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sobre Sant Feliu de Pallerols
Pueblo en el valle de Hostoles; famoso por su farándula y el castillo de Hostoles
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El turismo en Sant Feliu de Pallerols se mueve despacio. Aparca en los accesos del pueblo y entra andando. El centro es pequeño y no tiene sentido meter el coche. En fin de semana pasan bastantes ciclistas por la carretera principal y el tráfico se nota más de lo que parece en el mapa.
Aparcar y moverse
Lo práctico es dejar el coche en la entrada y caminar. En pocos minutos estás en el centro. Las calles son estrechas y no están pensadas para mucho movimiento.
Si vienes a caminar o a pedalear, revisa el mapa antes. La zona mezcla caminos tranquilos con carreteras secundarias que suben más de lo que parece al principio.
El núcleo del pueblo
El casco antiguo es corto. Un paseo y lo tienes visto.
La iglesia de Sant Feliu es el edificio que más se reconoce desde lejos. Tiene partes románicas y otras posteriores. El campanario se ve desde varios puntos del valle. Dentro hay un retablo barroco. No es un templo monumental, pero cumple su papel en el paisaje del pueblo.
Alrededor quedan calles cortas y algunas casas con piedra volcánica en los muros. Nada espectacular. Es un pueblo vivido. Gente entrando y saliendo de casa, bicicletas de críos y algún taller abierto a pie de calle.
Caminos y volcanes alrededor
Sant Feliu de Pallerols está dentro del paisaje volcánico de la Garrotxa. En esta comarca hay decenas de conos volcánicos y antiguas coladas de lava. El terreno manda más que el casco urbano.
Desde el pueblo salen caminos señalizados. Algunos cruzan bosques y prados; otros suben hacia zonas más altas cerca del Collsacabra. No hace falta experiencia técnica, pero conviene mirar distancias y desniveles antes de salir.
Las carreteras secundarias también atraen a muchos ciclistas. Son tranquilas entre semana. En fines de semana pasan más motos y coches.
Comer aquí
La cocina de la zona es directa. Producto cercano y platos contundentes. Patata de Olot, judías ganxet, carne de granjas de la comarca. Nada especialmente sofisticado.
Si buscas algo más elaborado, mucha gente acaba moviéndose por otros pueblos de la Garrotxa.
Fiestas y vida local
Las fiestas del pueblo siguen marcando el calendario. La Fiesta Mayor dedicada a Sant Feliu suele concentrar varios días de música, sardanas y actos populares. Es cuando más movimiento hay y cuando más cuesta aparcar.
También se mantienen celebraciones religiosas tradicionales y ferias agrícolas en distintas épocas del año. No atraen grandes multitudes. Son más bien encuentros de vecinos y gente de la zona.
Consejo claro: ven a primera hora o entre semana. Pasea el núcleo, mira el valle y luego sal a caminar. Si buscas grandes monumentos, aquí no los hay. El interés está en el paisaje alrededor.