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sobre El Prat de Llobregat
Ciudad aeroportuaria con espacios naturales del delta y playa protegida
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A escasos kilómetros de Barcelona, donde el río Llobregat se encuentra con el Mediterráneo, El Prat de Llobregat sorprende a quienes buscan un destino diferente en la costa catalana. Esta ciudad de más de 65.000 habitantes, situada a tan solo 8 metros sobre el nivel del mar, guarda un tesoro natural poco conocido: los últimos humedales del delta del Llobregat, un espacio de enorme valor ecológico en plena área metropolitana.
El Prat combina de manera singular su herencia agrícola y marinera con una notable transformación urbana. Aunque muchos la conocen únicamente por albergar el aeropuerto de Barcelona, quienes se adentran en sus calles descubren un municipio con personalidad propia, donde conviven barrios tradicionales, espacios naturales protegidos y una gastronomía local que merece ser explorada.
Su ubicación estratégica, prácticamente en la desembocadura del Llobregat, ha marcado su historia y su carácter. Aquí, las playas se alternan con zonas de cultivo y espacios protegidos, creando un paisaje único que poco tiene que ver con la imagen típica de la costa barcelonesa.
Qué ver en El Prat de Llobregat
El gran atractivo natural de El Prat es sin duda el Parque Agrario del Baix Llobregat y los Espacios del Delta del Llobregat, una red de humedales que constituye uno de los últimos reductos naturales del área metropolitana de Barcelona. Estos espacios, que incluyen la Reserva Natural Parcial de la Ricarda y el Remolar, son un paraíso para los amantes de la ornitología, con más de 300 especies de aves catalogadas. Las lagunas litorales acogen flamencos, garzas y numerosas aves migratorias que encuentran aquí un lugar de descanso en sus rutas entre África y Europa.
En el casco urbano, la Iglesia parroquial de Sant Pere y Sant Pau preside el centro histórico. Este templo de origen medieval, aunque muy transformado a lo largo de los siglos, conserva elementos que recuerdan el pasado del municipio. El paseo por el centro permite descubrir el Centre Cultural la Capella, antigua capilla del Sant Crist reconvertida en espacio cultural.
No hay que perderse la Casa de la Vila, edificio modernista de principios del siglo XX que muestra la pujanza económica que vivió El Prat en aquella época. Para conocer mejor la historia local, el Museo del Prat ofrece un interesante recorrido por la evolución del municipio, desde su pasado agrícola hasta la actualidad.
Las playas del Prat se extienden a lo largo de varios kilómetros de costa, ofreciendo amplios arenales menos masificados que otras playas metropolitanas. La playa de la Platja del Prat y la zona de Cal Francès son espacios ideales para disfrutar del Mediterráneo con más tranquilidad.
Qué hacer
La actividad estrella en El Prat es el turismo ornitológico. Los espacios naturales del delta cuentan con diversos observatorios y senderos acondicionados para contemplar las aves en su hábitat natural. Primavera y otoño son las mejores épocas para la observación, coincidiendo con los períodos migratorios.
Las rutas en bicicleta por el delta permiten combinar naturaleza y paisaje agrícola. Existen varios itinerarios señalizados que recorren los caminos entre campos de cultivo y lagunas, ofreciendo una perspectiva diferente del territorio.
La gastronomía pratense tiene en las alcachofas del Prat su producto estrella. Este cultivo tradicional, de reconocido prestigio, se puede degustar en los restaurantes locales, especialmente durante su temporada de febrero a mayo. Los espárragos y las habas también forman parte de la huerta local que se comercializa en el mercado municipal.
Para los amantes del golf, El Prat cuenta con instalaciones deportivas de primer nivel, mientras que las playas ofrecen posibilidades para deportes náuticos y largas caminatas por la orilla.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas Mayores se celebran a finales de julio y principios de agosto en honor a San Pedro y San Pablo, con un programa que incluye actividades tradicionales catalanas, conciertos y verbenas populares. Los Tres Tombs, a mediados de enero, mantienen viva la tradición de bendecir a los animales en honor a San Antonio Abad.
En febrero o marzo, según el calendario litúrgico, el Carnaval llena las calles de color y música. La Fiesta del Otoño, en octubre, celebra la cosecha y los productos locales con degustaciones y mercados tradicionales.
La Semana Santa se vive con procesiones tradicionales, mientras que la festividad de Sant Jordi, el 23 de abril, transforma las calles en un escaparate de rosas y libros, como en toda Cataluña.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, El Prat está perfectamente conectado mediante la línea de Cercanías (Rodalies) R2 Nord, con parada en la estación de El Prat de Llobregat, a unos 15 minutos del centro de Barcelona. También hay varias líneas de autobús metropolitano. Por carretera, se accede fácilmente por la C-31 y la C-32. Desde el aeropuerto, hay conexiones directas en transporte público.
Mejor época: La primavera (marzo a mayo) es ideal para disfrutar de la gastronomía local y la observación de aves. El verano ofrece la posibilidad de playa, aunque puede ser caluroso. El otoño es excelente para recorrer los espacios naturales con temperaturas más suaves.
Consejo: Combina la visita a los espacios naturales con un paseo por el centro urbano. Lleva prismáticos si te interesa la ornitología y consulta los horarios de las visitas guiadas al delta en el Centre d'Informació del Riu.