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sobre Mont-ras
Municipio entre Palafrugell y Palamós; incluye las calas de Crit y Font Morisca
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¿Sabes cuando vas conduciendo por una carretera comarcal y pasas por un sitio que, a primera vista, parece no tener nada especial… pero te hace bajar un poco la velocidad? Mont-ras tiene bastante de eso. No hay grandes reclamos ni carteles diciendo “mírame”, pero el lugar tiene ese aire de pueblo que sigue funcionando para la gente que vive allí, no para el que llega de paso.
El turismo en Mont-ras no gira alrededor de monumentos famosos ni de un casco histórico lleno de tiendas. Este municipio del Baix Empordà, con alrededor de 1.700 vecinos, se mueve en otra liga: campos de cultivo, masías dispersas, carreteras secundarias y una vida bastante tranquila a pocos minutos de la costa más conocida de la comarca.
Un pueblo del Empordà que sigue siendo pueblo
Mont-ras está entre Palafrugell y el interior del Baix Empordà, en un terreno ligeramente ondulado que mezcla cultivos, pequeñas zonas de bosque y caminos rurales. A unos 80 y pico metros sobre el nivel del mar, el paisaje cambia lo justo para que desde varios puntos del pueblo se vean las lomas de Les Gavarres hacia el oeste.
El núcleo no es grande. Calles cortas, casas de piedra aquí y allá y algunas construcciones agrícolas que recuerdan que esto ha sido —y en parte sigue siendo— territorio de campo. No hay paseo marítimo ni una plaza monumental donde se concentre todo. La vida del pueblo va más repartida, como suele pasar en muchos municipios pequeños del Empordà.
Si llegas esperando un lugar muy “escenográfico”, probablemente te parezca discreto. Pero si te interesa ver cómo es un pueblo de la zona sin demasiada capa turística, aquí todavía se percibe bastante bien.
Caminos hacia Les Gavarres
Uno de los puntos fuertes de Mont-ras es lo que tiene alrededor. Hacia el oeste empiezan las primeras subidas de Les Gavarres, un macizo de colinas cubiertas de encinas, alcornoques y pino mediterráneo.
Desde el entorno del pueblo salen pistas forestales y caminos rurales que conectan con otros núcleos cercanos o se internan poco a poco en la montaña. Son recorridos que mucha gente hace andando o en bicicleta, sin grandes desniveles al principio. El tipo de paseo en el que vas más pendiente del olor del bosque o del ruido de las ruedas sobre la grava que de llegar rápido a algún sitio.
También aparecen masías repartidas entre los campos, algunas restauradas y otras con ese aspecto de haber visto varias generaciones pasar por delante.
Mont-ras como base para moverse por el Baix Empordà
Una de las ventajas del pueblo es la ubicación. En coche estás muy cerca de varios lugares conocidos de la comarca.
Palafrugell queda a pocos minutos y desde allí se llega fácilmente a la costa: Calella de Palafrugell, Llafranc o Tamariu están a un salto. En verano estas calas se llenan bastante —no vamos a engañarnos— pero fuera de los meses más fuertes siguen teniendo ese ambiente de pueblo marinero del Empordà.
Hacia el interior, La Bisbal d’Empordà mantiene una tradición ceramista bastante visible. Todavía es habitual ver talleres y tiendas dedicadas a este oficio que ha marcado la economía local durante décadas.
Y si te gusta moverte por pueblos medievales, en la comarca hay varios a poca distancia en coche.
Comer y productos del entorno
Mont-ras no es un lugar donde uno vaya pensando en hacer una ruta gastronómica por el propio casco urbano. El pueblo es pequeño y la oferta es limitada.
Lo que sí forma parte del paisaje son los productos del campo: huertas, olivares y elaboraciones tradicionales que se encuentran por toda la zona del Empordà. Verduras de temporada, aceite de oliva y embutidos que siguen muy presentes en la cocina local.
Para sentarte a comer con más variedad, la mayoría de gente acaba moviéndose a pueblos cercanos o a la costa, donde el pescado y los arroces tienen más protagonismo.
Fiestas y vida local
Como en muchos pueblos de la comarca, el calendario festivo gira alrededor de la fiesta mayor, que suele celebrarse en verano con actividades populares, música y bailes tradicionales como las sardanas.
También se mantienen celebraciones ligadas al calendario religioso, que siguen reuniendo a buena parte del pueblo. No son eventos pensados para atraer multitudes; más bien forman parte de la vida normal de la comunidad.
¿Merece la pena acercarse a Mont-ras?
Mont-ras no compite con los pueblos más fotografiados del Empordà. Y seguramente tampoco lo pretende.
Es más bien uno de esos sitios que funcionan bien como base tranquila para moverse por la zona o para dar un paseo sin demasiadas expectativas: un par de caminos, algo de paisaje rural y la sensación de estar a cinco o diez minutos de lugares muy conocidos… pero sin el ruido constante de esos sitios.
A veces, en esta parte del Empordà, eso ya dice bastante.