Artículo completo
sobre La Cellera De Ter
Ocultar artículo Leer artículo completo
Enclavada en el corazón de la comarca de la Selva, La Cellera de Ter es uno de esos pueblos catalanes que conservan intacto el sabor de la Cataluña interior. Con apenas 2.000 habitantes y a 166 metros de altitud, este municipio se extiende junto al río Ter, en un entorno privilegiado que combina frondosos bosques, valles verdes y ese ritmo pausado que caracteriza a las poblaciones prepirenaicas de Girona.
El topónimo del pueblo revela su origen medieval: "cellera" hace referencia al espacio fortificado alrededor de una iglesia donde la población buscaba refugio. Aunque los siglos han transformado su fisonomía, La Cellera conserva ese espíritu acogedor de pueblo de paso, situado estratégicamente entre Girona y las comarcas volcánicas de la Garrotxa. Sus calles tranquilas, sus masías dispersas por el territorio y la omnipresencia del río Ter configuran un paisaje perfecto para quienes buscan desconectar sin renunciar a descubrir el patrimonio cultural catalán.
La proximidad a núcleos más turísticos como Amer o Sant Feliu de Pallerols, junto con su conexión natural con rutas de senderismo y ciclismo, convierten a La Cellera en un destino ideal para escapadas de fin de semana, especialmente para los amantes de la naturaleza y el turismo activo.
Qué ver en La Cellera de Ter
El patrimonio arquitectónico de La Cellera se concentra principalmente en su núcleo histórico y en las construcciones religiosas que jalonan el municipio. La iglesia parroquial de Sant Martí, de origen románico aunque muy reformada posteriormente, preside el centro del pueblo. Merece la pena acercarse para contemplar su estructura y algunos elementos medievales que han sobrevivido a las sucesivas remodelaciones.
En el entorno del municipio se encuentran diversas masías tradicionales catalanas, algunas de ellas con varios siglos de antigüedad, que salpican el paisaje rural y testimonian la importancia de la agricultura y la ganadería en la zona. Aunque la mayoría son de propiedad privada, su contemplación desde los caminos rurales permite apreciar la arquitectura tradicional de la comarca.
El gran protagonista natural es el río Ter, que serpentea por el término municipal creando rincones de gran belleza. Los márgenes del río están salpicados de vegetación de ribera donde es posible observar fauna local, especialmente aves. Los más aventureros pueden seguir algunos tramos del río para disfrutar de paisajes refrescantes, especialmente durante los meses de primavera y verano.
La ruta de las Mines de Carbó es otro atractivo del municipio, un testimonio de la actividad minera que se desarrolló en la zona durante décadas. Algunos caminos permiten acercarse a las antiguas explotaciones, hoy convertidas en curiosos vestigios de la historia industrial de la comarca.
Qué hacer
La Cellera de Ter es punto de partida o paso de numerosas rutas de senderismo que conectan con municipios vecinos y penetran en las estribaciones de las Guilleries. Las sendas permiten descubrir el paisaje de transición entre las llanuras del Gironès y las zonas más montañosas de las comarcas del norte, con desniveles moderados aptos para todos los públicos.
El cicloturismo encuentra aquí carreteras secundarias poco transitadas y pistas forestales ideales para BTT. Varios itinerarios recorren los valles fluviales y conectan con la extensa red de vías ciclistas de la provincia de Girona.
El río Ter ofrece posibilidades para practicar pesca deportiva en los tramos autorizados, una actividad que atrae a aficionados locales y visitantes, especialmente en primavera y otoño. También existen zonas de baño fluvial donde refrescarse en los meses más calurosos.
La gastronomía local se basa en productos de huerta, carne de las masías cercanas y los embutidos tradicionales de la comarca. Los restaurantes de la zona preparan platos típicos catalanes con ese toque casero que caracteriza a las comarcas de interior: canelones, escudella, conejo a la brasa y repostería tradicional.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de La Cellera de Ter se celebra en torno a mediados de agosto, con el programa habitual de las fiestas patronales catalanas: verbenas, pasacalles, actividades deportivas y comidas populares. Es el momento en que el pueblo duplica su población con el retorno de antiguos residentes y la llegada de visitantes.
A finales de enero tiene lugar la fiesta de Sant Martí, patrón del municipio, con actos religiosos y celebraciones más íntimas que recuperan el carácter tradicional de las festividades invernales.
Durante el año se organizan también caminatas populares y actividades vinculadas a la naturaleza que congregan tanto a vecinos como a senderistas de municipios cercanos, aprovechando el entorno privilegiado de la zona.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, La Cellera de Ter se encuentra a unos 25 kilómetros por la carretera C-63 en dirección a Olot. El trayecto dura aproximadamente 30 minutos en coche. También es accesible desde poblaciones cercanas como Anglès o Amer. El transporte público es limitado, por lo que se recomienda vehículo propio.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para disfrutar del entorno natural con temperaturas suaves. El verano también es agradable para actividades junto al río, mientras que el invierno ofrece la tranquilidad absoluta de las comarcas de interior.
Consejos: Lleva calzado cómodo si planeas hacer senderismo. Consulta los horarios de los comercios locales, que pueden ser limitados. Combina la visita con otras poblaciones cercanas como Amer, con su monasterio benedictino, para aprovechar al máximo la escapada.