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sobre Torrelles de Llobregat
Conocido por el parque Catalunya en Miniatura y sus cerezas
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El turismo en Torrelles de Llobregat se entiende mejor si se mira primero su posición en el valle bajo del Llobregat, a poca distancia de Barcelona pero ya en terreno de colinas y cultivos. La documentación más antigua menciona el lugar en el año 964, en relación con las posesiones del monasterio de Sant Cugat. Aquellas referencias hablan de tierras de cultivo y de diezmos, algo que ayuda a entender la forma actual del municipio: disperso, agrícola y bastante más ligado al campo de lo que cabría esperar tan cerca del área metropolitana.
Durante siglos predominaron la viña y los cultivos de secano. Hoy el paisaje se reconoce sobre todo por los cerezos, que ocupan muchas de las laderas. El cambio es relativamente reciente y responde, en parte, a la transformación agrícola del Baix Llobregat en el siglo XX.
Del románico al neogótico
La iglesia de Sant Martí se sitúa en una pequeña elevación sobre el núcleo antiguo. La construcción actual es de finales del siglo XIX y sigue un lenguaje neogótico bastante habitual en las parroquias levantadas o reformadas en ese periodo. Sustituía a un templo mucho más antiguo, documentado desde la Edad Media, que se había quedado pequeño para la población de entonces.
En la base del edificio aún se reconocen piedras reutilizadas del templo anterior. No es raro en la arquitectura rural catalana: cuando una iglesia se reconstruía, buena parte del material volvía a emplearse en el nuevo edificio.
El interior es sobrio. El retablo mayor es de madera policromada y pertenece ya a una etapa tardía, cercana al cambio de siglo. Las vidrieras representan escenas de la vida de San Martín, el soldado que comparte su capa con un mendigo, una imagen que aparece con frecuencia en parroquias dedicadas a este santo.
Piedra seca y cerezos
Los alrededores del pueblo conservan numerosos caminos agrícolas y, entre ellos, varias barracas de piedra seca. Son pequeñas construcciones levantadas únicamente con piedra encajada, sin mortero. Servían como refugio para el trabajo en el campo o para guardar herramientas.
En los senderos que atraviesan las zonas de cultivo todavía se ven bastantes. Algunas están bien conservadas; otras apenas se distinguen entre la vegetación. Su presencia recuerda cómo se organizaba la vida agrícola en estas laderas antes de la mecanización.
Los cerezos ocupan hoy muchas de esas parcelas. La floración, que suele llegar a comienzos de la primavera, transforma durante unos días el paisaje agrícola del municipio y atrae bastante movimiento desde Barcelona y otras localidades cercanas.
Catalunya en Miniatura
En una de las laderas del término municipal se instaló en los años ochenta el parque conocido como Catalunya en Miniatura. Reúne maquetas a escala de edificios y monumentos de distintos puntos de Cataluña: catedrales, monasterios, castillos y algunos conjuntos urbanos reconocibles.
Más allá de las reproducciones, el lugar llama la atención por el contraste entre las maquetas y el entorno natural de pinos y terreno ondulado del Baix Llobregat. Entre las piezas representadas aparece también la iglesia de Sant Martí, una forma curiosa de comparar el edificio real con su versión reducida.
Un pequeño museo dedicado al cine
En el pueblo existe también un pequeño museo dedicado a la historia del cine instalado en una antigua casa rehabilitada. La colección procede en gran parte de material reunido durante años por un coleccionista local: cámaras antiguas, proyectores y carteles de distintas épocas.
No es un museo grande, pero tiene interés para quien sienta curiosidad por la evolución técnica del cine. En ocasiones se organizan proyecciones o actividades relacionadas con ese fondo.
Cómo llegar y cuándo ir
Torrelles de Llobregat se encuentra a pocos kilómetros de Sant Boi y del curso bajo del Llobregat. Desde Barcelona se llega en coche en relativamente poco tiempo, aunque el último tramo ya discurre por carreteras locales que suben hacia el interior.
El transporte público existe, pero suele requerir algo de paciencia y conviene mirar los horarios con antelación.
La primavera concentra más movimiento por la floración de los cerezos. Fuera de esas semanas el ambiente es más tranquilo y el municipio funciona, sobre todo, como punto de partida para caminar por caminos agrícolas y senderos de las colinas cercanas.