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sobre Beuda
Disperso municipio rural con gran riqueza románica; entorno de bosques y canteras de alabastro
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Enclavado en el corazón de la Garrotxa, Beuda es uno de esos pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. Con apenas 212 habitantes y a 338 metros de altitud, este pequeño municipio catalán se extiende tranquilo entre campos de cultivo y bosques de encinas, donde el silencio solo se rompe con el canto de los pájaros y el murmullo del río Fluvià, que serpentea por su territorio.
La Garrotxa es tierra de volcanes, pero Beuda tiene su propio carácter. Aquí no encontrarás las formaciones volcánicas más espectaculares de la comarca, sino algo más sutil: un paisaje de media montaña donde la piedra y el agua han modelado un entorno de belleza serena. Sus masías centenarias salpican el territorio, testimonio de una vida rural que se resiste a desaparecer, mientras que el casco antiguo conserva ese aire medieval que invita a pasear sin prisas.
Esta es una Cataluña de interior auténtica, lejos de multitudes, donde la naturaleza y el patrimonio románico se entrelazan para ofrecer al viajero una experiencia genuina. Un lugar perfecto para desconectar y redescubrir el placer de los ritmos pausados.
Qué ver en Beuda
El patrimonio arquitectónico de Beuda es modesto pero encantador. La iglesia parroquial de Sant Feliu preside el núcleo antiguo con su silueta románica, reformada en épocas posteriores pero conservando elementos de su origen medieval. Su campanario es uno de esos hitos que orientan al caminante desde varios puntos del territorio.
Dispersas por el término municipal, encontrarás varias masías tradicionales que merecen una mirada. Aunque son propiedades privadas, desde los caminos rurales se puede admirar su arquitectura característica: muros de piedra, tejados a dos aguas y esos balcones de madera que hablan de siglos de vida campesina. Can Ginebreda, Can Trona o Can Coromina son algunos ejemplos de este patrimonio rural.
El río Fluvià constituye sin duda el gran atractivo natural de Beuda. Sus riberas ofrecen rincones de gran belleza, con pozas de agua cristalina donde en verano los lugareños se refrescan. Los chopos y alisos flanquean el curso del agua creando un microclima fresco incluso en los días más calurosos de agosto.
Para los amantes de la geología, las formaciones rocosas de la zona invitan a comprender cómo el agua ha ido esculpiendo este paisaje a lo largo de milenios. Los afloramientos calcáreos contrastan con los suelos más oscuros de origen volcánico que caracterizan otras zonas de la Garrotxa.
Qué hacer
Beuda es territorio para caminantes. Varios senderos señalizados recorren el municipio conectándolo con poblaciones vecinas como Besalú o Sales de Llierca. Las rutas junto al Fluvià son especialmente agradables, combinando tramos de ribera con subidas suaves hacia miradores naturales desde donde se contempla el valle.
La pesca deportiva en el río atrae a aficionados durante la temporada permitida. Las aguas del Fluvià albergan truchas y barbos, y pescar aquí se convierte en una experiencia casi meditativa, rodeado de naturaleza.
Los alrededores de Beuda son ideales para el cicloturismo, con carreteras secundarias de escaso tráfico que serpentean entre campos cultivados y bosques. Desde aquí se pueden diseñar rutas circulares hacia la cercana Besalú, una de las joyas medievales de Cataluña, o adentrarse en la zona volcánica de Santa Pau.
En cuanto a gastronomía, aunque Beuda no cuenta con una amplia oferta de restauración, la cocina de la Garrotxa está muy presente en las mesas locales. Los embutidos de la zona, las patatas de Olot, las judías de Santa Pau y los quesos artesanales son productos que encontrarás en los establecimientos de municipios cercanos. La proximidad a Olot (a unos 15 km) permite disfrutar de una oferta gastronómica más amplia sin alejarse demasiado.
Fiestas y tradiciones
La Festa Major se celebra en agosto, como es tradición en muchos pueblos catalanes. Durante estos días, Beuda multiplica su población con el regreso de antiguos residentes y visitantes. Habrá música, comidas populares y actividades que mantienen vivo el espíritu comunitario de estos pequeños núcleos rurales.
En septiembre, la zona de la Garrotxa celebra diversas ferias relacionadas con la agricultura y la ganadería, aunque las más importantes se concentran en Olot. Son una oportunidad excelente para conocer los productos locales y las tradiciones del mundo rural catalán.
La proximidad a Besalú permite además participar en eventos como la Fira Medieval, que generalmente se celebra en septiembre y recrea el esplendor medieval de esta histórica villa.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, Beuda está a unos 45 kilómetros. Se accede tomando la N-260 en dirección a Besalú y desviándose por carreteras comarcales bien señalizadas. El trayecto dura aproximadamente 50 minutos en coche. También se puede llegar desde Figueres por la misma N-260, en un recorrido similar.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para visitar Beuda. Las temperaturas son suaves, perfectas para caminar, y el paisaje luce especialmente hermoso. El verano también es recomendable, aunque los días pueden ser calurosos, el río ofrece un refrescante alivio.
Consejos: Beuda es un pueblo muy pequeño, así que planifica aprovisionarte en Besalú u Olot si necesitas servicios. Lleva calzado cómodo para caminar y no olvides la cámara: los rincones fotogénicos abundan. Respeta siempre las propiedades privadas y la tranquilidad de este pequeño oasis rural.