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sobre Montmajor
Municipio rural extenso con un curioso museo de setas
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Aparca donde puedas en el núcleo y recórrelo a pie. En veinte minutos has visto lo que hay. No vengas sin agua o algo para picar; aquí no suele haber tiendas abiertas. La mejor hora es por la mañana, cuando hay luz clara sobre los campos.
El núcleo y la iglesia
El pueblo es pequeño. Calles cortas, casas con muros gruesos y tejados de teja árabe. La iglesia de Sant Esteve, de origen románico, se ve desde casi cualquier punto por su torre. No es un monumento espectacular, pero da carácter al lugar. Se visita en cinco minutos.
El territorio: masías y caminos
Lo que define Montmajor está fuera del pueblo. Es un municipio disperso de masías entre campos y bosques bajos. Algunas están habitadas, otras son segundas residencias. Se ven desde los caminos rurales, que son públicos pero pasan por fincas privadas. No entres sin permiso.
Paseos por los alrededores
Los caminos que salen del pueblo son llanos, aptos para una caminata tranquila. Puedes hacer un circuito de dos o tres horas pasando por zonas agrícolas y algún bosque. No esperes señalización ni grandes panorámicas. Es andar por el campo.
Para ciclistas (y algún mirador)
Las carreteras secundarias tienen poco tráfico, algo que aprovechan los ciclistas para rutas por el Berguedà. En algunos tramos altos el paisaje se abre hacia el Cadí o el Pedraforca, pero depende del día y la niebla.
Lo práctico: setas, fiestas y consejo
En temporada, la gente busca setas en los bosques cercanos. Si no las conoces bien, no toques nada. La fiesta mayor es a finales de agosto alrededor de Sant Esteve. Montmajor no es un destino en sí mismo. Si estás recorriendo la comarca y quieres un alto sin aglomeraciones, puede valer. Si buscas algo más, sigue camino