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sobre Montbrió del Camp
Pueblo termal con un casco histórico agradable y conocido por su moscatel
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Si vienes a Montbrió del Camp, lo más fácil es dejar el coche cerca de la plaza de la Vila o en las calles alrededor. Suele haber sitio fuera de horas punta. Desde ahí se recorre todo andando. El casco es pequeño y el GPS a veces se lía con las calles estrechas. Da igual. En diez minutos entiendes cómo funciona el pueblo.
Calles cortas, casas pegadas y persianas medio bajadas. Nada especialmente preparado para quien llega de fuera. Se camina un rato y listo.
El pueblo que no se vende
No verás tiendas de recuerdos ni carteles pensados para turistas. La plaza es el centro. Ayuntamiento, un par de bares y vecinos que entran y salen sin prisa.
El casco antiguo sigue más o menos como estaba. Casas juntas, balcones que casi se tocan y calles donde apenas pasa un coche. Si llueve, te mojas. No hay soportales ni mucho refugio.
Una cosa curiosa son los relojes de sol. Hay bastantes repartidos por las fachadas. Algunos antiguos, otros más recientes. Muchos vecinos ni los miran ya, pero siguen ahí.
La iglesia de Sant Pere
La iglesia de Sant Pere es el edificio grande del pueblo. Barroca, del siglo XVIII. Campanario cuadrado y fachada sobria.
La puerta suele estar abierta durante el día, aunque depende del momento. Dentro no hay demasiado que explicar. Nave amplia, decoración barroca y un órgano que todavía se utiliza en celebraciones.
Se ve rápido. Cinco minutos bastan.
Los baños termales
A la salida hacia Cambrils está la zona de aguas termales. Las fuentes calientes se conocen desde hace siglos y dieron pie al balneario que funciona hoy.
El recinto tiene jardines y edificios termales. Parte es de acceso restringido para clientes, aunque a veces se puede entrar a pasear por algunas zonas. Si te interesa el tema del termalismo, es lo único del pueblo que realmente tiene historia larga detrás.
Relojes de sol por el casco
Si te apetece caminar sin rumbo, busca los relojes de sol. Hay varios repartidos por el casco antiguo.
Aparecen en fachadas, esquinas y patios. Algunos están bien conservados y otros apenas se leen. También cambian mucho de estilo. Unos son muy simples y otros llevan inscripciones.
No hay un recorrido oficial. Lo normal es empezar en la plaza y meterse por las calles cercanas. En media hora has visto casi todos.
Comer algo, comprar aceite y cuándo venir
En los bares del centro suelen tener cocas saladas, con verduras asadas o embutido. Comida sencilla. Lo mismo que comería cualquiera del pueblo.
También se vende aceite de oliva de la zona, normalmente de arbequina. Muchas casas lo consumen de cooperativas cercanas del Baix Camp.
Sobre cuándo venir, evita las horas fuertes de verano si puedes. El sol cae directo en las calles y hay poca sombra. Fuera de temporada se camina mejor y el pueblo está tranquilo, que es como se entiende.
Montbrió del Camp se ve rápido. Aparca, da una vuelta por el casco, localiza algún reloj de sol y si te apetece acércate a la zona termal. En una o dos horas está hecho. Si estás de paso por la comarca, encaja bien. Venir solo hasta aquí tiene menos sentido.