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sobre Les Preses
Entrada a la zona volcánica desde el sur; conserva el parque de Pedra Tosca
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Hay pueblos que parecen el barrio tranquilo de una ciudad cercana. Les Preses funciona un poco así con Olot. Están a un salto en coche, comparten paisaje y ritmo de comarca, pero cuando entras notas el cambio: menos tráfico, más campo alrededor y la sensación de que aquí la vida todavía gira bastante alrededor de la tierra. De eso va el turismo en Les Preses: no grandes monumentos, sino entender cómo encaja un pueblo pequeño dentro del paisaje volcánico de la Garrotxa.
Con unos dos mil habitantes y a unos 474 metros de altitud, el municipio queda pegado a uno de los nombres más conocidos de la zona: el volcán de Santa Margarida. Aun así, Les Preses suele quedar en segundo plano frente a Olot o a los volcanes más famosos. Y quizá eso explica por qué el ambiente sigue siendo bastante local. Hay vida de pueblo normal: coches aparcados frente a las casas, vecinos hablando en la plaza, campos todavía en uso.
Un pueblo pequeño entre volcanes
El casco urbano no es grande. Casas de piedra volcánica mezcladas con viviendas más recientes, calles cortas y alguna plaza donde el pueblo respira un poco. No es un conjunto histórico congelado; más bien un lugar que ha ido cambiando sin romper del todo con lo que había antes.
Desde muchos puntos se ven los relieves suaves de los conos volcánicos alrededor. En la Garrotxa eso es constante: miras al horizonte y siempre aparece una colina redondeada cubierta de bosque. Cuando llevas un rato caminando por aquí empiezas a reconocer ese perfil.
La iglesia de Sant Martí
La iglesia parroquial de Sant Martí es la referencia más clara dentro del pueblo. Se ve desde varios puntos y funciona casi como punto de orientación. El edificio actual ha pasado por reformas a lo largo del tiempo, aunque mantiene origen románico.
No es un templo monumental. Más bien el típico lugar donde la vida social del pueblo se ha concentrado durante generaciones. Si coincides un domingo por la mañana es fácil ver a vecinos charlando a la salida, algo que explica bastante bien el papel que sigue teniendo.
Can Xac y la vida de masía
A las afueras está Can Xac, un espacio ligado a la idea de la masía tradicional catalana. La propuesta gira alrededor del trabajo agrícola y ganadero tal como se hacía hace décadas.
Suele haber animales de granja y demostraciones relacionadas con tareas del campo, como el pan hecho en horno tradicional. No funciona como un recinto abierto todo el tiempo; normalmente hay actividades concretas o visitas organizadas, así que conviene informarse antes de acercarse.
Caminos hacia Santa Margarida
Una de las ventajas de Les Preses es que puedes empezar a caminar prácticamente desde el propio pueblo. Varios caminos enlazan con el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
El volcán de Santa Margarida queda relativamente cerca. El cráter es amplio y en medio aparece la pequeña ermita que seguramente has visto en fotos de la comarca. El acceso implica una subida seria, aunque no muy larga. Dicho de forma clara: si vienes con calzado ligero y sin agua, la cuesta se hace bastante más larga de lo que parece en el mapa.
Muchos senderos también conectan con otros volcanes de la zona. La red de caminos es amplia y está señalizada en bastantes tramos, así que se presta a caminar un buen rato o salir con la bicicleta.
Comida y productos de la zona
La Garrotxa tiene una relación fuerte con lo que se produce alrededor. En Les Preses todavía se nota. La carne de ternera de la zona, las judías blancas que se cultivan cerca del Fluvià o los embutidos tradicionales forman parte de muchas mesas.
No es gastronomía complicada. Son platos de producto, de esos que entiendes rápido cuando ves el paisaje que los rodea.
Un alto tranquilo en la Garrotxa
Les Preses funciona bien como base tranquila para moverse por la zona volcánica. Está cerca de Olot y de varios puntos conocidos del parque natural, pero el ambiente sigue siendo de pueblo pequeño.
Si pasas unas horas caminando por los senderos cercanos y luego vuelves al núcleo urbano, lo entiendes enseguida. No hay grandes atracciones ni colas. Solo caminos, campos y ese paisaje volcánico que aquí aparece a cada rato. Y a veces eso ya es suficiente.