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sobre La Vall d'en Bas
Valle fértil rodeado de montañas; incluye pueblos pintorescos como Els Hostalets y El Mallol
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El turismo en La Vall d'en Bas va de moverse con calma y no complicarse. Aparcar suele ser fácil si llegas pronto. En Sant Esteve hay zona blanca cerca del ayuntamiento y en los otros núcleos se deja el coche en la calle, sin más. A media mañana empieza a pasar más gente, sobre todo los fines de semana.
No busques un pueblo compacto. Aquí el municipio es un valle con varios núcleos separados por campos. Vas saltando de uno a otro por carreteras cortas.
Siete pueblos que acabaron siendo uno
Empieza por Sant Esteve d'en Bas, que hace de capital administrativa. Tiene ayuntamiento, plaza y poco más movimiento.
El Mallol y Els Hostalets d'en Bas son los que conservan más aspecto antiguo. El Mallol fue cabeza del antiguo vizcondado de Bas cuando aquello tenía peso en la zona. Els Hostalets nació alrededor del camino entre Olot y Vic. Paraban viajeros y arrieros; de ahí el nombre.
Joanetes, la Pinya, Puigpardines y Sant Privat quedan repartidos por el valle. Cada núcleo mantiene su fiesta mayor y su ritmo. En verano suelen encadenarse una detrás de otra. Es el momento en que más se llena de gente que vuelve al pueblo unos días.
Lo que hay en el valle
Aquí manda la tierra. El valle es ancho y muy fértil. Campos de maíz, forraje y huerta. Todo bastante ordenado. Se nota que la economía sigue ligada al campo.
Las iglesias románicas están ahí, pero sin grandes sorpresas. Santa Maria de la Pinya o Sant Privat son ejemplos claros del románico rural de la Garrotxa: pequeñas, sobrias y bastante restauradas. Si te interesa ese tema, paras un rato. Si no, se ven rápido.
La masía asociada a Francesc de Verntallat está señalizada en el valle. Fue uno de los líderes de los remensas. La casa es privada; se ve desde fuera y poco más.
Cuándo ir
Final de primavera suele ser el mejor momento. El valle está verde y todavía no hace demasiado calor.
Agosto trae calor fuerte y bastante movimiento por las fiestas de los pueblos. Septiembre es más tranquilo y el paisaje cambia cuando empiezan las cosechas.
Caminos sencillos por el valle
La vía verde del Carrilet cruza la zona camino de Girona. Es llana y fácil para bici o paseo largo.
Si prefieres subir un poco, el Puigsacalm queda justo encima del valle. Desde arriba se ve toda la llanura de la Vall d'en Bas. Lleva agua; en la subida no hay servicios.
También pasa por aquí la marcha cicloturista Terra de Remences, que suele celebrarse en primavera. Ese día las carreteras del valle se llenan de bicicletas desde primera hora.
Consejo de pueblo
Aparca en uno de los núcleos y camina un rato entre campos. Las distancias son cortas y el paisaje se entiende mejor así.
Un paseo sencillo es el que une Joanetes con la Pinya por pistas agrícolas. Sin desnivel y con el Puigsacalm siempre delante.
Si llueve, puedes acercarte al santuario de la Mare de Déu de les Olletes, una pequeña capilla excavada en la roca en la ladera del Puigsacalm. Es un sitio humilde y bastante silencioso.
Y cuando hayas dado la vuelta al valle, ya está. No hay mucho más que rascar, y tampoco lo pretende. Esa es parte de la gracia del lugar.