Artículo completo
sobre Sant Feliu de Pallerols
Pueblo en el valle de Hostoles; famoso por su farándula y el castillo de Hostoles
Ocultar artículo Leer artículo completo
Enclavado en el corazón de la Garrotxa, a 415 metros de altitud, Sant Feliu de Pallerols es uno de esos pueblos catalanes que parecen suspendidos en el tiempo. Con poco más de 1.600 habitantes, este municipio ofrece al viajero la esencia más auténtica de las comarcas gerundenses: paisajes volcánicos de verdes intensos, un patrimonio románico de gran valor y esa tranquilidad que solo se encuentra lejos de las rutas masificadas.
El pueblo se extiende entre bosques de robles y hayedos, en una zona de transición entre la llanura y las primeras estribaciones montañosas. Aquí, el ritmo de vida pausado invita a desconectar, mientras que la proximidad a otros pueblos emblemáticos de la Garrotxa lo convierte en un punto de partida ideal para explorar la comarca. Sant Feliu de Pallerols es, sin duda, un destino perfecto para quienes buscan turismo rural de calidad, sin renunciar al encanto de lo auténtico.
La gastronomía local, basada en productos de la tierra, y un entorno natural privilegiado completan una propuesta turística que seduce tanto a familias como a senderistas y amantes de la historia medieval.
Qué ver en Sant Feliu de Pallerols
El patrimonio arquitectónico de Sant Feliu de Pallerols gira en torno a su iglesia parroquial de Sant Feliu, un templo de origen medieval que conserva elementos románicos y góticos. Su campanario, visible desde varios puntos del pueblo, se ha convertido en el símbolo del municipio. En el interior destaca un retablo barroco de considerable interés artístico.
Paseando por el núcleo antiguo, el viajero descubrirá Can Trona, una casa señorial que refleja la arquitectura tradicional catalana con sus muros de piedra volcánica y sus balcones de forja. El trazado urbano conserva ese sabor medieval, con callejuelas estrechas y plazas recogidas donde el tiempo parece detenerse.
A las afueras del pueblo se encuentra el Santuario de la Mare de Déu del Cos, situado en un entorno boscoso que invita al paseo tranquilo. Este pequeño santuario, rodeado de naturaleza, es punto de llegada de una ruta tradicional que muchos vecinos recorren especialmente durante las festividades religiosas.
El entorno natural es, sin embargo, el gran protagonista. Sant Feliu de Pallerols se encuentra en plena Zona Volcánica de la Garrotxa, un paisaje único en la península Ibérica con más de cuarenta conos volcánicos y veinte coladas de lava. Aunque los volcanes más conocidos están en municipios vecinos, desde Sant Feliu parten numerosas rutas que permiten adentrarse en este singular ecosistema.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Sant Feliu de Pallerols. La red de caminos permite diseñar rutas para todos los niveles, desde paseos familiares por los bosques de ribera hasta excursiones más exigentes hacia las zonas altas. Una de las más recomendables es la ruta hacia el Collsacabra, que ofrece panorámicas espectaculares de la comarca.
Los aficionados al cicloturismo encontrarán carreteras secundarias con poco tráfico, ideales para recorrer en bicicleta los paisajes de la Garrotxa. La orografía, con desniveles moderados, permite disfrutar del entorno sin grandes exigencias técnicas.
La gastronomía local merece una atención especial. La cocina de la Garrotxa se basa en productos de proximidad: las patatas de Olot, las judías del ganxet, la carne de ternera y cerdo de granjas locales, y las setas en temporada otoñal. Los pequeños establecimientos del pueblo ofrecen menús tradicionales donde probar estos sabores auténticos.
Para los más curiosos, visitar alguna de las masías dispersas por el término municipal permite conocer la arquitectura rural catalana y entender cómo era la vida en estas tierras hace décadas. Muchas se han reconvertido en alojamientos rurales que ofrecen una experiencia de inmersión total en el entorno.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor se celebra a finales de agosto en honor al patrón Sant Feliu. Durante varios días, el pueblo se llena de actividades tradicionales: sardanas, habaneras, correfocs y verbenas populares que congregan a vecinos y visitantes. Es el momento perfecto para conocer la vida social del municipio.
En enero, alrededor del día 20, tiene lugar la festividad de Sant Sebastià, con una misa solemne y actos tradicionales más recogidos pero igualmente auténticos.
Las celebraciones de Semana Santa mantienen un carácter popular, con procesiones que recorren las calles del núcleo antiguo. Y en primavera, las ferias agrícolas y ganaderas recuerdan la importancia histórica de estas actividades en la economía local.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, Sant Feliu de Pallerols se encuentra a unos 50 kilómetros por la C-63 en dirección a Olot, desviándose después por carreteras comarcales. El trayecto dura aproximadamente una hora. Desde Barcelona, la distancia es de unos 120 kilómetros, tomando la C-17 hasta Vic y continuando por la C-37 y C-63.
Mejor época: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para visitar Sant Feliu de Pallerols. Las temperaturas son agradables para caminar, el paisaje muestra sus mejores colores y se evitan las aglomeraciones. El otoño añade el aliciente de la temporada micológica.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar y ropa de abrigo si visitas la zona en invierno, ya que la altitud y la humedad pueden hacer descender las temperaturas. Consulta los horarios de los pequeños comercios, que suelen cerrar a mediodía. Y no olvides la cámara: los paisajes de la Garrotxa regalan postales inolvidables.