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sobre Fontanilles
Pequeño municipio rural cerca del Ter; incluye el núcleo de Llabià con buenas vistas
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En el corazón del Baix Empordà, donde las últimas ondulaciones de las Gavarres se funden con la llanura ampurdanesa, Fontanilles se presenta como uno de esos pequeños tesoros que Cataluña reserva para los viajeros que huyen de las rutas masificadas. Con apenas 170 habitantes y una altitud de 29 metros, este diminuto municipio conserva la esencia de la ruralidad catalana, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo y el paisaje agrícola se convierte en protagonista absoluto.
Lejos del bullicio de las playas de la Costa Brava, que se encuentran a escasos kilómetros, Fontanilles ofrece una experiencia auténtica de la Catalunya interior. Sus campos de cultivo, masías centenarias y pequeñas ermitas conforman un paisaje sereno que invita a la desconexión. Es el destino perfecto para quienes buscan el silencio del campo ampurdanés, sin renunciar a la proximidad de núcleos turísticos con mayor oferta de servicios.
El municipio representa fielmente el carácter agrícola de la comarca, con una arquitectura tradicional que se integra armoniosamente en el entorno. Aquí, cada paseo se convierte en un descubrimiento de la vida rural catalana, donde las distancias se miden en caminatas tranquilas y los encuentros con los vecinos son siempre una oportunidad para conocer las historias del lugar.
Qué ver en Fontanilles
El patrimonio de Fontanilles es discreto pero genuino. La iglesia parroquial de Sant Esteve constituye el principal elemento arquitectónico del núcleo, con su estructura que refleja las reformas y ampliaciones realizadas a lo largo de los siglos. Como muchas iglesias rurales de la zona, conserva elementos que nos hablan de la historia religiosa del Empordà.
Pasear por el pequeño núcleo urbano permite descubrir la arquitectura popular ampurdanesa, con casas de piedra que mantienen las características constructivas tradicionales. Las masías dispersas por el término municipal son testimonios vivos de la actividad agrícola que ha sostenido históricamente la economía local.
Los alrededores de Fontanilles ofrecen ese paisaje típico del Baix Empordà interior: campos de cultivo que cambian de color según la estación, pequeños bosques de pinos y encinas, y una red de caminos rurales que conectan el pueblo con las poblaciones vecinas. Desde algunos puntos elevados se pueden divisar las últimas estribaciones del macizo de las Gavarres, que domina el horizonte occidental.
La ubicación del municipio lo convierte en un excelente punto de partida para explorar otros pueblos del entorno, como Parlavà, Ullastret con su yacimiento ibérico, o la ciudad medieval de Pals, todos a pocos kilómetros de distancia.
Qué hacer
Fontanilles es un destino para disfrutar con calma. El senderismo suave es la actividad estrella: existen varios caminos rurales que permiten recorrer el término municipal y conectar con localidades próximas. Estas rutas, aptas para todos los públicos, atraviesan campos de cereal, viñedos y pequeños bosquetes, ofreciendo una perspectiva íntima del paisaje ampurdanés.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán en las carreteras secundarias de la zona un terreno ideal para rutas tranquilas, con poco tráfico y desniveles suaves. El entorno es perfecto para paseos en bicicleta que combinen varios pueblos de la comarca en una misma jornada.
La gastronomía local merece una atención especial. El Baix Empordà es tierra de arroces, embutidos artesanos y productos de la huerta. Aunque Fontanilles no cuenta con una oferta comercial amplia debido a su tamaño, los pueblos vecinos ofrecen diversos establecimientos donde degustar la cocina tradicional catalana. La proximidad con el mar hace que los productos marineros también tengan presencia en la mesa.
Para los interesados en la historia y arqueología, la cercanía de Ullastret —con uno de los yacimientos ibéricos más importantes de Cataluña— convierte la zona en un destino cultural de primer orden.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos pequeños de Cataluña, Fontanilles mantiene vivas sus tradiciones festivas, adaptadas a las dimensiones de la población. La fiesta mayor suele celebrarse en torno al verano, siendo un momento en que el pueblo se llena de vida, con actividades que reúnen a vecinos y visitantes en un ambiente familiar y auténtico.
Las celebraciones religiosas tradicionales, vinculadas al calendario litúrgico, también tienen su espacio en la vida del municipio, aunque con formatos más modestos que en núcleos de mayor tamaño.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, situada a unos 30 kilómetros, se accede a Fontanilles por la C-66 en dirección a Palafrugell, desviándose después por carreteras locales. El trayecto en coche dura aproximadamente 30-40 minutos. La pequeña localidad de La Bisbal d'Empordà, capital de la comarca, se encuentra a menos de 10 kilómetros.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son especialmente recomendables, cuando las temperaturas son suaves y el campo muestra sus mejores colores. El verano también es agradable, aunque las temperaturas pueden ser elevadas al mediodía.
Consejos prácticos: Dada la dimensión reducida del municipio, conviene planificar el alojamiento y las comidas en localidades cercanas con mayor oferta de servicios. Fontanilles es ideal para una visita de medio día combinada con otros pueblos del Baix Empordà, o como base tranquila para explorar la comarca si se alquila alguna casa rural en la zona.