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sobre Bordils
Pueblo agrícola en la llanura del Ter; conocido por sus viveros y plantaciones de árboles
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En el corazón del Gironès, a apenas diez kilómetros de Girona, Bordils se presenta como uno de esos pueblos catalanes que invitan a desacelerar el ritmo. Con sus 1.794 habitantes y situado a 42 metros de altitud, este municipio conserva el encanto de la Cataluña rural sin renunciar a la proximidad de la ciudad. Sus calles tranquilas, sus masías centenarias y su paisaje agrícola configuran un destino perfecto para quienes buscan autenticidad lejos de las rutas turísticas masificadas.
El territorio de Bordils se extiende por una llanura surcada por el río Ter, donde los campos de cultivo dibujan un paisaje que cambia de color con las estaciones. Aquí, el ritmo lo marcan todavía las cosechas y las tradiciones agrícolas que han sostenido a estas tierras durante siglos. Es un lugar donde el patrimonio románico convive con la arquitectura popular catalana, y donde la tranquilidad se respira en cada rincón.
Visitar Bordils significa descubrir la esencia de la Catalunya interior, esa que a menudo queda eclipsada por el brillo de la Costa Brava pero que guarda historias igual de fascinantes. Un territorio de masías dispersas, pequeños núcleos con personalidad propia y una gastronomía que habla de producto local y temporada.
Qué ver en Bordils
El patrimonio arquitectónico de Bordils se concentra principalmente en sus edificios religiosos y en las numerosas masías que salpican el territorio municipal. La iglesia parroquial de Sant Martí preside el núcleo antiguo del pueblo. De origen medieval, aunque con modificaciones posteriores, conserva elementos que hablan de su pasado románico y merece una visita pausada para apreciar sus detalles.
El verdadero tesoro patrimonial del municipio lo encontramos en sus masías tradicionales, algunas de las cuales datan de los siglos XVII y XVIII. Estas construcciones agrícolas, con sus características tejas árabes y muros de piedra, son testimonio de la importancia histórica de la actividad agraria en la zona. Aunque muchas son de propiedad privada, pasear por los caminos rurales permite admirar su arquitectura desde el exterior y comprender cómo se organizaba la vida en el campo catalán.
El entorno natural de Bordils, aunque no es espectacular en términos de relieves pronunciados, ofrece paisajes agrícolas de gran belleza, especialmente en primavera cuando los campos florecen. Los márgenes del río Ter, accesibles desde algunos puntos del municipio, permiten disfrutar de agradables paseos junto al agua, con una vegetación de ribera que contrasta con los campos de cultivo circundantes.
Qué hacer
Bordils es un destino ideal para el cicloturismo y las rutas en bicicleta. Los caminos rurales que conectan las diferentes masías y los pueblos vecinos ofrecen recorridos llanos, perfectos para todos los niveles. Desde aquí se pueden trazar rutas hacia otros municipios del Gironès o hasta la propia ciudad de Girona, siguiendo antiguos caminos agrícolas.
Los amantes del senderismo encontrarán en las rutas circulares que rodean el municipio una forma perfecta de conocer el territorio. Estos itinerarios permiten descubrir rincones escondidos, atravesar bosquetes de ribera y disfrutar de vistas panorámicas sobre la llanura gerundense. La proximidad al Ter abre también posibilidades para rutas más largas siguiendo el curso del río.
La gastronomía local merece atención especial. El territorio produce hortalizas de calidad, y la cocina de la zona se basa en los productos de temporada. Los platos tradicionales catalanes, desde la escalivada hasta los arroces, forman parte de la oferta culinaria del municipio y sus alrededores. Las pequeñas tiendas locales ofrecen productos de proximidad que reflejan la vocación agrícola de estas tierras.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Bordils mantiene vivas las tradiciones catalanas. La Fiesta Mayor se celebra en honor a Sant Martí alrededor del 11 de noviembre, con actividades populares, sardanas y los elementos típicos de las celebraciones catalanas como castellers o gigantes, según el año.
Durante el mes de agosto, como en muchos municipios catalanes, se organizan actividades de verano que animan las noches estivales con música, verbenas y propuestas para todas las edades. Estas celebraciones son una excelente oportunidad para experimentar la vida social del pueblo y conocer a sus habitantes.
Las tradiciones agrícolas también tienen su reflejo en el calendario, con eventos relacionados con las cosechas y los productos locales que se organizan en diferentes momentos del año.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, Bordils se encuentra a solo 10 kilómetros por la carretera GI-531, lo que supone un trayecto de apenas 15 minutos en coche. Esta excelente comunicación con la capital provincial hace que sea fácilmente accesible. También está bien conectado con otros municipios de la comarca a través de carreteras secundarias.
Mejor época para visitar: La primavera (de abril a junio) y el otoño (septiembre y octubre) son ideales para disfrutar de Bordils, con temperaturas agradables perfectas para rutas al aire libre y paisajes en su mejor momento. El verano puede ser caluroso en la llanura, aunque las tardes invitan a paseos relajados.
Consejos: Bordils es un destino perfecto para combinar con una visita a Girona o como base tranquila para explorar el Gironès. Lleva calzado cómodo si planeas hacer rutas, y no olvides probar los productos locales en las pequeñas tiendas del municipio.