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sobre Martorell
Nudo de comunicaciones histórico con un famoso puente romano sobre el Llobregat
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A apenas 30 kilómetros de Barcelona, donde el río Llobregat traza su camino hacia el Mediterráneo, Martorell se alza como un municipio que ha sabido conjugar su rico pasado histórico con un presente dinámico. Con sus casi 29.000 habitantes, esta villa del Baix Llobregat es mucho más que un punto de paso: es un destino que sorprende con vestigios romanos, patrimonio medieval y una identidad propia forjada a lo largo de más de dos mil años.
La posición estratégica de Martorell, situada a 56 metros de altitud en la confluencia de los ríos Llobregat y Anoia, ha marcado su destino desde la antigüedad. Los romanos lo sabían bien cuando construyeron aquí uno de los puentes más emblemáticos de la Vía Augusta. Hoy, pasear por Martorell es caminar entre capas de historia, desde los restos de la antigua colonia romana hasta el patrimonio industrial que recuerda su importancia como núcleo de comunicaciones.
Martorell es ese tipo de lugar que te invita a detenerte, a aparcar las prisas y descubrir los tesoros que esconde entre sus calles. Un destino perfecto para una escapada de fin de semana desde Barcelona o para incluir en una ruta por el interior de Cataluña.
Qué ver en Martorell
El Puente del Diablo es, sin duda, el icono de Martorell. Esta obra de ingeniería romana del siglo I, que formaba parte de la Vía Augusta, cruza el río Llobregat con una elegancia que desafía el paso de los siglos. Su arco central se eleva majestuoso, y aunque ya no soporta tráfico rodado, sigue siendo un testimonio impresionante de la pericia constructiva romana. Es uno de los puentes romanos mejor conservados de Cataluña.
En el casco antiguo, la iglesia de Santa María domina el paisaje urbano. Este templo de origen medieval, reconstruido en el siglo XVIII tras sufrir daños durante la Guerra de Sucesión, presenta una fachada neoclásica que contrasta con el entramado de calles estrechas que lo rodean. Su interior guarda retablos de interés y constituye el centro neurálgico de la vida religiosa local.
Los restos de la muralla medieval aún son visibles en algunos tramos del casco histórico, recordando la importancia defensiva que tuvo la villa en épocas pasadas. Pasear por estas calles es como seguir las huellas del tiempo, con casas señoriales que conservan elementos arquitectónicos de los siglos XVII y XVIII.
El Arco de San Juan, puerta de entrada a la antigua villa amurallada, es otro de esos rincones que merecen una pausa. Aunque transformado con el paso del tiempo, mantiene su esencia como umbral histórico del municipio.
Para los interesados en la historia industrial, el patrimonio relacionado con las antiguas fábricas textiles y la actividad económica de los siglos XIX y XX ofrece un testimonio de la transformación económica de la comarca.
Qué hacer
Martorell es un excelente punto de partida para rutas de senderismo y ciclismo por el Baix Llobregat. Los caminos que siguen el curso del río Llobregat permiten disfrutar de agradables paseos con vistas naturales, ideales para desconectar sin alejarse demasiado de la ciudad.
La gastronomía local refleja la tradición catalana del interior, con platos de temporada y productos de la huerta del Llobregat. Los establecimientos del municipio ofrecen cocina tradicional donde las verduras, las legumbres y las carnes a la brasa son protagonistas. No te pierdas los calçots en temporada (de enero a marzo) ni los embutidos de elaboración artesanal.
El mercado semanal es una oportunidad perfecta para sumergirse en el ambiente local y adquirir productos frescos de la comarca. Los domingos por la mañana, el centro se llena de vida con puestos que ofrecen desde frutas y verduras hasta ropa y artesanía.
Para los amantes del patrimonio, se pueden organizar rutas autoguiadas que conectan los principales puntos de interés histórico, permitiendo descubrir a tu ritmo los secretos de la villa.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Martorell se celebra a finales de enero, en torno al día de San Mauro, patrón del municipio. Es una celebración peculiar por sus fechas invernales, con actos religiosos, culturales y populares que incluyen sardanas, conciertos y actividades para todas las edades.
En junio, coincidiendo con la festividad de San Juan, se organizan hogueras y actividades festivas que llenan de vida las calles y plazas del municipio. La noche más corta del año se celebra con tradición catalana, con verbenas y encuentros comunitarios.
Durante el verano, especialmente en julio y agosto, diversos actos culturales y musicales animan las noches martorellenses, con conciertos al aire libre y actividades familiares en los espacios públicos.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, Martorell está perfectamente comunicado por carretera a través de la A-2 y la autopista AP-7, con un trayecto de apenas 30 minutos. En transporte público, los Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) conectan la ciudad con el centro de Barcelona en aproximadamente 40 minutos, con trenes frecuentes durante todo el día. También hay conexiones regulares por carretera con Manresa, Terrassa y otras poblaciones cercanas.
Mejor época para visitar: Martorell puede visitarse durante todo el año. La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son especialmente agradables para pasear por el casco histórico y disfrutar de las rutas naturales. El verano puede ser caluroso, pero las actividades culturales compensan. El invierno, aunque más frío, tiene el encanto de la Fiesta Mayor.
Consejos: Dedica al menos medio día a recorrer el casco histórico con calma. Combina la visita con una excursión por los alrededores naturales del Llobregat. Si visitas en fin de semana, aprovecha el mercado dominical para conocer el ambiente local auténtico.