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sobre Montblanc
Capital medieval amurallada con un conjunto monumental excepcional y leyenda de Sant Jordi
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Enclavada en el corazón de la Conca de Barberà, Montblanc se alza como una de las joyas medievales mejor conservadas de Cataluña. Con sus 7.456 habitantes y situada a 350 metros de altitud, esta villa amurallada parece haber detenido el tiempo entre sus piedras centenarias. Pasear por sus calles es sumergirse en un decorado de época donde cada rincón cuenta historias de caballeros, mercaderes y artesanos que hace siglos transitaban por las mismas calzadas empedradas.
El conjunto histórico de Montblanc sorprende al viajero desde el primer momento. Su imponente muralla medieval, que abraza el casco antiguo en un perímetro de más de 1.700 metros, constituye uno de los recintos fortificados más completos de Cataluña. Las torres que jalonan sus muros y las puertas monumentales que se abren hacia el exterior convierten la visita en un auténtico viaje al medievo catalán.
Pero Montblanc no es solo historia. La villa mantiene viva su esencia con un comercio local próspero, una gastronomía enraizada en los productos de la comarca vinícola de la Conca de Barberà, y una comunidad que celebra con orgullo sus tradiciones más ancestrales, convirtiéndola en un destino perfecto para quienes buscan turismo cultural de calidad en el interior de Tarragona.
Qué ver en Montblanc
La muralla medieval es sin duda la protagonista absoluta. Construida en el siglo XIV, conserva 31 de sus 35 torres originales y dos de sus puertas principales: el Portal de Sant Jordi y el Portal de Bover. Caminar por el adarve en algunos tramos permite contemplar la villa desde una perspectiva única y comprender la importancia estratégica que tuvo esta plaza fuerte.
La iglesia de Santa María la Mayor domina el skyline interior con su elegante silueta gótica. Aunque quedó inconclusa, su fachada y su espacioso interior revelan la ambición constructiva de la Montblanc medieval. Muy cerca, la iglesia de Sant Miquel, de origen románico con reformas góticas, merece igualmente una visita por su valor arquitectónico.
El Call o judería de Montblanc fue uno de los más importantes de Cataluña. Recorrer sus callejuelas estrechas, descubrir el lugar donde estuvo la sinagoga y visitar el Museo Comarcal de la Conca de Barberà ayuda a comprender la convivencia de culturas que caracterizó la villa durante la Edad Media.
No hay que perderse la Casa dels Josa y el Palau del Castlà, dos muestras del poder nobiliario que residió en Montblanc. El trazado urbano, con plazas como la Mayor y calles porticadas, invita a deambular sin rumbo fijo, descubriendo rincones fotogénicos en cada esquina.
Qué hacer
Montblanc es un destino ideal para rutas a pie. Además de recorrer el interior del recinto amurallado, existen senderos que rodean la muralla por el exterior, ofreciendo perspectivas cambiantes de las fortificaciones. Los alrededores cuentan con caminos rurales que conectan con otros pueblos de la Conca de Barberà, perfectos para caminatas de media jornada.
La gastronomía local merece una atención especial. La comarca es conocida por sus vinos con Denominación de Origen Conca de Barberà, especialmente el trepat, una variedad autóctona que da vinos rosados frescos y espumosos. Las bodegas de la zona organizan visitas y catas que permiten conocer el proceso de elaboración. En la mesa, destacan platos tradicionales como los caracoles a la llauna, la coca de recapte y los embutidos artesanos.
El Museo Comarcal de la Conca de Barberà ofrece un recorrido didáctico por la historia de la región, desde la prehistoria hasta la época contemporánea, con especial énfasis en el período medieval. También merece una visita el Centro de Interpretación del Paisaje, que explica las características naturales y culturales del territorio.
Para los aficionados a la historia, las visitas teatralizadas que se organizan durante buena parte del año permiten conocer episodios históricos de forma amena, con actores caracterizados que recrean escenas del pasado medieval de la villa.
Fiestas y tradiciones
La Semana Medieval, que se celebra a finales de abril, es el evento más emblemático de Montblanc. Durante una semana, la villa retrocede seis siglos en el tiempo: el mercado medieval llena las calles de artesanos y mercaderes, espectáculos de calle, torneos de caballeros y representaciones teatrales transforman completamente el ambiente. La fiesta recrea la Leyenda de Sant Jordi, que según la tradición local tuvo lugar en Montblanc.
La Fiesta Mayor se celebra en agosto, con actos tradicionales como correfocs, castells, conciertos y bailes populares. Es una ocasión perfecta para vivir el ambiente festivo catalán en un entorno histórico singular.
En septiembre tiene lugar la Feria del Vino y el Cava, que rinde homenaje a la tradición vitivinícola de la comarca con degustaciones, actividades enológicas y propuestas gastronómicas maridadas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona capital, Montblanc se encuentra a unos 40 kilómetros por la N-240 o la AP-2, con un trayecto de aproximadamente 35 minutos en coche. Existe conexión por carretera con las principales poblaciones de la comarca y con el eje del Ebro.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son ideales por las temperaturas suaves y la menor afluencia de visitantes. Si quieres vivir el ambiente medieval, finales de abril durante la Semana Medieval es la fecha señalada, aunque encontrarás la villa más concurrida.
Consejos prácticos: El casco antiguo es peatonal en su mayor parte, con calles empedradas, así que se recomienda calzado cómodo. La villa se recorre perfectamente en medio día, aunque merece la pena dedicarle una jornada completa para visitarla con calma y disfrutar de la gastronomía local. El aparcamiento está disponible fuera de las murallas.