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sobre Reus
Ciudad natal de Gaudí y capital del modernismo y el vermut con gran actividad comercial
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En el corazón del Camp de Tarragona, Reus se alza como una ciudad de carácter señorial y espíritu modernista que sorprende a quien la visita. Con más de 108.000 habitantes, esta localidad situada a 117 metros de altitud es la segunda ciudad más poblada de la provincia de Tarragona y un destino que combina historia, arquitectura excepcional y una vibrante vida cultural. A pocos kilómetros del Mediterráneo, Reus ha sabido mantener su identidad propia como capital comercial e industrial de la comarca del Baix Camp.
La ciudad es conocida como la cuna de Antoni Gaudí, el genial arquitecto que revolucionó el modernismo catalán. Pero Reus es mucho más que su hijo ilustre: es un museo al aire libre de arquitectura modernista, un centro neurálgico de la destilación de licores, y una ciudad donde la tradición comercial se respira en cada rincón de su amplio centro histórico. Pasear por sus calles es adentrarse en un universo de fachadas ornamentadas, plazas acogedoras y rincones que cuentan siglos de historia mercantil y artística.
La ubicación estratégica de Reus, a medio camino entre Barcelona y Valencia, la convierte en un punto de partida ideal para explorar la Costa Daurada y el interior tarraconense. Su aeropuerto facilita el acceso internacional, mientras que su conexión por carretera y ferrocarril la hace perfectamente accesible para quienes buscan descubrir una Cataluña auténtica, alejada de los circuitos turísticos masificados.
Qué ver en Reus
La Ruta del Modernismo es, sin duda, el principal atractivo de Reus. La ciudad cuenta con un conjunto excepcional de edificios modernistas que rivalizan con los de Barcelona. La Casa Navàs, en la Plaza del Mercadal, es una joya absoluta del modernismo diseñada por Lluís Domènech i Montaner. Su interior, conservado intacto, puede visitarse y constituye uno de los espacios más espectaculares del movimiento. El Institut Pere Mata, antiguo hospital psiquiátrico también obra de Domènech i Montaner, es un ejemplo magnífico de arquitectura modernista funcional rodeada de amplios jardines.
El Centro Gaudí Reus ofrece una inmersión en la vida y obra del genial arquitecto nacido en esta ciudad. A través de recursos audiovisuales e interactivos, el visitante comprende cómo el entorno reusense influyó en la creatividad de Gaudí. Muy cerca, la Iglesia Prioral de Sant Pere domina el skyline urbano con su campanario de 60 metros, visible desde muchos puntos de la ciudad. Este templo gótico, aunque iniciado en el siglo XIV, ha sido reconstruido varias veces, siendo la última restauración de estilo neogótico.
El Museo Arqueológico conserva importantes colecciones que narran la historia del territorio desde la prehistoria, mientras que el barrio antiguo invita a perderse entre calles estrechas donde todavía perviven fachadas góticas y renacentistas. La Plaza del Mercadal, corazón comercial histórico de Reus, es el lugar perfecto para tomar el pulso a la ciudad y admirar varios edificios modernistas que la rodean.
Qué hacer
Recorrer la Ruta Modernista con calma es imprescindible. Además de los edificios principales, más de una treintena de fachadas modernistas salpican el centro histórico. Puedes seguir el itinerario señalizado que conecta las principales obras, disfrutando de las explicaciones que ofrecen los paneles informativos en cada edificio destacado.
La experiencia gastronómica en Reus pasa obligatoriamente por descubrir sus vermuts artesanales. La ciudad tiene una larga tradición en la elaboración de este aperitivo, y varios establecimientos mantienen viva esta herencia. El Museo del Vermut explica la historia de esta bebida tan ligada a la identidad local.
Para los amantes del senderismo y el cicloturismo, los alrededores de Reus ofrecen rutas que atraviesan campos de olivos, avellanos y algarrobos, cultivos tradicionales de esta tierra. La proximidad de la Sierra de Prades y las Montañas de Prades permite realizar excursiones de media montaña a menos de media hora en coche.
El Mercado Central, activo todas las mañanas, es una excelente oportunidad para conocer los productos de la tierra: avellanas, aceite de oliva virgen extra, vinos de la DO Tarragona y pescado fresco de las lonjas cercanas. Las calles comerciales del centro invitan a un agradable paseo urbano, especialmente el eje que forma la calle de Monterols.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas de la Misericordia, a finales de septiembre, son la gran celebración anual de Reus. Durante una semana, la ciudad se llena de actividades culturales, conciertos, castellers (torres humanas) y la tradicional cabalgata. Es un momento ideal para conocer la Reus más festiva y participativa.
En junio, la ciudad celebra su Feria Modernista, cuando las calles del centro se ambientan en la época de esplendor arquitectónico, con mercados de época, visitas teatralizadas y actividades que transportan al visitante a principios del siglo XX.
Durante todo el año, los castellers ensayan y actúan en diferentes fechas. Reus cuenta con varias collas castelleres de gran prestigio, y asistir a una actuación es una experiencia cultural profundamente arraigada en la identidad catalana.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital, Reus está a solo 15 kilómetros por la autopista AP-7 o la carretera N-420, un trayecto de apenas 15 minutos en coche. En tren, la línea de cercanías conecta ambas ciudades en unos 10 minutos. Desde Barcelona, se tarda aproximadamente una hora y cuarto por autopista (120 km) o en tren. El Aeropuerto de Reus ofrece conexiones con varias ciudades europeas.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales para visitar Reus, con temperaturas agradables para pasear. Las fiestas de septiembre añaden un atractivo especial. El verano puede ser caluroso, aunque la cercanía de las playas de Salou y Cambrils (a 10 km) permite combinar cultura y mar.
Consejo: Dedica al menos medio día completo a la visita cultural del centro y reserva con antelación la entrada a la Casa Navàs, cuyo aforo es limitado. El paseo se disfruta especialmente a pie, ya que el centro histórico es compacto y peatonal en gran parte.