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sobre Prades
La Vila Vermella famosa por su piedra rojiza
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A 950 metros de altitud, en el corazón de las Montañas de Prades, se encuentra uno de los pueblos con más personalidad del Baix Camp. Prades es conocido como "la villa roja" por el característico color de la piedra arenisca con la que se construyeron sus casas y calles, creando un conjunto arquitectónico único que parece fundirse con el paisaje montañoso que lo rodea.
Este pequeño municipio de apenas 656 habitantes conserva intacto su sabor medieval, con un casco antiguo que invita a perderse entre sus callejuelas empedradas y descubrir rincones llenos de encanto. La tranquilidad de sus plazas, el frescor de sus fuentes y la calidez de sus gentes convierten a Prades en el destino perfecto para desconectar de la rutina y sumergirse en la autenticidad de la Cataluña rural.
Declarado Bien Cultural de Interés Nacional, Prades ofrece al visitante mucho más que un pueblo bonito: es un viaje en el tiempo, una experiencia sensorial donde la piedra roja protagoniza cada rincón, y un punto de partida excepcional para explorar uno de los espacios naturales más valiosos de Tarragona.
Qué ver en Prades
El conjunto histórico de Prades es, en sí mismo, el principal atractivo del pueblo. Sus calles adoquinadas, sus soportales medievales y sus casas de piedra rojiza forman un entramado urbano de gran belleza. La Plaza Mayor es el corazón del pueblo, rodeada de edificios con arcadas del siglo XVI donde se respiraba el ambiente comercial de antaño.
La iglesia de Santa María la Mayor, de estilo renacentista, domina el perfil del pueblo con su imponente presencia. Construida en el siglo XVI, conserva elementos decorativos que merecen una visita tranquila. No muy lejos se encuentra la ermita de l'Abellera, un pequeño santuario del siglo XIII que ofrece unas vistas panorámicas espectaculares sobre el valle.
El Castillo de Prades, aunque en estado de ruina, mantiene parte de su estructura original del siglo XII y es testigo de la importancia histórica que tuvo el pueblo en época medieval. Pasear por sus alrededores permite imaginar cómo era la vida en estas tierras hace siglos.
Para los amantes de la naturaleza, Prades es la puerta de entrada al Parque Natural de las Montañas de Prades, un espacio protegido de casi 32.000 hectáreas cubierto de bosques de pinos, robles y hayas. Sus bosques esconden el Bosque de la Pobla, uno de los hayedos más meridionales de Europa, un auténtico tesoro botánico.
Qué hacer
El senderismo es, sin duda, la actividad estrella en Prades. Desde el pueblo parten numerosas rutas señalizadas que permiten descubrir rincones naturales de gran belleza. La ruta de las Tres Ermitas conecta tres pequeños santuarios de la zona y ofrece vistas inmejorables del paisaje montañoso. Para los más entrenados, la ascensión al pico de la Mola recompensa el esfuerzo con panorámicas de 360 grados.
El pueblo cuenta con una red de senderos circulares que permiten adaptarse a diferentes niveles de dificultad y tiempo disponible. Muchos de estos recorridos atraviesan antiguos caminos de herradura y permiten descubrir fuentes naturales, masías abandonadas y miradores naturales.
La gastronomía local merece también una atención especial. Prades forma parte de la Ruta del Agua, y aquí se elaboran productos típicos de montaña como embutidos artesanales, miel de brezo y quesos de producción local. La cocina tradicional destaca por platos de caza, setas en temporada y la típica coca de recapte.
Durante el verano, el pueblo organiza diversas actividades culturales, incluyendo conciertos de música en la Plaza Mayor que aprovechan la extraordinaria acústica del espacio porticado.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Prades se celebra el último fin de semana de agosto en honor a San Roque. Durante estos días, el pueblo se llena de actividad con bailes tradicionales, habaneras, sardanas y las típicas actividades festivas catalanas.
A mediados de julio tiene lugar la Feria Medieval, cuando Prades retrocede varios siglos en el tiempo. Las calles se llenan de puestos artesanales, actuaciones de época y el pueblo recupera su ambiente medieval con gran autenticidad.
En septiembre se celebra la festividad de la Mare de Déu de l'Abellera, con una romería hasta la ermita que lleva su nombre, manteniendo viva una tradición centenaria.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital, Prades se encuentra a unos 50 kilómetros por la carretera N-420 en dirección a Reus y luego por la T-704. El trayecto dura aproximadamente una hora. También es posible llegar desde Reus (a 35 kilómetros) tomando la misma T-704.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son las estaciones ideales, con temperaturas suaves perfectas para el senderismo y los colores del bosque en su mejor momento. El verano, aunque más concurrido, ofrece un clima fresco gracias a la altitud. El invierno puede ser frío, pero el pueblo gana en encanto con las montañas nevadas.
Consejo: Lleva calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y, si piensas hacer senderismo, consulta en la oficina de turismo sobre el estado de los senderos.