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sobre Olivella
Municipio en el corazón del parque del Garraf con el núcleo antiguo pintoresco
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Entre viñedos centenarios y bosques mediterráneos, Olivella se despliega como un balcón privilegiado sobre el Parque Natural del Garraf. Este municipio de 4.414 habitantes, situado a 211 metros de altitud, conserva ese encanto auténtico de los pueblos catalanes de interior que no han renunciado a su carácter rural pese a la cercanía de Barcelona. Sus calles tranquilas, sus masías de piedra dispersas por el término municipal y el silencio roto solo por el canto de los pájaros conforman el escenario perfecto para quien busca desconectar sin alejarse demasiado de la costa.
El paisaje de Olivella es una combinación armoniosa de montaña suave y cultivos tradicionales. La vid y el olivo —que da nombre al pueblo— han marcado durante siglos el ritmo de vida de sus habitantes, creando un mosaico de campos trabajados que se alternan con manchas de bosque mediterráneo. Desde sus miradores naturales, las vistas se extienden hasta el Mediterráneo en los días claros, recordándonos que el mar está a apenas quince minutos en coche.
Esta ubicación estratégica, a medio camino entre la montaña del Garraf y las playas del litoral, convierte a Olivella en un destino ideal para quienes desean explorar la diversidad del territorio catalán sin renunciar a la tranquilidad de un pueblo de interior.
Qué ver en Olivella
El patrimonio de Olivella se concentra en su núcleo histórico y en las masías diseminadas por el territorio. La iglesia parroquial de Sant Pere, de origen románico pero profundamente reformada en épocas posteriores, preside el centro del pueblo. Su campanario se divisa desde varios puntos del municipio, sirviendo como referencia visual para los caminantes.
Pasear por el casco antiguo permite descubrir rincones con encanto: callejuelas estrechas, casas de piedra con portales señoriales y pequeñas plazas donde el tiempo parece haberse detenido. Las masías del término municipal, algunas de ellas del siglo XVI y XVII, constituyen un patrimonio arquitectónico de gran valor, aunque la mayoría son de propiedad privada.
Pero sin duda, el gran atractivo natural de Olivella es su proximidad al Parque Natural del Garraf, un macizo kárstico de piedra caliza que ofrece paisajes de belleza austera y mediterránea. Los afloramientos rocosos, las simas y las cuevas caracterizan este territorio que ha sido refugio de ermitaños, contrabandistas y excursionistas a lo largo de la historia.
Qué hacer
Olivella es un destino para los amantes del senderismo y el cicloturismo. Diversas rutas de senderismo atraviesan el municipio, conectando con la red de caminos del Garraf. El GR-92, que recorre toda la costa catalana, pasa cerca del término municipal, permitiendo realizar etapas circulares de diferentes niveles de dificultad. Estas rutas serpentean entre bosques de pino blanco, encinas y matorrales aromáticos, ofreciendo vistas panorámicas sobre la comarca.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán carreteras secundarias con poco tráfico, perfectas para recorrer en bicicleta de carretera o gravel. El desnivel moderado de la zona permite rutas exigentes pero no extremas, ideales para disfrutar del paisaje sin agotarse.
La gastronomía local refleja la doble condición de Olivella como pueblo de montaña y tierra de cultivo. Los productos de la huerta, el aceite de oliva de producción local y los vinos de la DO Penedès protagonizan una cocina tradicional catalana que puede degustarse en los restaurantes del pueblo. La proximidad a Sitges y Vilanova i la Geltrú permite además acceder a la rica tradición pesquera de la costa.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Olivella mantiene vivas las tradiciones catalanas. La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor a Sant Llorenç, con actividades populares que incluyen sardanas, habaneras, correfocs y castells. Es el momento del año en que el pueblo se llena de vida y los vecinos se reúnen en las calles.
A finales de enero se celebra la festividad de Sant Pere, patrón del municipio, con actos religiosos y encuentros comunitarios más recogidos que los de verano. Durante el año, diversas ferias y mercados de productos locales permiten conocer la producción agrícola y artesanal de la zona.
Información práctica
Llegar a Olivella desde Barcelona es sencillo. Por carretera, se accede tomando la C-32 (autopista de peaje) en dirección a Sitges y después la C-15 hacia el interior, con un trayecto total de unos 45 minutos. También puede optarse por carreteras secundarias, más lentas pero más pintorescas.
La mejor época para visitar Olivella es primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y el campo muestra sus mejores colores. El verano puede ser caluroso, aunque la altitud modera las temperaturas respecto a la costa. El invierno es tranquilo y perfecto para quienes buscan soledad y paz.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, protección solar y agua si se planean rutas de senderismo. Aunque Olivella es pequeño, cuenta con servicios básicos. Para una oferta más amplia de alojamiento y restauración, las vecinas Sitges y Vilanova i la Geltrú están a pocos kilómetros.