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sobre Sant Martí Vell
Pueblo pintoresco a los pies de las Gavarres; cerca del santuario de Els Àngels
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A tan solo quince minutos de Girona, entre campos de cultivo y bosques mediterráneos, se encuentra Sant Martí Vell, una pequeña aldea que parece haberse detenido en el tiempo. Con apenas 269 habitantes, este tranquilo municipio del Gironès representa la esencia de la Catalunya rural, donde el ritmo pausado de la vida campesina contrasta con la cercana bulliciosa ciudad. Sus casas de piedra, caminos serpenteantes y el verde intenso de su entorno invitan a desconectar y redescubrir los placeres sencillos.
El nombre del pueblo ya nos habla de su historia: Sant Martí Vell significa literalmente "San Martín Viejo", en referencia al antiguo núcleo medieval que se desarrolló alrededor de su iglesia parroquial. Situado a una altitud modesta de 65 metros, el municipio ocupa un territorio de suaves colinas y llanuras fértiles que han sido trabajadas durante siglos. Es precisamente esta autenticidad, alejada de los circuitos turísticos masificados, lo que convierte a Sant Martí Vell en un destino ideal para quienes buscan la Catalunya más genuina.
Pasear por sus calles es como adentrarse en un libro de historia vivo, donde cada piedra y cada esquina susurran relatos de generaciones pasadas que labraron estas tierras y construyeron una comunidad resistente al paso del tiempo.
Qué ver en Sant Martí Vell
El corazón patrimonial de Sant Martí Vell es su iglesia parroquial de Sant Martí, un templo de origen románico que ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos. Aunque la estructura actual presenta elementos de diferentes épocas, conserva el encanto sobrio característico de las construcciones religiosas rurales catalanas. Su campanario es visible desde diversos puntos del municipio y se ha convertido en el símbolo más reconocible del pueblo.
Recorrer el núcleo antiguo permite descubrir casas de piedra tradicionales, algunas de ellas masías señoriales que testimonian el pasado agrícola próspero de la zona. Estas construcciones, con sus portales de arco de medio punto y ventanas enrejadas, mantienen la arquitectura popular catalana en su estado más puro.
El entorno natural de Sant Martí Vell ofrece paisajes típicos del interior gerundense: campos de cereales que cambian de color según la estación, bosques de encinas y robles que proporcionan sombra en verano, y pequeños torrentes que atraviesan el término municipal. Los amantes de la naturaleza apreciarán la tranquilidad de sus caminos rurales, perfectos para la observación de aves y la fotografía de paisaje.
Qué hacer
Sant Martí Vell es un destino perfecto para el senderismo suave y los paseos en bicicleta. Varios caminos rurales conectan el pueblo con localidades vecinas, ofreciendo rutas de baja dificultad ideales para toda la familia. Estas vías permiten descubrir el paisaje agrícola tradicional del Gironès y disfrutar de panorámicas donde la silueta de los Pirineos se adivina en días despejados.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra: las verduras de huerta, las carnes de proximidad y los embutidos artesanales son protagonistas de la cocina tradicional catalana. Aunque se trata de un pueblo pequeño, la cercanía con Girona permite disfrutar de la excelente oferta gastronómica de la capital provincial, famosa en toda Cataluña.
Para los interesados en el turismo cultural, Sant Martí Vell sirve como base tranquila para explorar otros municipios del Gironès y las Gavarres, una comarca natural cercana rica en patrimonio medieval. La posición estratégica del pueblo permite excursiones de día a lugares como el conjunto medieval de Peratallada o las playas de la Costa Brava, a menos de media hora en coche.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos catalanes, la Festa Major es el evento más importante del calendario festivo de Sant Martí Vell. Se celebra alrededor de la festividad de San Martín, el 11 de noviembre, aunque las actividades más multitudinarias suelen trasladarse al fin de semana más próximo. Durante estos días, el pueblo se llena de vida con verbenas, comidas populares y actividades para todas las edades.
En verano, generalmente en julio o agosto, tienen lugar celebraciones más informales que reúnen a vecinos y visitantes en torno a cenas al aire libre y actividades culturales. Estas fiestas de verano, aunque modestas, reflejan el espíritu comunitario que caracteriza a los pequeños municipios rurales.
Sant Martí Vell también participa de las tradiciones catalanas más arraigadas, como la celebración de Sant Joan (23 de junio), con hogueras y actividades nocturnas, y las festividades navideñas, cuando el pueblo se engalana con decoraciones tradicionales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, Sant Martí Vell se encuentra a apenas 12 kilómetros por la carretera GI-531 en dirección a Cassà de la Selva. El trayecto en coche no supera los 15 minutos. También es accesible desde la autopista AP-7, tomando la salida 8 (Girona sud) y siguiendo las indicaciones locales. Para quienes utilicen transporte público, existen servicios de autobús que conectan Girona con municipios cercanos, aunque es recomendable consultar horarios.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son estaciones ideales, cuando las temperaturas son agradables y el campo muestra sus mejores colores. El verano puede ser caluroso, aunque las mañanas y tardes son perfectas para caminar.
Consejos prácticos: Sant Martí Vell es un pueblo pequeño y tranquilo, ideal para una escapada de medio día o como base para explorar la región. Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por caminos rurales y, si se visita en verano, protección solar. La combinación de este pueblo con la visita a Girona capital permite disfrutar de lo mejor del mundo rural y urbano en una misma jornada.