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sobre Das
Municipio de alta montaña con arquitectura ceretana; cercano al túnel del Cadí y pistas de esquí
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A 1.219 metros de altitud, en pleno corazón del Pirineo catalán, Das se alza como uno de esos pueblos que parecen suspendidos en el tiempo. Con apenas 256 habitantes, este pequeño núcleo de la Cerdanya gerundense conserva la esencia de la montaña auténtica, lejos de las aglomeraciones turísticas pero con todo el encanto de un paisaje que corta la respiración en cualquier época del año.
Rodeado de bosques de pino negro y extensos prados donde aún pasta el ganado, Das es un destino para quienes buscan desconectar de verdad. Sus calles empedradas, sus casas de piedra con tejados de pizarra y su ubicación privilegiada lo convierten en un punto de partida ideal para explorar la Cerdanya más salvaje y menos transitada.
El silencio de la montaña, roto únicamente por el canto de los pájaros o el tintineo de los cencerros, es aquí el verdadero lujo. Das no necesita grandes infraestructuras turísticas para enamorar: su mayor atractivo es precisamente su autenticidad y la belleza natural que lo rodea.
Qué ver en Das
El patrimonio arquitectónico de Das gira en torno a la iglesia parroquial de Sant Martí, un templo de origen medieval que ha sido reformado a lo largo de los siglos pero conserva elementos románicos en su estructura. Su ubicación en el centro del pueblo la convierte en el punto de referencia para iniciar cualquier paseo por las calles del municipio.
Recorrer Das es un placer para los amantes de la arquitectura popular de montaña. Las casas tradicionales cerdanas, construidas con piedra local y adaptadas al clima pirenaico, muestran elementos característicos como los balcones de madera, las galeras orientadas al sur para aprovechar el sol y los antiguos establos integrados en las viviendas. Muchas de estas construcciones mantienen inscripciones con la fecha de construcción en las dovelas de las puertas.
Los alrededores inmediatos del pueblo ofrecen vistas panorámicas excepcionales hacia el valle de la Cerdanya y las montañas circundantes. Desde diversos puntos del municipio se divisan los picos que configuran la frontera natural con Francia, un espectáculo especialmente hermoso al amanecer y al atardecer, cuando la luz rasante tiñe de tonos dorados y rojizos las cumbres nevadas.
Qué hacer
Das es, ante todo, territorio para el senderismo y las rutas de montaña. Desde el pueblo parten diversos caminos que permiten adentrarse en bosques de coníferas y alcanzar collados con vistas espectaculares. Las rutas varían en dificultad, desde paseos suaves por los prados cercanos hasta ascensiones más exigentes para montañeros experimentados.
En invierno, la proximidad a estaciones de esquí como Masella o La Molina convierte a Das en una alternativa tranquila para quienes buscan alojamiento alejado del bullicio de las zonas más turísticas. La práctica del esquí de fondo y las raquetas de nieve son actividades habituales en los alrededores cuando la nieve cubre el paisaje.
La observación de la fauna pirenaica es otra de las actividades destacadas. No es raro avistar rebecos en las zonas más altas, así como aves rapaces que sobrevuelan el valle. Los bosques cercanos albergan una rica biodiversidad que incluye ciervos, jabalíes y una importante variedad de aves forestales.
Para los aficionados a la gastronomía de montaña, la Cerdanya ofrece productos de gran calidad: embutidos artesanos, quesos de elaboración local, carne de ternera y cordero de la zona, y las famosas patatas de la Cerdanya. Los restaurantes de la comarca sirven platos tradicionales como la escudella, el trinxat o la crema cerdana.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Das se celebra en torno al 11 de noviembre, festividad de San Martín, patrón del pueblo. Es el momento en que los vecinos y visitantes se reúnen para compartir actividades tradicionales, misas solemnes y comidas populares que mantienen vivo el espíritu comunitario de la montaña.
Durante el verano, generalmente en agosto, tienen lugar diversas actividades culturales y festivas que aprovechan el buen tiempo para organizar encuentros al aire libre. Estas celebraciones suelen incluir música tradicional catalana, bailes y degustaciones de productos locales.
Como en toda la Cerdanya, la Navidad tiene un carácter especial en Das, donde se mantienen tradiciones ancestrales relacionadas con el Tió y los pesebres vivientes que se organizan en diversos pueblos de la comarca.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital hay aproximadamente 150 kilómetros por la N-260 y la N-152, un trayecto de unas dos horas y media que atraviesa algunos de los paisajes más bonitos del Pirineo catalán. Desde Barcelona, la distancia es similar (unos 170 km) utilizando el túnel del Cadí, que facilita enormemente el acceso a la Cerdanya. La carretera se mantiene bien durante todo el año, aunque en invierno es recomendable consultar el estado de las vías y llevar cadenas.
Mejor época para visitar: Das tiene atractivo durante las cuatro estaciones. El verano (junio a septiembre) ofrece temperaturas suaves ideales para el senderismo y la montaña. El invierno atrae a los amantes de los deportes de nieve y los paisajes nevados. Primavera y otoño regalan una explosión de colores en los bosques y menos afluencia turística.
Consejos: Lleva calzado adecuado para caminar por montaña y ropa de abrigo incluso en verano, ya que la altitud hace que las temperaturas desciendan considerablemente al atardecer. La señal de móvil puede ser irregular en algunas zonas. Es recomendable llevar efectivo, ya que no hay muchos servicios en el pueblo.