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sobre Olot
Capital de los volcanes; ciudad cultural rodeada de cráteres y la Fageda d'en Jordà
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Enclavada en el corazón de la comarca de la Garrotxa, Olot se alza como la capital indiscutible de una de las zonas volcánicas más fascinantes de la península ibérica. Con sus 37.486 habitantes y situada a 443 metros de altitud, esta villa catalana combina a la perfección el patrimonio histórico con un entorno natural excepcional que ha marcado su carácter y su historia. Sus calles respiran ese aire especial de las ciudades que han sabido crecer sin renunciar a su esencia, donde la huella de antiguos talleres artesanos convive con la modernidad.
El paisaje que rodea Olot es único en España. Imagina una tierra donde los volcanes dormidos dibujan el horizonte, donde bosques de hayas centenarias custodian antiguos cráteres y donde cada rincón parece salido de un cuadro de la Escuela de Olot. Porque esta ciudad no solo es naturaleza: también es arte, gastronomía y tradición. Es el lugar donde el fuego de la tierra se apagó hace milenios, pero donde la pasión por la cultura sigue bien viva.
Visitar Olot es adentrarse en un territorio que sorprende en cada esquina. Desde sus elegantes edificios modernistas hasta sus museos especializados, pasando por una gastronomía volcánica que explota los productos de esta tierra privilegiada, la villa se presenta como un destino perfecto para quienes buscan algo diferente, lejos de las rutas masificadas.
Qué ver en Olot
El Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa es, sin duda, el gran protagonista de cualquier visita a Olot. Este espacio protege más de cuarenta conos volcánicos y veinte coladas de lava, creando un paisaje de singular belleza. El volcán Montsacopa, situado en pleno casco urbano, ofrece una de las panorámicas más espectaculares de la ciudad y su entorno. Subir hasta su cráter es obligatorio y accesible para todos los públicos.
El casco histórico merece un paseo tranquilo. La iglesia parroquial de Sant Esteve, con su peculiar fachada neoclásica, domina el centro de la villa. Aunque sufrió los daños de los terremotos de 1427 y 1428, mantiene elementos medievales en su interior. Cerca encontrarás edificios modernistas que reflejan la pujanza económica de la ciudad a finales del siglo XIX y principios del XX.
El Museo de la Garrotxa alberga una importante colección de arte relacionado con la Escuela de Olot, movimiento pictórico del siglo XIX que inmortalizó los paisajes volcánicos de la zona. También cuenta con fondos arqueológicos y etnográficos que ayudan a entender la evolución de esta comarca singular.
No puedes marcharte sin visitar el Museo de los Volcanes, un espacio didáctico e interactivo que explica los secretos del vulcanismo de la Garrotxa. Es perfecto para entender el territorio que luego recorrerás.
La Fageda d'en Jordà, hayedo que crece sobre una antigua colada de lava, está a pocos kilómetros y constituye uno de los bosques más mágicos de Cataluña. Sus senderos perfectamente señalizados invitan a perderse entre la luz filtrada por las hayas.
Qué hacer
Olot es el punto de partida ideal para múltiples rutas de senderismo que recorren volcanes, bosques y antiguos caminos. La ruta de los volcanes permite ascender a varios cráteres y atravesar paisajes sorprendentes. Hay itinerarios para todos los niveles, desde paseos familiares hasta rutas más exigentes.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán numerosas vías verdes y caminos rurales que conectan Olot con otros pueblos de la Garrotxa. El relieve ondulado ofrece retos interesantes sin resultar excesivamente duro.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. Los productos volcánicos tienen personalidad propia: las patatas de Olot, las judías del ganxet, los embutidos artesanos. La cocina tradicional catalana aquí se enriquece con toques creativos. Merece la pena probar el fajol, un pastel tradicional que se elabora durante la Fiesta Mayor.
En los alrededores, pequeños pueblos medievales como Santa Pau o Besalú invitan a hacer excursiones de medio día para descubrir otros tesoros de la comarca.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Olot se celebra la primera semana de septiembre y es el evento más importante del año. Durante varios días, la ciudad se llena de actividades, conciertos, pasacalles y eventos tradicionales. Los gigantes y las comparsas recorren las calles en un ambiente festivo que congrega a toda la comarca.
En primavera, hacia finales de abril o principios de mayo, tiene lugar la Feria de la Ascensión, una de las ferias más antiguas de Cataluña, con especial protagonismo de productos agrícolas y artesanos.
La Semana de los Volcanes, organizada en otoño, incluye actividades divulgativas, excursiones guiadas y propuestas gastronómicas centradas en los productos locales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, Olot se encuentra a unos 55 kilómetros por la carretera N-260, un trayecto de aproximadamente 50 minutos que ya ofrece vistas espectaculares. Desde Barcelona, hay servicios regulares de autobús (unas dos horas de viaje) y también se puede llegar en coche por la C-17 y luego la C-37, en torno a hora y media.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales. En primavera los bosques explotan de vida y las temperaturas son suaves. El otoño tiñe la Fageda d'en Jordà de colores ocres y dorados, creando un espectáculo visual único. El verano, aunque más concurrido, ofrece un clima agradable gracias a la altitud.
Consejo: Dedica al menos dos días completos para disfrutar tanto de la ciudad como de su entorno natural. Lleva calzado cómodo para caminar y no olvides la cámara: los paisajes volcánicos son tremendamente fotogénicos.