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sobre Sant Martí Vell
Pueblo pintoresco a los pies de las Gavarres; cerca del santuario de Els Àngels
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¿Sabes cuando sales de Girona un rato, conduces apenas un cuarto de hora y de repente parece que has cambiado de ritmo sin darte cuenta? Eso pasa al llegar a Sant Martí Vell. Aparcas, miras alrededor y lo que ves es un pequeño grupo de casas de piedra alrededor de una plaza, silencio casi total y algún perro que ladra a lo lejos. Nada de tráfico ni de tiendas pensadas para turistas.
Este municipio del Gironès apenas supera los doscientos habitantes y vive bastante de espaldas al ruido de la capital comarcal, que está ahí mismo. Aquí la vida gira más alrededor del campo que de otra cosa: cultivos, huertos, masías dispersas y ese ritmo pausado que tienen muchos pueblos del interior de Girona. Las casas del núcleo son de piedra, con tejados de teja y portales grandes. Se nota que son viviendas pensadas para vivir, no para salir en fotos.
La iglesia y el pequeño núcleo antiguo
El nombre del pueblo ya da una pista: Sant Martí Vell nació alrededor de su iglesia parroquial. El edificio tiene base románica, aunque con añadidos posteriores, algo bastante habitual en iglesias rurales de la zona. No es un monumento de grandes dimensiones, pero cuando caminas por el pueblo la torre del campanario aparece casi siempre entre los tejados y te sirve de referencia.
El casco antiguo es pequeño. De esos que recorres sin mapa y sin plan: una calle que sube, otra que gira alrededor de la iglesia, algún portal antiguo y casas señoriales mezcladas con viviendas más sencillas. El suelo empedrado tiene tramos irregulares, así que conviene mirar dónde pisas. No es un decorado pulido; se nota que ha tenido siglos de uso cotidiano.
Pasear por los alrededores
El paisaje alrededor de Sant Martí Vell es muy reconocible si conoces el interior del Gironès. Campos de cereal que cambian de color según la época del año, olivares sueltos y manchas de bosque bajo con encinas y robles. Entre medio aparecen masías aisladas y caminos de tierra por donde pasan más tractores que coches.
Caminar por aquí tiene algo muy sencillo: silencio y horizontes abiertos. A veces se oye maquinaria agrícola a lo lejos o algún pájaro, poco más. Cuando el día está claro, desde algunos puntos altos del camino se intuye la silueta lejana del Pirineo.
Caminos para caminar o pedalear
Los caminos rurales que salen del pueblo conectan con otros núcleos pequeños del entorno. Son rutas sin grandes desniveles, bastante agradecidas si vas a pie o en bici de montaña. No esperes señalización de ruta turística cada cien metros; más bien son caminos agrícolas que llevan usándose décadas.
Precisamente por eso tienen gracia: vas pasando entre campos, cruzas algún bosquecillo y acabas apareciendo en otro pueblo sin haber visto apenas tráfico.
Comer y moverse por la zona
Dentro del núcleo no hay mucha infraestructura pensada para quien viene de paso. Lo habitual es acercarse a Girona o a algún pueblo cercano si quieres comer con más opciones. La ventaja es que estás a un salto en coche, así que puedes pasar la mañana caminando por aquí y luego bajar a la ciudad.
Sant Martí Vell funciona más como parada tranquila dentro de una ruta por el Gironès o como paseo corto si estás alojado cerca.
Fiestas y vida local
La Festa Major suele celebrarse alrededor del día de San Martín, en noviembre. Por lo que cuentan en el pueblo, es una celebración muy de vecinos: comidas compartidas, música y actividades sencillas organizadas por la gente de aquí.
En verano a veces aparecen cenas populares o algún concierto pequeño al aire libre, de esos en los que casi todo el mundo se conoce.
¿Merece la pena acercarse?
Sant Martí Vell no es un sitio al que vengas a pasar el día entero. Es más bien como ese desvío corto que haces porque te pilla cerca y te apetece ver un pueblo tranquilo.
Das un paseo, miras la iglesia, caminas un rato por los caminos del campo y en una hora larga ya te has hecho una buena idea del lugar. Y a veces eso es justo lo que apetece: un pueblo pequeño, sin demasiada historia que contar en voz alta y con bastante silencio alrededor.