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sobre El Vendrell
Capital del Baix Penedès y villa natal de Pau Casals con playas en Coma-ruga y San Salvador
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El Vendrell es como ese compañero de piso que parece normal hasta que descubres que toca el violonchelo, cocina mejor que tú y tiene la playa a cinco minutos. Un día es pueblo de interior con huerto, al siguiente estación de tren con playa larga y hasta tradición de aguas termales en la zona. Apenas empiezas a atar cabos y ya aparece el nombre de Pau Casals, que nació en una calle del centro y acabó tocando por medio mundo. Vamos, que no es el típico lugar de costa que vive solo de freír turistas.
Lo que no te cuentan del "pueblo con playa"
La primera vez que pisé El Vendrell fue por error. Iba a Sitges, me quedé dormido en el tren y bajé en la siguiente estación. Media hora después estaba comiendo un xató en una terraza mientras pasaban ciclistas que venían de rodar por los viñedos del Penedès.
El ambiente era bastante terrenal: familias con neveras de playa, abuelos con la toalla sobre el hombro y ese olor a romesco que aparece en cuanto alguien menciona el xató. Eso sí, conviene ir con expectativas realistas. El centro es funcional, con bancos, tráfico y bloques de pisos. No es un casco histórico de postal. Pero a pocos minutos aparece Sant Salvador y la villa de Pau Casals mirando al mar, y la cosa cambia bastante.
La playa que se toma en serio ser playa
La costa del municipio suma unos siete kilómetros de arena repartidos entre Sant Salvador, Coma‑ruga y el Francàs. Son playas largas, bastante abiertas, de esas donde puedes caminar un buen rato junto al agua.
El agua suele ser templada para lo que es el Mediterráneo en esta zona, y la playa tiene fama de estar bien mantenida desde hace años: duchas que funcionan, paseo marítimo cuidado y bastante espacio incluso en días movidos.
Un truco que suelo recomendar: llegar por la tarde, cuando muchas familias empiezan a recoger. A esa hora la luz baja un poco, el calor afloja y la playa queda mucho más tranquila. Te das un baño rápido y luego te quedas un rato en el paseo viendo el desfile de gente con la piel demasiado optimista para el sol de julio.
Pau Casals y la música mirando al mar
La Casa Natal de Pau Casals está en el centro, en una calle amplia y tranquila. Es una casa bastante discreta y la visita suele ser gratuita. Nada espectacular, pero ayuda a entender de dónde salió uno de los músicos más importantes del siglo XX.
Luego está la Villa Casals, en Sant Salvador, que ya juega en otra liga. Era su casa de veraneo, construida a principios del siglo XX, literalmente frente al mar. Hoy funciona como museo y auditorio.
Dentro hay fotografías, partituras, instrumentos y bastante historia: Casals tocando para jefes de estado, para reyes y para auditorios enormes. Y al salir vuelves a ver el mismo horizonte que él tenía desde la terraza.
En verano suelen organizar conciertos en el auditorio. A veces ves gente que llega aún con arena en los pies después de la playa. Y la verdad es que no desentona.
Xató, coca y otros engaños legales
El xató aquí se toma bastante en serio. Escarola, bacalao desmigado, anchoas y una salsa potente de frutos secos y ñora que lo envuelve todo. Es de esos platos que parecen sencillos hasta que pruebas uno bien hecho.
Lo curioso es que se come todo el año. Da igual que fuera haya 35 grados: siempre hay alguien pidiendo xató.
Luego está la coca enramada, fina y crujiente, con azúcar y piñones. Y las orelletes, que parecen una mezcla entre postre de fiesta mayor y merienda de abuela.
Un consejo muy simple: pregunta por el menú del día en lugar de las cartas pensadas para el turismo. En esta zona muchas veces aparece pescado que ha llegado esa misma mañana a la costa.
Cuando el pueblo se anima de verdad
A finales de julio llega la Fiesta Mayor de Santa Ana y el pueblo cambia bastante de ritmo. Hay actos tradicionales, castellers, sardanas y bastante actividad en las calles.
Uno de los momentos más llamativos suele ser la salida del Caramot, una figura enorme que recorre el centro con pirotecnia. Imagínate una bestia de fiesta mayor hecha de fuego y ruido avanzando entre la gente.
Durante el año también aparecen otros eventos: carreras populares cerca del mar, regatas de patín catalán en la zona de Sant Salvador o actividades culturales alrededor de la música de Pau Casals. No siempre coinciden en las mismas fechas, pero forman parte del calendario habitual del municipio.
Cómo llegar y cómo moverse
Desde Barcelona, el tren de Rodalies tarda alrededor de una hora dependiendo del servicio. La estación de Sant Vicenç de Calders queda muy cerca de las playas y funciona como punto de conexión importante en la zona.
En coche se llega por la AP‑7 o la C‑32. En verano el tráfico puede ponerse pesado en algunos tramos del Penedès, así que el tren muchas veces acaba siendo más práctico.
Para dormir, suele salir más a cuenta alejarse un poco de la primera línea de mar. En el casco urbano o en barrios cercanos hay apartamentos y alojamientos más tranquilos, y si tienes coche te plantas en la playa en pocos minutos.
Y un último consejo de colega: ven con plan sencillo. Un baño largo, un paseo al atardecer por Sant Salvador, algo de xató si te apetece probar cocina local y quizá una visita a la villa de Pau Casals. El Vendrell funciona mejor así, sin intentar convertirlo en algo que no es. Es costa con vida local detrás, que hoy en día ya es bastante.