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sobre Les Borges del Camp
Puerta de entrada a las montañas de Prades con una ermita mirador emblemática sobre el Camp
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Hablar de turismo en Les Borges del Camp obliga primero a mirar el terreno. El pueblo se asienta en la llanura agrícola del Baix Camp, entre Reus y las primeras elevaciones de las montañas de Prades. Las campanas de la iglesia de la Asunción dan las ocho cuando todavía no ha salido el sol. Desde el campanario octogonal —visible desde casi cualquier punto del casco urbano— el sonido baja sin prisa, como si el aire todavía estuviera frío de la noche. En la placeta del Pi alguien levanta la persiana de un bar y apoya la escoba en la pared. El ritmo aquí sigue siendo agrícola: la jornada se organiza más por las campañas del campo que por el reloj.
Un asentamiento agrícola en el Camp de Tarragona
La segunda mitad del siglo XII fue un momento de repoblación en el Camp de Tarragona. Tras el avance cristiano hacia el sur, la Corona impulsó la ocupación de tierras cultivables mediante cartas de población y concesiones agrarias. Les Borges aparece en documentación medieval de ese periodo: un pequeño núcleo de casas reunidas alrededor de una iglesia, rodeado de olivares.
No hubo castillo ni muralla. El paisaje abierto de la llanura permitía controlar los caminos y, además, los núcleos mayores —Reus o Tarragona— quedaban relativamente cerca.
Esa planicie, que parece uniforme desde lejos, está atravesada por rieras que bajan de la Serra de la Mussara. Una de ellas, la Riera de Maspujols, marca el límite oriental del término y explica la ubicación de uno de los edificios más conocidos del municipio: la ermita de la Mare de Déu de la Riera.
La ermita modernista de la Mare de Déu de la Riera
La Mare de Déu de la Riera no responde al modelo habitual de ermita rural. El edificio actual se levantó a comienzos del siglo XX sobre una capilla anterior y el proyecto se atribuye a Francesc Berenguer i Mestre, colaborador habitual de Antoni Gaudí.
El resultado es un templo de ladrillo visto con rasgos modernistas bastante claros: líneas curvas, un campanario de sección elíptica y un rosetón de cerámica vidriada que cambia con la luz del día. El conjunto está algo apartado del núcleo urbano, entre campos de cultivo.
Aunque el interior no siempre se puede visitar, la reja permite ver parte del espacio: bóvedas cerámicas, un altar de madera y la imagen de la Virgen que da nombre al santuario. Una placa recuerda a los vecinos que financiaron la obra a comienzos del siglo pasado.
Fuentes y un centro urbano irregular
El casco urbano se recorre con facilidad y conserva una escala claramente local. Un detalle curioso es la cantidad de fuentes repartidas por el pueblo: varias dentro de un radio pequeño, algunas muy sencillas, pensadas para el uso cotidiano más que como elemento decorativo.
El centro no responde al esquema de plaza mayor cerrada tan común en otros pueblos del interior de Cataluña. Aquí el espacio principal se forma de manera irregular entre la calle Major, el carrer de l’Església y el paseo que atraviesa el núcleo.
En ese punto se levanta la iglesia parroquial de la Assumpció. El edificio actual es fruto de reformas de época moderna; en el interior se conserva un retablo barroco realizado a finales del siglo XVIII por un escultor vinculado a Reus. En la sacristía se guarda orfebrería litúrgica antigua que solo se utiliza en celebraciones señaladas.
Caminos agrícolas hacia las montañas de Prades
En cuanto se sale del casco urbano, el paisaje vuelve a ser el que ha definido la economía del municipio durante siglos: olivares, viñedos y masías dispersas.
Uno de los paseos más habituales entre los vecinos es el camino que continúa más allá de la ermita y se adentra en las fincas. La subida es suave y permite ver el pueblo desde cierta distancia, con las montañas de Prades cerrando el horizonte hacia el oeste.
No es una ruta señalizada en sentido estricto. Son caminos agrícolas que utilizan tractores y propietarios de las parcelas. Después de lluvias pueden estar embarrados y en verano levantan bastante polvo, algo normal en este tipo de terreno.
La fiesta mayor y la devoción a la Riera
La fiesta mayor se celebra a comienzos de septiembre y gira en buena medida alrededor de la Mare de Déu de la Riera. Tradicionalmente se organiza una llegada simbólica de la imagen al pueblo, acompañada por vecinos vestidos como peregrinos.
El programa suele incluir sardanas, música de cobla y comidas populares. Es una celebración muy vinculada a la vida local, con bastante participación del propio pueblo y de familias de los alrededores.
Cómo situarse al llegar
Les Borges del Camp está a poca distancia de Reus y se llega por carretera en pocos minutos desde allí. El municipio no tiene estación de tren propia; la más cercana se encuentra en Reus.
El casco urbano es pequeño y se puede recorrer caminando sin dificultad. Desde el centro salen varios caminos agrícolas hacia los campos de olivos y hacia la zona de la ermita.
Si visitas el pueblo entre septiembre y octubre, el ambiente coincide con el inicio de la campaña agrícola. El olor del aceite nuevo o de la vendimia suele quedar flotando en el aire al atardecer, cuando el campanario vuelve a marcar la hora sobre los tejados.