Artículo completo
sobre Girona
Capital provincial con uno de los barrios judíos mejor conservados; famosa por sus casas sobre el río Onyar
Ocultar artículo Leer artículo completo
A orillas del río Onyar, donde las casas de colores se asoman sobre el agua como en una postal atemporal, Girona se presenta como una de las ciudades más cautivadoras de Cataluña. Con más de 104.000 habitantes y situada a 70 metros de altitud, esta capital provincial combina con maestría su imponente legado medieval con el pulso vibrante de una ciudad universitaria y cosmopolita. Sus callejuelas empedradas, sus murallas centenarias y su privilegiada ubicación entre la costa mediterránea y los Pirineos la convierten en un destino imprescindible para quienes buscan historia, cultura y autenticidad.
Pasear por Girona es viajar en el tiempo sin renunciar a las comodidades del presente. La ciudad ha sabido preservar su esencia histórica mientras abraza la modernidad, creando un equilibrio perfecto que seduce tanto a viajeros románticos como a familias y amantes de la gastronomía. Su casco antiguo, uno de los mejor conservados de Europa, es un laberinto fascinante donde cada rincón guarda una historia, cada piedra susurra leyendas medievales.
Desde su posición estratégica en el nordeste peninsular, Girona ha sido testigo de innumerables episodios históricos que han dejado su huella en forma de monumentos, tradiciones y un carácter único. Visitar esta ciudad es descubrir por qué ha inspirado a artistas, conquistado a cineastas y enamorado a generaciones de viajeros.
Qué ver en Girona
La Catedral de Santa María domina el horizonte urbano con su imponente escalinata barroca de 90 peldaños. Su nave gótica, la más ancha del mundo en este estilo arquitectónico con 23 metros, impresiona tanto como su claustro románico del siglo XII. No te pierdas el Museo Catedralicio, que alberga el famoso Tapiz de la Creación, una joya textil del siglo XI.
El Call Jueu o barrio judío es uno de los mejor conservados de Europa. Perderse por sus estrechas callejuelas es una experiencia única: calles que apenas permiten el paso de dos personas, escalinatas empinadas, pasadizos misteriosos. El Museo de Historia de los Judíos explica la rica herencia sefardí de la ciudad.
Las Murallas carolingias y medievales rodean el casco antiguo y ofrecen un paseo elevado con vistas panorámicas excepcionales. El recorrido de casi dos kilómetros permite contemplar la ciudad desde otra perspectiva, desde los tejados del Barri Vell hasta las montañas que rodean el valle.
Las Casas del Onyar, con sus fachadas de colores reflejándose en el río, son la imagen icónica de Girona. El Pont de les Peixateries Velles, diseñado por Gustave Eiffel, ofrece la mejor perspectiva para fotografiarlas.
La Basílica de Sant Feliu, con su imponente torre que combina estilos románico y gótico, custodia sarcófagos paleocristianos y es uno de los templos más antiguos de la ciudad. Los Baños Árabes, de estilo románico a pesar de su nombre, son un ejemplo único de arquitectura civil del siglo XII.
Qué hacer
Recorrer el Passeig de la Muralla al atardecer es obligatorio. Este camino de ronda medieval ofrece las mejores vistas y permite comprender la importancia estratégica de Girona a lo largo de los siglos.
La gastronomía gerundense merece una atención especial. La ciudad se ha convertido en referente culinario catalán, con una escena gastronómica que abarca desde la cocina tradicional catalana hasta propuestas innovadoras. Los mercados locales, como el Mercat del Lleó, son perfectos para descubrir productos autóctonos: embutidos de la zona, quesos del Pirineo, frutas de temporada.
Para los amantes del senderismo y el ciclismo, las Vías Verdes que parten desde Girona permiten explorar la comarca siguiendo antiguos trazados ferroviarios. La ruta hacia Sant Feliu de Guíxols atraviesa paisajes de gran belleza.
Los Jardines de la Muralla y el Parque de la Devesa, el parque urbano más grande de Cataluña, ofrecen espacios verdes perfectos para descansar. Este último alberga una impresionante alameda de plátanos centenarios.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas de Sant Narcís, patrón de la ciudad, se celebran a finales de octubre y transforman Girona durante una semana. Incluyen conciertos, actividades culturales, mercados medievales y el tradicional concurso de castells.
La Semana Santa gerundense destaca por sus procesiones, especialmente la del Viernes Santo, que recorre las calles del casco antiguo con gran solemnidad.
El Festival Temporada Alta, en octubre y noviembre, es uno de los eventos escénicos más importantes del sur de Europa, con teatro, danza y música que llenan los espacios históricos de la ciudad.
En mayo, la Feria de Sant Ponç celebra la primavera con un mercado tradicional de hierbas aromáticas, miel y productos naturales que invade las calles del centro.
Información práctica
Cómo llegar: Girona cuenta con aeropuerto internacional con conexiones europeas. Desde Barcelona, el tren AVE llega en 38 minutos, mientras que en coche son unos 100 kilómetros por la AP-7 o C-65. La ciudad está bien conectada con la Costa Brava y los Pirineos.
Mejor época: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales, con temperaturas agradables y menos turistas. El verano puede ser caluroso, aunque las noches son frescas.
Consejos prácticos: El casco antiguo es completamente peatonal, así que lleva calzado cómodo para afrontar escaleras y empedrados. La Girona Museum Card incluye entrada a los principales monumentos. Reserva con antelación si visitas en temporada alta o durante festivales importantes.