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sobre Bigues i Riells del Fai
Municipio conocido por el espectacular entorno natural de San Miguel del Fai y sus saltos de agua
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El río Tenes manda aquí desde mucho antes que el urbanismo o las carreteras. El turismo en Bigues i Riells del Fai gira alrededor de ese valle estrecho donde el agua ha ido tallando la roca durante siglos. Los saltos y las paredes de piedra no son enormes si se comparan con otros lugares de Cataluña, pero explican bien por qué el poblamiento se organizó de esta manera: núcleos pequeños, dispersos y siempre cerca del río.
La geografía condiciona todo. Entre Bigues y Riells del Fai el Tenes forma un desfiladero que separa los dos núcleos históricos y crea uno de los paisajes más reconocibles de esta parte del Vallès Oriental.
Cuando tres pueblos se hicieron uno
El municipio actual es relativamente reciente. Durante siglos existieron tres términos distintos: Bigues, Riells del Fai y Sant Mateu de Montbui. A mediados del siglo XIX acabaron fusionándose porque cada uno tenía muy poca población para mantener ayuntamiento propio.
Ese origen explica algunas rarezas administrativas. Durante mucho tiempo la vida municipal se organizó desde Riells del Fai, aunque con el crecimiento del siglo XX el centro administrativo se desplazó hacia Bigues, en la zona del Rieral. Quien mire mapas antiguos verá que esa transición no siempre aparece clara.
Detrás de estos pueblos estaba la baronía de Montbui. El castillo, hoy en ruinas, controlaba varias parroquias del entorno desde una posición elevada sobre el valle. Era una de tantas jurisdicciones feudales que articulaban el territorio antes de la organización municipal moderna.
Piedra que fue monasterio
Sant Miquel del Fai sigue siendo el lugar más conocido del municipio. El antiguo monasterio benedictino se instaló en una cornisa natural del desfiladero, con cuevas detrás y el salto de agua del Rossinyol frente a la explanada.
Las estructuras visibles hoy pertenecen sobre todo a época románica y a reformas posteriores. Lo interesante es cómo el conjunto aprovecha la propia roca. En la iglesia, por ejemplo, parte del espacio se apoya directamente en la pared natural del acantilado.
No es un monasterio monumental en el sentido clásico. Su valor está más en la relación con el paisaje que en el tamaño de los edificios.
Las iglesias que marcan territorio
La parroquia de Sant Vicenç de Riells aparece citada en documentación del siglo X. El edificio actual corresponde sobre todo a los siglos XII y XIII, aunque ha tenido transformaciones posteriores.
La iglesia ocupa un pequeño alto sobre el valle del Tenes. Desde allí se entiende bien su función histórica: marcar el centro de la comunidad y controlar visualmente el territorio cercano.
En Bigues ocurre algo parecido con Sant Pere. También tiene origen medieval y se sitúa en una posición ligeramente elevada respecto al núcleo antiguo. Dentro conserva elementos renacentistas que recuerdan hasta qué punto los circuitos artísticos llegaban incluso a pueblos pequeños.
Huerta, aceite y calendario local
El valle del Tenes ha sido tradicionalmente tierra de huerta. El agua del río y los suelos fértiles permitieron cultivar variedades muy ligadas a esta parte del Vallès.
Entre ellas están las mongetes del ganxet, muy presentes en la cocina catalana, y algunos tomates de recolección tardía que aún se cultivan en huertos familiares. También se produce aceite de oliva de la variedad vera, propia de la zona.
Las celebraciones locales siguen bastante el ritmo del año agrícola. Las fiestas mayores de Bigues y Riells se reparten entre principios de verano y agosto, cuando el municipio se llena de segundas residencias. En invierno suele organizarse alguna feria vinculada al aceite nuevo y al pan artesanal, heredera de la antigua actividad de los molinos del valle.
Senderos que explican el territorio
Caminar es la forma más clara de entender el municipio. Varios senderos señalizados siguen el curso del Tenes y conectan Bigues, Riells y el entorno de Sant Miquel del Fai.
El recorrido que acompaña al río permite ver de cerca los saltos de agua y los gorgs que se forman en algunos tramos. Después de lluvias conviene ir con cuidado porque el terreno puede resbalar.
Otra subida habitual lleva hacia el Puiggraciós. Desde la ermita de la cima se abre una vista amplia del Vallès y se entiende el papel de este corredor natural entre el interior y la franja litoral.
Cómo llegar y cuándo ir
Bigues i Riells del Fai queda a menos de una hora en coche de Barcelona siguiendo la C‑17 y después carreteras comarcales. El transporte público existe, aunque con frecuencias limitadas.
Primavera y otoño suelen ser las estaciones más agradables para recorrer el valle. El agua del Tenes lleva más caudal y los senderos se caminan mejor. En verano aumenta mucho la población por las segundas residencias.
Conviene llevar calzado de montaña y algo de agua si se va a caminar. Los servicios se concentran en los núcleos principales y fuera de temporada algunos cierran. El resto del tiempo, el valle sigue funcionando a un ritmo bastante tranquilo.