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sobre Saldes
Pueblo emblemático a los pies del Pedraforca meca del excursionismo
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Enclavado en el corazón del Berguedà, a 1.215 metros de altitud, Saldes es uno de esos pueblos que parecen suspendidos en el tiempo. Con apenas 303 habitantes, este pequeño municipio catalán se extiende a los pies del macizo del Pedraforca, una de las montañas más emblemáticas y fotografiadas de Cataluña. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y su entorno natural privilegiado lo convierten en un destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la autenticidad de la montaña pirenaica.
La esencia de Saldes reside precisamente en su carácter montañés y en la relación íntima que sus habitantes han mantenido durante siglos con el Pedraforca. Este pueblo no es solo un punto de partida para excursionistas: es un lugar donde la arquitectura tradicional, las tradiciones pastoriles y el ritmo pausado de la vida rural todavía marcan el compás del día a día.
Llegar hasta aquí ya es parte de la experiencia. El paisaje se transforma conforme la carretera asciende serpenteante por valles y desfiladeros, y cada curva regala vistas que anticipan la grandiosidad de lo que está por venir.
Qué ver en Saldes
El protagonista indiscutible del paisaje es el Pedraforca, con su característica silueta bífida que lo hace reconocible desde kilómetros de distancia. Esta montaña de 2.506 metros no solo domina el horizonte, sino que se ha convertido en símbolo de toda la comarca. Aunque su ascenso es cosa de montañeros experimentados, contemplarlo desde el pueblo o desde los miradores cercanos ya justifica el viaje.
En el núcleo urbano, la iglesia parroquial de Santa Maria merece una visita pausada. De origen románico, aunque reformada en siglos posteriores, conserva elementos arquitectónicos que hablan del pasado medieval de la zona. Su campanario de espadaña es uno de los referentes visuales del pueblo.
Paseando por las calles de Saldes se descubren casas señoriales con escudos heráldicos, balconadas de madera y esos detalles constructivos propios de la arquitectura de montaña catalana. No hay grandes monumentos, pero sí esa autenticidad que se respira en los pueblos que no han cedido al turismo de masas.
A pocos kilómetros, el santuario de Gresolet, situado en un collado a 1.290 metros, ofrece vistas panorámicas excepcionales del valle y del Pedraforca. Es un lugar de peregrinación tradicional y un punto ideal para disfrutar del atardecer.
Qué hacer
Saldes es, ante todo, un paraíso para los amantes del senderismo y la montaña. Las rutas de acceso al Pedraforca parten desde el mismo pueblo, con diferentes niveles de dificultad. La ascensión completa requiere experiencia y buen estado físico, pero existen rutas más accesibles que permiten acercarse a las faldas de la montaña y disfrutar de su majestuosidad sin necesidad de alcanzar la cima.
El GR-107, conocido como el Camino de los Buenos Hombres, atraviesa el término municipal. Este sendero histórico rememora la ruta que seguían los cátaros en su huida hacia tierras catalanas durante la persecución religiosa medieval. Es una experiencia que combina naturaleza, historia y un punto de aventura.
Para los aficionados a la fotografía de naturaleza, el entorno ofrece posibilidades ilimitadas. Desde el amanecer sobre el Pedraforca hasta los bosques de pino negro, pasando por los prados de alta montaña donde pastan rebaños de ovejas, cada estación del año regala estampas diferentes.
La gastronomía local es otro de los atractivos. La cocina del Berguedà se basa en productos de montaña: setas en otoño, embutidos artesanos, carne de cordero y los famosos quesos de la zona. En Saldes todavía se puede degustar cocina casera de toda la vida, esa que reconforta después de una jornada al aire libre.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto, en honor a Santa Maria. Durante estos días, el pueblo se llena de actividad con bailes tradicionales, sardanas y celebraciones que reúnen a vecinos y visitantes. Es una excelente oportunidad para conocer las tradiciones de la comarca.
En junio tiene lugar la Festa del Pedraforca, una jornada dedicada a la montaña que incluye actividades, charlas y excursiones guiadas. Es un evento pensado tanto para montañeros experimentados como para familias que quieren acercarse al mundo de la montaña.
Durante el verano, especialmente en julio y agosto, se organizan conciertos y actividades culturales en el marco de festivales comarcales que llenan de vida los pueblos del Berguedà.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (unos 140 kilómetros), se accede tomando la C-16 dirección Berga y, posteriormente, la carretera comarcal que sube hasta Saldes. El trayecto dura aproximadamente dos horas. Desde Berga, capital de la comarca, hay unos 25 kilómetros de carretera de montaña que se recorren en media hora.
Mejor época para visitar: La primavera y el verano (de mayo a septiembre) son ideales para senderismo y disfrutar de las temperaturas suaves de montaña. El otoño regala colores espectaculares y es temporada micológica. El invierno puede ser riguroso, con nevadas frecuentes, pero tiene su encanto para quienes buscan paisajes blancos y tranquilidad absoluta.
Consejos: Lleva calzado adecuado para caminar, incluso si no planeas hacer grandes rutas. El tiempo en montaña puede cambiar rápidamente, así que conviene llevar ropa de abrigo incluso en verano. Respeta el entorno natural y sigue las indicaciones de los senderos señalizados.