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sobre Pals
Uno de los pueblos góticos más bellos y visitados; famoso también por sus arrozales
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En el corazón del Baix Empordà, Pals emerge como uno de esos pueblos medievales que parecen haberse detenido en el tiempo. Con sus calles empedradas, torres de piedra y murallas centenarias, este pequeño municipio de apenas 2.539 habitantes se alza a 55 metros sobre el nivel del mar, dominando una llanura que se extiende hasta el Mediterráneo. Pero Pals es mucho más que su núcleo histórico: es también un destino de playa, arrozales que pintan el paisaje de verde intenso y una propuesta gastronómica que celebra los productos de la tierra y el mar.
Lo que hace especial a Pals es precisamente esa dualidad. Por un lado, el pueblo viejo —conocido como el Pedró— te transporta al medievo con su arquitectura gótica impecablemente conservada. Por otro, la costa de Pals te regala playas amplias y doradas, calas escondidas y un ambiente relajado muy distinto al bullicio de otros destinos del litoral catalán. Es un destino perfecto para quienes buscan combinar cultura, naturaleza y tranquilidad mediterránea.
Esta combinación única ha convertido a Pals en un lugar de visita obligada en cualquier ruta por el Empordà. Aquí el turismo se vive con calma, paseando sin prisas por callejones que guardan siglos de historia, descubriendo rincones fotogénicos a cada paso y saboreando la auténtica cocina ampurdanesa.
Qué ver en Pals
El Recinto medieval del Pedró es sin duda la joya de Pals. Este conjunto histórico, uno de los mejor conservados de Cataluña, te invita a perderte por sus calles empedradas donde cada piedra cuenta una historia. La Torre de las Horas, del siglo XV, es el símbolo inconfundible del pueblo. Esta torre del homenaje de 15 metros de altura ofrece desde su cima unas vistas panorámicas espectaculares sobre los campos de arroz, el Montgrí y el mar.
Pasear por el Pedró es descubrir la Muralla medieval, con sus torreones y arcos góticos, la Iglesia de Sant Pere, de estilo románico y gótico, con su característico campanario que data del siglo X, y la Plaza Mayor, corazón del pueblo viejo donde se respira el ambiente medieval en cada rincón. Las casas señoriales con sus fachadas de piedra, balcones con flores y ventanales góticos crean un escenario de postal.
No te pierdas el Mirador Josep Pla, un balcón natural desde donde el escritor ampurdanés solía contemplar el paisaje que tanto inspiró su obra. Las vistas sobre los arrozales y la llanura empordanesa son sencillamente memorables, especialmente al atardecer.
A pocos kilómetros del núcleo medieval, la Playa de Pals se extiende a lo largo de más de 3 kilómetros de arena fina y dorada. Forma parte de la zona conocida como Platja de Pals-Begur, un litoral menos masificado donde aún se pueden encontrar dunas naturales y pequeñas calas. La Playa del Grau y la Playa de Sa Riera son perfectas para familias, con aguas tranquilas y servicios completos.
Los arrozales de Pals constituyen un paisaje único en Cataluña. Estos campos de cultivo tradicional crean un mosaico verde que cambia de tonalidad según la estación, ofreciendo estampas preciosas para los amantes de la fotografía y la naturaleza.
Qué hacer
El senderismo y el cicloturismo encuentran en Pals un territorio ideal. La Ruta de los arrozales es un recorrido llano y accesible que permite descubrir estos cultivos centenarios mientras observas aves acuáticas y disfrutas del paisaje rural ampurdanés. Varias rutas conectan Pals con pueblos vecinos como Peratallada, Monells o Begur, ideales para hacer en bicicleta.
Las playas de Pals ofrecen múltiples posibilidades: desde tomar el sol en las calas más tranquilas hasta practicar deportes náuticos como kayak, paddle surf o buceo. El litoral rocoso esconde rincones perfectos para hacer snorkel y descubrir la riqueza submarina del Mediterráneo.
La gastronomía local merece una mención especial. El arroz de Pals, con Denominación de Origen, es protagonista de numerosos platos tradicionales. Los restaurantes del pueblo y de la zona costera ofrecen arroces de todo tipo, pescado fresco del Mediterráneo y productos de la huerta ampurdanesa. No dejes de probar el arroz con alcachofas, las gambas de Palamós (cuando es temporada) y los postres caseros.
Desde Pals puedes explorar otros pueblos medievales cercanos. Peratallada, considerado uno de los pueblos más bonitos de España, está a solo 5 kilómetros. La ruta por los pueblos del Empordà es una de las experiencias más gratificantes de la comarca.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a principios de septiembre y llena las calles del pueblo de música, bailes tradicionales y actividades para todos los públicos. Durante estos días, Pals recupera su esencia más festiva con sardanas, conciertos y eventos culturales.
En junio, la Feria Medieval del Pedró transforma el casco antiguo en un auténtico mercado medieval. Artesanos, trovadores, exhibiciones de cetrería y puestos de productos tradicionales recrean el ambiente de la Edad Media. Es una de las citas más esperadas del año.
Durante el verano, especialmente en julio y agosto, se organizan conciertos al aire libre, mercados nocturnos y actividades culturales que aprovechan la magia del entorno medieval y el buen clima mediterráneo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, Pals se encuentra a unos 45 kilómetros por la C-66 y la C-31, un trayecto de aproximadamente 40 minutos en coche. Desde Barcelona, la distancia es de unos 140 kilómetros por la AP-7 (una hora y media aproximadamente). El aeropuerto de Girona-Costa Brava está a solo 30 kilómetros.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para disfrutar del pueblo con temperaturas agradables y menos turistas. El verano es perfecto si buscas combinar cultura y playa, aunque encontrarás más visitantes. En invierno, el pueblo mantiene su encanto medieval con un ambiente más tranquilo y auténtico.
Consejos prácticos: El casco antiguo es totalmente peatonal y empedrado, por lo que se recomienda calzado cómodo. Hay aparcamiento gratuito en las afueras del Pedró. Si visitas en temporada alta, te aconsejamos reservar alojamiento con antelación. Combina la visita a Pals con otros pueblos cercanos para descubrir la riqueza patrimonial del Baix Empordà.