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sobre Santa Maria de Merlès
Municipio rural disperso a lo largo de la riera de Merlès
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Enclavado en el corazón del Berguedà, Santa Maria de Merlès es uno de esos pequeños tesoros del Prepirineo catalán que invitan al sosiego y a la desconexión. Con apenas 178 habitantes y situado a 532 metros de altitud, este diminuto municipio se extiende por un territorio de bosques frondosos, masías centenarias y un patrimonio románico que habla de siglos de historia rural. Aquí el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, marcado por el paso de las estaciones y el rumor del río Merlès que da nombre al municipio.
El paisaje de Santa Maria de Merlès es una sucesión de valles boscosos donde predominan las encinas, los robles y los pinos, salpicados de construcciones de piedra que se integran con naturalidad en el entorno. Es un destino ideal para quienes buscan tranquilidad, rutas de senderismo poco masificadas y una auténtica inmersión en la vida rural catalana. La dispersión de su núcleo urbano, con casas y masías distribuidas por el territorio, contribuye a crear esa sensación de intimidad con la naturaleza que tanto se valora en los tiempos actuales.
La proximidad a otros pueblos del Berguedà y su ubicación estratégica entre la comarca y el Moianès lo convierten en un punto de partida perfecto para explorar una zona menos transitada pero igualmente rica en paisajes y patrimonio que otras áreas más conocidas de la provincia de Barcelona.
Qué ver en Santa Maria de Merlès
El principal atractivo patrimonial del municipio es su iglesia parroquial de Santa Maria, un templo de origen románico que conserva elementos de esta época aunque ha sido modificado a lo largo de los siglos. Su sencilla estructura de piedra y su ubicación en el núcleo antiguo invitan a acercarse para descubrir la arquitectura religiosa rural catalana.
Dispersas por el término municipal se encuentran numerosas masías tradicionales, algunas de ellas con varios siglos de antigüedad, que constituyen un auténtico museo al aire libre de la arquitectura rural del Berguedà. Aunque muchas son de propiedad privada, su contemplación desde los caminos y senderos permite apreciar la forma de vida tradicional de estas tierras de montaña.
El entorno natural es, sin duda, uno de los grandes protagonistas de la visita. Los bosques de ribera del río Merlès ofrecen rincones de gran belleza, especialmente en otoño cuando los colores ocres y rojizos tiñen el paisaje. Las diferentes rutas que recorren el municipio permiten descubrir miradores naturales con vistas a las montañas circundantes y al valle.
La zona también conserva antiguos caminos de herradura y senderos que conectaban las masías entre sí y con los pueblos vecinos, testigos del pasado agrícola y ganadero de la zona.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Santa Maria de Merlès. Existen diversas rutas de diferente dificultad que permiten recorrer el término municipal y conocer sus rincones más emblemáticos. Los caminos entre masías, algunos señalizados, ofrecen paseos tranquilos ideales para familias, mientras que los más montañeros pueden adentrarse en itinerarios que conectan con pueblos vecinos como Sant Boi de Lluçanès o Lluçà.
La observación de fauna es otra actividad recomendable, ya que los bosques albergan una rica biodiversidad. No es raro avistar jabalíes, zorros, diversas aves rapaces y, con suerte, incluso algún corzo en las zonas más tranquilas al amanecer o al atardecer.
Para los aficionados a la fotografía de naturaleza, el municipio ofrece innumerables oportunidades, especialmente en las estaciones de transición. Los antiguos puentes de piedra, las masías integradas en el paisaje y las panorámicas desde los puntos elevados son algunos de los motivos más buscados.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra y la tradición culinaria del Berguedà. Aunque se trata de un municipio muy pequeño, en la comarca se pueden degustar platos tradicionales como la escudella, carnes a la brasa, embutidos artesanales y quesos de producción local.
Fiestas y tradiciones
La Festa Major se celebra en agosto, en torno a la festividad de Santa Maria, y es el momento del año en que el pueblo recupera el bullicio con la llegada de visitantes y antiguos residentes. Durante estos días se organizan actividades tradicionales, verbenas y comidas populares que mantienen vivo el espíritu comunitario del municipio.
Como en muchos pueblos del Berguedà, en invierno se conservan tradiciones relacionadas con el ciclo del cerdo y la elaboración de embutidos, aunque son celebraciones más familiares y locales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Barcelona (aproximadamente 100 km), se puede llegar por la C-17 hasta Vic, y desde allí tomar carreteras comarcales que atraviesan el Moianès hasta alcanzar Santa Maria de Merlès. El trayecto dura alrededor de una hora y media. También es posible acceder desde Berga, capital del Berguedà, situada a unos 30 kilómetros.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son ideales para disfrutar de los colores del paisaje y realizar rutas de senderismo con temperaturas agradables. El verano ofrece el atractivo de la Festa Major y el frescor de los bosques, mientras que el invierno tiene su encanto para quienes buscan tranquilidad absoluta.
Consejos prácticos: Dado el reducido tamaño del municipio, es recomendable prever alojamiento en pueblos cercanos o buscar casas rurales en la zona. Conviene llevar calzado adecuado para caminar y consultar mapas de senderos antes de la visita. No hay que olvidar que se trata de un entorno muy rural, por lo que es aconsejable llevar provisiones si se planea pasar el día.