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sobre Meranges
El pueblo más alto de la provincia (capital); acceso al lago de Malniu
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A 1.539 metros de altitud, donde la Cerdanya se encuentra con los Pirineos más auténticos, Meranges se presenta como uno de esos tesoros que el turismo de masas aún no ha descubierto. Este pequeño núcleo de apenas 114 habitantes es el municipio habitado más alto de Cataluña, un dato que ya anticipa la personalidad de este lugar: aislamiento geográfico, paisajes de alta montaña y una arquitectura tradicional que ha sabido resistir el paso del tiempo.
El pueblo conserva intacta su esencia de aldea pirenaica, con casas de piedra y pizarra que se apiñan en torno a la iglesia parroquial, formando un conjunto arquitectónico que parece suspendido en otra época. Las calles empedradas, los balcones de madera y los antiguos establos convertidos en viviendas cuentan la historia de generaciones de montañeses que han sabido adaptarse a la dureza del clima y la altitud.
Meranges es también la puerta de entrada a algunos de los paisajes más espectaculares de la Cerdanya, un punto de partida ideal para quienes buscan desconectar en un entorno de montaña pura, donde el silencio solo se rompe por el tintineo de las esquilas del ganado y el murmullo de los arroyos que bajan de las cumbres.
Qué ver en Meranges
La iglesia de Sant Serni preside el conjunto urbano con su sobrio campanario de torre. Este templo románico, documentado desde el siglo XI, conserva elementos originales que merecen una visita pausada. Su interior alberga un retablo barroco y varios elementos litúrgicos que hablan de la importancia que tuvo este núcleo en épocas pasadas como punto de paso entre valles.
El verdadero patrimonio de Meranges es su arquitectura tradicional cerretana. Paseando por sus calles descubrirás casas de dos o tres plantas construidas enteramente en piedra, con los característicos balcones de madera orientados al sur para aprovechar el sol de invierno. Muchas conservan las antiguas cuadras en la planta baja, un recordatorio de cuando la ganadería era el sustento principal del pueblo.
Los alrededores inmediatos ofrecen paisajes de alta montaña que quitan el aliento. Los prados de siega tradicionales rodean el núcleo urbano, creando un mosaico de colores que cambia con las estaciones: el verde intenso del verano, los ocres del otoño y el blanco impoluto del invierno. Hacia el norte se eleva la sierra del Cadí, mientras que al sur se abre el valle hacia Puigcerdà.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Meranges. Desde el pueblo parten varias rutas de montaña que permiten adentrarse en el Parque Natural del Cadí-Moixeró. Una de las excursiones más accesibles conduce a los prados de Malniu, un altiplano repleto de lagos glaciares que en verano se convierte en un espectáculo de vida. Para los más preparados, la ascensión al Puigpedrós (2.914 metros) parte desde las cercanías.
En invierno, Meranges se transforma en un paraíso para los amantes del esquí de fondo y las raquetas de nieve. Los prados nevados y los bosques de pino negro ofrecen itinerarios perfectos para disfrutar de la montaña invernal sin aglomeraciones. La estación de esquí alpino de Masella se encuentra a pocos kilómetros para quienes prefieran las pistas.
La gastronomía de alta montaña merece una mención especial. En la zona se elaboran excelentes embutidos siguiendo recetas tradicionales, y los platos de cuchara como la escudella o los trinxat reflejan la cocina de subsistencia adaptada al clima riguroso. Los quesos artesanos de la Cerdanya, elaborados con leche de vaca de las razas autóctonas, son un producto que no puedes dejar de probar.
Fiestas y tradiciones
La fiesta mayor se celebra a finales de agosto en honor a Sant Serni, el patrón del pueblo. Aunque modesta en comparación con las fiestas de núcleos más grandes, conserva el espíritu auténtico de las celebraciones pirenaicas, con misa solemne, sardanas y comida popular.
En Nochebuena, como en muchos pueblos de montaña, se mantiene la tradición del tió, un tronco que "caga" regalos para los niños. Esta costumbre catalana tiene en los pueblos pequeños de la Cerdanya una celebración especialmente familiar y auténtica.
Durante el verano, normalmente a mediados de julio, se organizan rutas guiadas para conocer la flora y fauna del entorno, así como charlas sobre la vida tradicional en la alta montaña y los oficios que hoy están desapareciendo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital (unos 170 km, 2h 30min), se toma la C-16 dirección Berga-Túnel del Cadí hasta Puigcerdà, y desde allí la N-152 hacia Llívia. Meranges se encuentra a unos 10 km de Puigcerdà por carretera local. Desde Barcelona, el trayecto es similar en tiempo (unas 2 horas y media).
Mejor época: Cada estación tiene su encanto. El verano (junio-septiembre) ofrece temperaturas agradables para el senderismo y los prados en flor. El invierno es ideal para los amantes de la nieve, aunque las temperaturas pueden bajar de -15°C. La primavera y el otoño son perfectos para quienes buscan tranquilidad absoluta.
Consejos: Lleva ropa de abrigo incluso en verano; a esta altitud las noches son frescas. El pueblo no dispone de comercios, así que conviene aprovisionarse en Puigcerdà. Para alojamiento, existen casas rurales en el propio Meranges y alojamientos más variados en los municipios cercanos de la Cerdanya.