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sobre Montmajor
Municipio rural extenso con un curioso museo de setas
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En el corazón del Berguedà, alejado de las rutas turísticas masificadas, Montmajor se presenta como uno de esos rincones del Prepirineo catalán donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Con apenas 482 habitantes repartidos entre su núcleo principal y varias masías dispersas, este municipio situado a 756 metros de altitud conserva intacta la esencia de la Cataluña rural más auténtica.
El paisaje que rodea Montmajor es una sucesión de colinas suaves, bosques de encinas y campos de cultivo que cambian de color según la estación. Desde sus miradores naturales se divisan las sierras del Cadí al norte y el Pedraforca destacando en el horizonte, creando ese telón de fondo montañoso que define la comarca del Berguedà. Es un destino perfecto para quienes buscan desconectar sin renunciar a descubrir patrimonio medieval y naturaleza en estado puro.
La arquitectura tradicional de piedra, los caminos empedrados entre masías centenarias y el silencio solo interrumpido por el canto de los pájaros convierten cada paseo por Montmajor en un viaje al pasado. Aquí no encontrarás grandes infraestructuras turísticas, y precisamente esa autenticidad es su mayor atractivo.
Qué ver en Montmajor
El principal tesoro patrimonial de Montmajor es su iglesia parroquial de Sant Esteve, un templo de origen románico que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos. Su estructura conserva elementos medievales que nos hablan de la importancia histórica de este territorio en la Edad Media. El campanario se alza como referencia visual en todo el municipio, y merece la pena acercarse para apreciar los detalles de su construcción.
Paseando por el núcleo antiguo descubrirás Can Roca, una casa señorial que testimonia el pasado más próspero del municipio, y diversas construcciones tradicionales que mantienen la arquitectura característica del Berguedà: muros de piedra, balconadas de madera y tejados de teja árabe.
Pero lo más fascinante de Montmajor es su paisaje de masías dispersas. Diseminadas por el término municipal, estas construcciones rurales constituyen un auténtico museo al aire libre de la vida campesina catalana. Algunas datan de los siglos XVII y XVIII y todavía se mantienen habitadas o restauradas como segundas residencias.
Los alrededores ofrecen miradores naturales desde donde contemplar el valle y las montañas circundantes. El entorno boscoso alterna pinares con bosques de ribera en las zonas más húmedas, creando ecosistemas diversos perfectos para la observación de aves y fauna local.
Qué hacer
Montmajor es territorio de senderismo tranquilo. Varios caminos rurales permiten recorrer el municipio conectando las distintas masías y atravesando paisajes variados. Una de las rutas más recomendables es la que conecta el núcleo principal con las masías más alejadas, un itinerario circular que puede completarse en unas tres horas y que ofrece perspectivas cambiantes del Pedraforca.
Para los aficionados al cicloturismo, las carreteras secundarias que atraviesan Montmajor forman parte de rutas de carretera más amplias por el Berguedà, con desniveles moderados que permiten disfrutar del paisaje sin grandes exigencias técnicas.
La gastronomía local merece una mención especial. Aunque el municipio no cuenta con numerosos establecimientos, en la zona se elaboran productos típicos del Berguedà como embutidos artesanales, quesos de pastor y miel de montaña. Las masías tradicionales de la zona mantienen pequeños huertos y gallineros que perpetúan los sabores de siempre.
En otoño, la recogida de setas atrae a conocedores que se adentran en los bosques cercanos en busca de rovellones y otras especies. Es importante respetar las normativas locales y conocer bien las especies antes de recolectar.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a Sant Esteve, patrón del municipio. Durante estos días, los vecinos organizan actividades tradicionales, comidas populares y bailes que reúnen tanto a habitantes como a antiguos residentes que regresan para la ocasión.
En invierno, alrededor de Sant Antoni en enero, se mantiene la tradición de las hogueras, aunque la despoblación ha reducido el tamaño de estas celebraciones ancestrales vinculadas al ciclo agrícola.
Durante la primavera, algunas masías participan en jornadas de puertas abiertas organizadas por la comarca, mostrando oficios tradicionales y permitiendo conocer la vida rural de primera mano.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona, la mejor opción es tomar la C-16 (Eje del Llobregat) dirección Berga. A la altura de Gironella, tomar la salida hacia Montmajor por la carretera local. El trayecto completo son aproximadamente 115 kilómetros que se recorren en hora y media.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales, con temperaturas suaves y paisajes especialmente bonitos. El verano ofrece un clima agradable sin el calor de zonas más bajas, mientras que el invierno puede resultar frío aunque tiene su encanto.
Consejos: Montmajor es un destino para disfrutar con calma. Trae calzado cómodo para caminar, respeta la propiedad privada de las masías y no olvides la cámara para capturar las vistas del Pedraforca. Conviene llevar provisiones básicas, ya que los servicios son limitados.