana, el mercado semanal transforma la Plaza Mayor en un hervidero de actividad, donde productores locales venden frutas, verduras, quesos y embutidos de la tierra. Es la mejor ocasión para llevarte un pedazo auténtico del Camp de Tarragona.
Para los interesados en el enoturismo, La Selva del Camp está estratégicamente situada cerca de varias bodegas y cooperativas que ofrecen catas y visitas guiadas, donde conocer los procesos de elaboración del vino desde la viña hasta la botella.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a mediados de agosto en honor a Sant Llorenç, patrón del municipio. Durante estos días, La Selva se viste de gala con verbenas, conciertos, pasacalles y las tradicionales actividades populares que reúnen a vecinos y visitantes. No faltan los castellers, las diables y los gigantes, elementos imprescindibles de cualquier fiesta catalana.
En enero, la festividad de Sant Antoni marca el calendario con hogueras y la bendición de animales, una tradición rural que mantiene viva la conexión del pueblo con su pasado agrícola.
Durante la primavera tienen lugar diversas actividades culturales y gastronómicas que celebran los productos de temporada, como las jornadas dedicadas al aceite nuevo o al vino joven.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital, La Selva del Camp está a unos 20 kilómetros por la N-420 en dirección a Reus, con desvío claramente señalizado. El trayecto en coche no supera los 25 minutos. También existe conexión en autobús regular desde Tarragona y Reus.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas suaves, perfectas para pasear y hacer rutas. El verano, aunque más caluroso, ofrece el aliciente de la Fiesta Mayor.
Consejo viajero: Combina la visita a La Selva del Camp con otros pueblos cercanos como Alcover o la Ruta del Cister, aprovechando su céntrica ubicación en el territorio. Y no olvides consultar el horario del mercado semanal: es una experiencia local imprescindible.