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sobre Montclar
Pequeño núcleo sobre una colina con vistas panorámicas del Berguedà
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En el corazón del Berguedà, donde las montañas del Prepirineo catalán empiezan a dibujar su perfil más agreste, se encuentra Montclar, un pequeño municipio que parece detenido en el tiempo. Con apenas 129 habitantes y situado a 728 metros de altitud, este conjunto de núcleos rurales representa la esencia más auténtica de la Cataluña interior, esa que se resiste al olvido y conserva el ritmo pausado de la vida de pueblo.
Montclar no es un destino de masas ni pretende serlo. Es, más bien, un refugio para quienes buscan desconectar del ruido urbano y sumergirse en paisajes donde el silencio solo se rompe con el tintineo de los cencerros o el canto de los pájaros. Sus casas de piedra, sus caminos rurales y sus horizontes amplios invitan a redescubrir placeres sencillos: pasear sin prisa, observar el vuelo de las aves rapaces o conversar con los vecinos que aún conservan las tradiciones de sus antepasados.
El territorio de Montclar se extiende entre valles y colinas suaves, en esa zona de transición que ya no es propiamente llano pero tampoco alta montaña. Un paisaje de campos de cultivo tradicional, bosques de encinas y robles, y masías dispersas que cuentan siglos de historia agraria. Aquí, el turismo es una invitación a la calma y al contacto directo con la naturaleza y la cultura rural catalana.
Qué ver en Montclar
El patrimonio de Montclar se reparte entre sus diferentes núcleos y el término municipal. La iglesia parroquial de Sant Martí, de origen románico aunque con modificaciones posteriores, constituye el principal referente arquitectónico del municipio. Como en tantos pueblos del Berguedà, el arte románico dejó su huella en forma de templos sencillos pero elegantes, que reflejan la importancia de estas tierras durante la época medieval.
Recorrer el casco antiguo de Montclar permite descubrir la arquitectura tradicional del Berguedà: casas de piedra con portales de arco de medio punto, balconadas de madera, tejados de teja árabe y ese trazado irregular de callejuelas estrechas que responde más a la orografía del terreno que a ninguna planificación urbana. Las masías dispersas por el término municipal, algunas todavía habitadas y otras convertidas en segundas residencias, son auténticos testimonios de la arquitectura rural catalana.
Los alrededores de Montclar ofrecen paisajes donde la naturaleza se despliega con generosidad. Los caminos rurales que conectan los diferentes núcleos del municipio permiten contemplar campos de cultivo tradicional, prados donde todavía pasta el ganado y bosques mediterráneos de encinas y robles. Desde varios puntos del término municipal se obtienen vistas panorámicas excepcionales sobre la comarca del Berguedà y las montañas del Prepirineo.
Qué hacer
Montclar es territorio ideal para el senderismo tranquilo y las rutas en bicicleta por caminos rurales. La red de caminos vecinales y senderos que atraviesan el municipio permite diseñar paseos de diferente duración y dificultad, todos ellos aptos para cualquier nivel de forma física. Se trata de caminar sin grandes desniveles, disfrutando del paisaje agrario y los bosques de la zona.
La observación de aves encuentra en estos paisajes un escenario perfecto. Las rapaces sobrevuelan habitualmente el territorio, y los bosques y campos albergan una rica comunidad de aves forestales y de espacios abiertos. Llevar unos prismáticos en la mochila puede convertir un simple paseo en una experiencia de naturaleza memorable.
La gastronomía del Berguedà está presente en Montclar a través de los productos locales de temporada. La zona es conocida por sus patatas de montaña, sus setas en otoño, y la tradición ganadera que garantiza embutidos y carnes de calidad. Aunque el municipio no cuenta con una amplia oferta de restauración, la cocina tradicional catalana puede disfrutarse en los establecimientos de los pueblos vecinos.
La comarca del Berguedà ofrece, además, múltiples posibilidades para completar la visita: desde los conjuntos medievales de Berga o Bagà hasta los parques naturales del Cadí-Moixeró y las estaciones de esquí de la Molina y Masella en invierno.
Fiestas y tradiciones
Como todo pueblo del Berguedà, Montclar mantiene su calendario festivo tradicional, aunque con la adaptación lógica a su tamaño y población. La fiesta mayor, que suele celebrarse en verano, es el momento de reencuentro de vecinos y antiguos residentes. Las celebraciones incluyen actividades populares, comidas comunitarias y bailes tradicionales que mantienen vivo el espíritu de la comunidad rural.
Durante el año, las festividades religiosas del ciclo litúrgico tradicional marcan también el calendario, con celebraciones más recogidas pero igualmente sentidas por los habitantes del municipio. Estas fiestas son una oportunidad perfecta para los visitantes de acercarse a las tradiciones más auténticas de la Cataluña rural.
Información práctica
Montclar se encuentra a unos 100 kilómetros de Barcelona. Para llegar, hay que tomar la C-16 (eje del Llobregat) en dirección a Berga y el túnel del Cadí. Desde Berga, carreteras comarcales conducen hasta Montclar. El acceso se realiza exclusivamente por carretera, siendo recomendable disponer de vehículo propio para explorar la zona con comodidad.
La mejor época para visitar Montclar es primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables y el paisaje muestra sus mejores colores. El verano también resulta atractivo por el clima más fresco de la media montaña, mientras que el invierno ofrece la posibilidad de disfrutar de la tranquilidad absoluta y, ocasionalmente, paisajes nevados.
Es aconsejable llevar calzado cómodo para caminar, ropa adecuada a la montaña y provisiones, especialmente si se planean rutas de senderismo. La oferta de servicios en el propio municipio es limitada, por lo que conviene planificar las visitas teniendo en cuenta los pueblos cercanos para alojamiento y restauración.