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sobre Mont-roig del Camp
Municipio que inspiró a Joan Miró con playas en Miami Platja y la icónica ermita roja en la montaña
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En Mont-roig del Camp conviene empezar por lo práctico. Deja el coche en la parte alta del pueblo y baja andando. El centro es pequeño y las calles se suben rápido. Si vienes en verano, hazlo temprano. A media mañana el sol cae de lleno y hay poca sombra.
Desde el casco salen varias calles que suben hacia la ermita de la Mare de Déu de la Roca. La subida es corta pero pica. Arriba entiendes por qué la gente viene.
La roca donde Miró miraba el paisaje
La ermita está colocada sobre una roca rojiza que domina todo el llano. Iglesia arriba, piedra debajo. Así de simple.
Del castillo que hubo aquí quedan restos muy justos. Dos paredes, poco más. Lo que sí sigue igual es la vista: campos, la llanura del Baix Camp y el mar al fondo cuando el día está limpio.
Joan Miró pasó temporadas en el municipio y pintó muchas veces este paisaje. Viéndolo desde arriba se entiende. No hay misterio: es un mirador natural y bastante abierto.
Dos iglesias en la misma calle
Al bajar vuelves al casco antiguo. En una misma calle aparecen dos iglesias.
La más antigua es compacta. Piedra gruesa, pocos huecos. Parece más una torre defensiva que un templo.
La otra empezó a levantarse a comienzos del siglo XIX. Es grande, pero quedó a medio camino. El campanario nunca se terminó y el edificio da esa sensación de obra detenida desde hace mucho. Los vecinos suelen referirse a ella con cierto sarcasmo como “la catedral del Baix Camp”.
Las campanas siguen en la iglesia vieja. Las dos parroquias funcionan así desde hace décadas.
Costa cercana y cabañas de piedra seca
La costa queda a pocos minutos en coche. Esa parte del término municipal creció con urbanizaciones junto al mar. No tiene mucho misterio urbanístico, pero las playas son largas y bastante abiertas si te apartas del paseo principal.
Hacia el interior cambia el paisaje. Aparecen viñas, olivos y muchas construcciones de piedra seca. Son pequeñas cabañas levantadas sin argamasa. Se usaban como refugio para trabajar el campo. Algunas rutas pasan junto a varias de ellas y permiten verlas de cerca.
No esperes servicios por el camino. En verano el calor aprieta y conviene llevar agua.
Caminos que cruzan el término
El sendero GR‑92 pasa por la franja costera. Hay tramos de roca baja, vegetación mediterránea y algunas calas pequeñas. En temporada alta se llenan rápido; fuera de esos meses están bastante tranquilas.
También hay caminos entre campos que se recorren en bici. Son pistas anchas y fáciles. Uno de los lugares que aparece en esas rutas es Mas Miró, la masía donde el pintor pasó largas temporadas. La finca sigue ligada a su historia y se puede visitar en determinadas condiciones, normalmente con reserva previa.
Consejo rápido
No vengas buscando un casco histórico grande. Mont-roig del Camp se ve rápido. La gracia está en combinar tres cosas: la subida a la ermita, un paseo corto por el pueblo y luego salir hacia el campo o la costa.
Hazlo por la mañana. Después del mediodía el calor y el tráfico hacia la playa cambian bastante el ambiente.