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sobre Cercs
Municipio minero a orillas del pantano de la Baells con museo industrial
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Enclavado en el corazón del Berguedà, a 650 metros de altitud, Cercs se presenta como uno de esos pueblos de montaña que conservan la autenticidad de la Cataluña interior. Con poco más de mil habitantes, este municipio ha sabido reinventarse desde su pasado minero para convertirse en un destino que combina patrimonio industrial, naturaleza pirenáica y tranquilidad rural. Las antiguas instalaciones carboníferas conviven aquí con bosques de pinos y encinas, mientras el río Llobregat dibuja su curso por el valle.
El paisaje de Cercs es el de la media montaña catalana en su expresión más genuina: relieves suaves tapizados de vegetación mediterránea de montaña, pequeños núcleos de casas de piedra y ese aire limpio que invita a respirar profundo. La luz cambia según las estaciones, tiñendo de ocres el otoño y de verdes intensos la primavera, creando escenarios distintos para cada visita.
Llegar hasta aquí significa adentrarse en una comarca que mira a los Pirineos, donde el ritmo se ralentiza y el contacto con la naturaleza se convierte en protagonista. Cercs es base ideal para explorar el Berguedà, pero también un lugar donde detenerse y disfrutar de la sencillez de la vida de pueblo.
Qué ver en Cercs
La principal atracción de Cercs es, sin duda, el Museo de las Minas, uno de los espacios más interesantes del patrimonio industrial catalán. Instalado en las antiguas minas de carbón de Sant Romà, este complejo permite descender a las galerías subterráneas y conocer cómo era el trabajo de los mineros durante décadas. La visita incluye un recorrido de casi un kilómetro por el interior de la montaña, donde se conservan las herramientas, los vagones y las instalaciones originales. Es una experiencia impactante que conecta con la historia reciente de la comarca.
La iglesia parroquial de Sant Martí representa el núcleo histórico del pueblo. De origen medieval aunque con reformas posteriores, conserva elementos románicos que merece la pena observar. Pasear por el casco antiguo permite descubrir rincones con encanto, escalinatas de piedra y ese urbanismo adaptado a la montaña tan característico de los pueblos del Berguedà.
El entorno natural de Cercs ofrece paisajes variados. El embalse de la Baells, muy cerca del municipio, es una gran lámina de agua rodeada de montañas que cambia de color según la luz del día. Aunque pertenece a varios términos municipales, desde Cercs se accede fácilmente a varios miradores que ofrecen vistas panorámicas espectaculares. Los bosques de ribera y los prados de montaña completan un conjunto natural de gran valor paisajístico.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son la actividad estrella en Cercs. Existen varios itinerarios señalizados que parten del pueblo y permiten conocer la zona: desde paseos sencillos por el fondo del valle hasta ascensiones más exigentes a los cerros cercanos. Uno de los recorridos más recomendables sigue el curso del río Llobregat, ofreciendo un paseo agradable entre vegetación de ribera.
Para los aficionados al cicloturismo, la zona dispone de pistas forestales y caminos rurales que permiten explorar el territorio sobre dos ruedas. El terreno combina tramos llanos junto al río con subidas que exigen cierta preparación física, pero siempre con paisajes que compensan el esfuerzo.
La pesca deportiva encuentra en el embalse de la Baells un escenario privilegiado. Muchos aficionados acuden durante la temporada para lanzar sus cañas en busca de truchas y otras especies que pueblan estas aguas.
En cuanto a la gastronomía, Cercs y el Berguedà en general ofrecen una cocina de montaña basada en productos locales: setas en temporada, embutidos artesanos, quesos de la comarca y platos contundentes como la escudella o las judías del ganxet. Los establecimientos locales suelen trabajar con ingredientes de proximidad, respetando las recetas tradicionales.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Cercs se celebra a finales de agosto en honor a Sant Martí, patrón del municipio. Durante estos días, el pueblo se llena de actividad con actos populares, música y celebraciones que reúnen a vecinos y visitantes. Es un buen momento para conocer las tradiciones locales en un ambiente festivo.
En otoño, como en toda la comarca, la temporada micológica cobra protagonismo. Aunque no hay una fiesta específica de la seta, los bosques de Cercs atraen a numerosos buscadores durante los fines de semana de octubre y noviembre.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, se accede a Cercs por la C-16 (eje del Llobregat) en dirección a Berga. La distancia es de aproximadamente 120 kilómetros, con un tiempo de viaje de hora y media. Una vez pasada Berga, hay que seguir hacia Bagà por la C-16 y tomar el desvío señalizado hacia Cercs. El trayecto atraviesa paisajes espectaculares del Prepirineo catalán.
Mejor época: La primavera y el otoño son las estaciones ideales para visitar Cercs. En primavera, la naturaleza está en pleno esplendor y las temperaturas son suaves para caminar. El otoño trae la paleta de colores ocres y la temporada de setas. El verano es perfecto para escapar del calor de la costa, aunque puede haber más afluencia turística. El invierno tiene su encanto, con posibles nevadas que transforman el paisaje, aunque conviene consultar el estado de las carreteras.
Consejos: Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y ropa de abrigo, ya que en montaña las temperaturas pueden bajar incluso en verano. Si se visita el Museo de las Minas, conviene llevar una chaqueta, pues en el interior la temperatura es fresca durante todo el año.