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sobre Santa Coloma de Queralt
Villa histórica con un castillo de los Condes y una plaza mayor porticada muy bella
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Si vienes a hacer turismo en Santa Coloma de Queralt, deja el coche a la entrada del pueblo, cerca de la zona deportiva. Hay espacio para aparcar y evitarás meterte en el casco antiguo. Dentro las calles son estrechas y con bastante giro. Si llegas a media mañana, puede tocar dar alguna vuelta antes de encontrar sitio.
El pueblo que marcaba el precio del azafrán
En la plaza mayor hay una losa de piedra. Aquí se reunían los mercaderes cuando el azafrán era negocio serio en esta parte de Cataluña. Santa Coloma funcionaba como punto de referencia para fijar precios. Venía gente de varias ciudades cercanas a cerrar tratos. Hoy la plaza sigue siendo el centro del pueblo, pero la actividad es otra: terrazas, vecinos charlando y poco más.
El casco antiguo es de piedra y cuesta arriba. Se entra por uno de los portales que quedan de la antigua muralla. Las casas se apoyan unas en otras y las calles se retuercen bastante. El río Gaià nace por aquí cerca, aunque dentro del pueblo apenas se percibe: el agua va encauzada y pasa bastante desapercibida.
Lo que encontrarás (y lo que no)
El antiguo castillo de los condes hoy tiene uso público. Parte del edificio funciona como biblioteca. No es un castillo visitable al estilo de otros sitios; más bien un edificio histórico reutilizado.
Las murallas se ampliaron en la Baja Edad Media, cuando la zona tenía más movimiento comercial. Aún quedan tramos integrados en las casas. Si te fijas, algunas paredes son mucho más gruesas que el resto.
Del antiguo call judío quedan un par de calles estrechas. No hay demasiada señalización ni paneles explicativos. Es un paseo corto y discreto.
La iglesia parroquial es uno de los edificios más grandes del pueblo. El campanario se ve desde casi cualquier punto y sirve bastante para orientarse cuando te pierdes entre callejones, que pasa.
Cuándo hay más ambiente
A lo largo del año el pueblo monta varias ferias y fiestas ligadas a su historia y al azafrán. Suelen concentrarse en fines de semana concretos y atraen bastante gente de la zona y de Barcelona. El casco antiguo se llena y las plazas tienen puestos y actividades.
Si lo que buscas es pasear con calma, mejor venir un día cualquiera fuera de esas fechas.
La olla barrejada
Uno de los platos tradicionales de la zona es la olla barrejada. Es un guiso contundente con carne, embutido y verduras. No siempre aparece en carta; a veces se prepara como plato del día. Si preguntas, igual hay suerte.
En otoño también aparecen dulces de almendra típicos de estas fechas, aunque dependen bastante de la época del año.
Caminar por los alrededores
Desde el pueblo salen varios caminos hacia el campo. Algunos siguen antiguos molinos y fuentes de la zona. Son rutas sencillas, con tramos de bajada y luego la subida de vuelta. Lleva agua: fuera del núcleo urbano hay pocos servicios.
El sendero de gran recorrido GR‑7 pasa cerca y atraviesa la comarca. De vez en cuando se ve algún senderista de paso.
Consejo final
Santa Coloma de Queralt se recorre rápido. Un par de horas bastan para ver el casco antiguo sin prisa. Aparca fuera, entra andando y déjate llevar por las calles. Si buscas grandes monumentos, aquí no están. Si te vale un pueblo de piedra tranquilo, cumple.