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sobre La Secuita
Municipio con varios núcleos históricos y una iglesia modernista de Jujol en Vistabella
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Aparca en la calle, mejor por la mañana. A mediodía las calles del centro se llenan de coches y cuesta más. Desde aquí a Tarragona hay un cuarto de hora si no hay atasco.
El pueblo tiene poco más de mil ochocientos habitantes. Se nota que vive del campo. Alrededor solo ves viñas, olivos y tierra de cultivo.
Recorrido por el núcleo
En una hora lo has visto todo andando.
Las calles son estrechas. Las casas son sencillas, algunas con fachadas de piedra vista, otras encaladas. No busques edificios señoriales ni una plaza mayor. Es un pueblo funcional.
La iglesia de Sant Pere es el edificio más alto. Es sobria, sin ornamentos llamativos. Cumple su función.
Los caminos rurales
Sal del casco urbano y enseguida estás en los campos. Hay pistas de tierra entre las parcelas. Se puede caminar o ir en bici sin problema.
No están señalizados para senderismo. Son vías que usan los agricultores para llegar a sus tierras. Si te adentras, lleva el móvil con mapa abierto.
El paisaje es el esperable: campos abiertos, alguna masía a lo lejos y mucho sol cuando no llueve.
Para moverte por la zona
La Secuita sirve como lugar tranquilo para dormir o parar. No es un destino en sí mismo.
En diez minutos estás en otros pueblos del interior del Tarragonès. En quince, en Tarragona. Mucha gente usa este pueblo como base para ir a la costa o ver el patrimonio romano de la capital sin pagar precios de ciudad.
El día a día
Aquí no hay tiendas para turistas ni horarios especiales. Es un pueblo normal: gente que va a trabajar al campo, coches aparcados en la puerta y silencio por la tarde.
Las fiestas mayores son en verano, como en casi toda la comarca. El resto del año no pasa gran cosa.
Mi recomendación
No vengas buscando un conjunto histórico-artístico. Ven si quieres ver cómo es un pueblo de secano cerca de Tarragona sin decorados. Aparca pronto, da una vuelta por las calles y sal a los caminos entre viñas. Con eso basta