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sobre Solivella
Pueblo dominado por las ruinas de su castillo de los Llorac y calles con historia
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En el corazón de la Conca de Barberà, donde los campos de cereales se extienden hasta el horizonte y el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, Solivella emerge como uno de esos rincones auténticos que invitan a desconectar. Con apenas 629 habitantes y a 489 metros de altitud, este pequeño municipio tarraconense conserva la esencia de la Cataluña rural, esa que huele a tierra cultivada y a piedra centenaria.
Pasear por sus calles es como abrir un libro de historia viva. Solivella pertenece a ese selecto grupo de pueblos donde la arquitectura tradicional catalana se mantiene prácticamente intacta, con casas de piedra que han resistido siglos y rincones que parecen congelados en el tiempo. La tranquilidad es aquí un bien preciado, y precisamente esa calma es lo que buscan muchos visitantes que huyen del bullicio de las grandes ciudades.
La ubicación de Solivella, en plena comarca vitivinícola de la Conca de Barberà, lo convierte además en un punto estratégico para explorar una zona que combina patrimonio medieval, naturaleza sosegada y una gastronomía enraizada en los productos de la tierra.
Qué ver en Solivella
El patrimonio arquitectónico de Solivella, aunque modesto en número, resulta significativo en valor histórico. La iglesia parroquial de San Juan Bautista preside el núcleo urbano con su estructura que combina elementos de diferentes épocas, testimonio de las sucesivas reformas que ha experimentado a lo largo de los siglos. Su campanario se divisa desde varios puntos del pueblo y marca el perfil característico de la localidad.
El casco antiguo invita a un recorrido pausado entre callejuelas empedradas y fachadas de piedra que hablan de la arquitectura rural catalana tradicional. Algunos portales conservan elementos originales, dinteles trabajados y detalles que merecen una mirada atenta. No faltan los antiguos lavaderos y fuentes públicas, elementos fundamentales en la vida cotidiana de antaño que hoy nos conectan con ese pasado no tan lejano.
Los alrededores de Solivella ofrecen ese paisaje típico de la Conca de Barberà: campos de cultivo que cambian de color según la estación, viñedos que producen algunos de los vinos con denominación de origen de la zona, y masías dispersas que salpican el territorio. El entorno es perfecto para quienes disfrutan de la fotografía rural o simplemente de contemplar horizontes amplios.
Qué hacer
Solivella es punto de partida ideal para rutas de senderismo que permiten descubrir el territorio de la Conca de Barberà a pie. Los caminos rurales que conectan con municipios vecinos como Montblanc, Barberà de la Conca o Vallclara son perfectos para caminatas de media o baja dificultad, transitando entre campos de almendros, viñedos y bosques mediterráneos.
La gastronomía local se basa en los productos de temporada y la tradición culinaria catalana. La zona es conocida por sus vinos con DO Conca de Barberà, especialmente los elaborados con la variedad trepat, autóctona de la comarca. Los embutidos artesanos, el aceite de oliva virgen extra y los platos de caza en temporada forman parte de una cocina honesta y sabrosa que merece ser descubierta en los establecimientos de la zona.
Para los amantes del enoturismo, la proximidad a diversas bodegas de la comarca permite organizar visitas y catas que ayudan a comprender la importancia vitivinícola de este territorio. Desde Solivella se puede diseñar una ruta del vino que incluya varios municipios cercanos, cada uno con sus propias bodegas y particularidades.
El ciclismo es otra actividad muy practicada en la zona, con carreteras secundarias poco transitadas que permiten pedalear con tranquilidad mientras se disfruta del paisaje agrícola y de los pequeños pueblos medievales que caracterizan la Conca de Barberà.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas mayores de Solivella se celebran en honor a San Juan Bautista, patrón del municipio, habitualmente a finales de junio. Son jornadas en las que el pueblo recupera su animación con actividades populares, actos religiosos, comidas comunitarias y la infaltable música tradicional catalana.
En agosto, como en muchos pueblos de la comarca, se organizan actividades estivales que aprovechan el buen tiempo y el regreso de los hijos del pueblo que viven fuera. Estas celebraciones son una excelente oportunidad para vivir la autenticidad de las tradiciones locales y compartir momentos con los vecinos.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Tarragona, capital de provincia, se accede a Solivella por la N-240 en dirección a Lleida, tomando después la carretera comarcal que conduce al municipio. El trayecto es de aproximadamente 60 kilómetros. Desde Barcelona, la ruta más habitual pasa por Montblanc, a través de la A-2 y posteriormente la N-240, con un recorrido total de unos 130 kilómetros.
Mejor época: La primavera y el otoño son las estaciones ideales para visitar Solivella, con temperaturas agradables para caminar y disfrutar del entorno rural. El verano puede ser caluroso, aunque las noches refrescan. El invierno, aunque tranquilo, permite disfrutar de la autenticidad del pueblo con total calma.
Consejo viajero: Combina la visita a Solivella con otros pueblos de la Conca de Barberà como Montblanc, villa medieval amurallada, o Poblet, donde se encuentra el impresionante monasterio cisterciense Patrimonio de la Humanidad, a pocos kilómetros de distancia.