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sobre La Vilella Baixa
Conocida como la Nueva York del Priorat por sus casas altas sobre el barranco
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La Vilella Baixa se visita rápido. Si vienes en coche, lo normal es dejarlo en la parte alta del pueblo y bajar andando. Las calles del casco antiguo son estrechas y con bastante pendiente; no merece la pena intentar meterse con el coche. Calzado cómodo y agua si vienes en verano: el sol pega y la sombra escasea.
Desde Tarragona se tarda algo más de una hora. El acceso ya avisa de dónde estás: carreteras estrechas, curvas y viñedos en bancales pegados a la ladera. Es el Priorat puro. Nada de autopistas ni trayectos fáciles.
El casco viejo y las casas colgadas sobre el barranco
La Vilella Baixa tiene unos 200 habitantes y eso se nota. El pueblo es pequeño y el recorrido básico no lleva mucho tiempo.
Lo que más llama la atención son las casas levantadas justo encima del barranco. Algunas tienen varios pisos hacia abajo porque el terreno cae en seco. Desde ciertos puntos se entiende bien por qué a veces se habla de este lugar como un pequeño “Nueva York” del Priorat: no por rascacielos, sino por la verticalidad.
Las calles suben y bajan sin demasiado orden. Piedra, escaleras, pasajes estrechos. En un rato lo has recorrido casi todo.
La iglesia parroquial queda algo elevada respecto al resto del casco. Es un edificio sencillo, reformado varias veces. No esperes grandes detalles artísticos.
Viñedos y pizarra alrededor del pueblo
Al salir del núcleo se ve enseguida el paisaje típico del Priorat: laderas duras, bancales y mucha pizarra negra en el suelo.
Los viñedos aquí no están en llano. Muchos se trabajan en pendientes fuertes. Basta caminar unos minutos fuera del pueblo para verlo. Entiendes rápido por qué el cultivo de la viña en esta zona requiere tanto trabajo manual.
Hay caminos rurales y carreteras secundarias que usan bastante los ciclistas. Las subidas son largas y constantes. Si vas en bici, vienes avisado.
Cómo encaja dentro de una ruta por el Priorat
La Vilella Baixa no es un sitio para pasar todo el día. En una hora larga puedes recorrer el casco y asomarte a los miradores sobre el barranco.
Funciona mejor como parada dentro de una ruta por el Priorat. Muchos viajeros enlazan varios pueblos en el mismo día y este encaja bien en medio del recorrido.
En los alrededores hay bodegas que suelen organizar visitas, pero conviene mirarlo antes porque no todas abren siempre ni con horario fijo.
Cuándo venir y qué esperar
Las fiestas mayores suelen celebrarse en agosto y Sant Antoni en enero con las hogueras habituales en muchos pueblos rurales catalanes. Las fechas pueden variar según el año, así que mejor comprobarlo antes.
Fuera de esos momentos el pueblo es tranquilo. Muy tranquilo.
Consejo final
Ven a primera hora o al final de la tarde. La luz entra mejor en el barranco y el paseo se hace más llevadero.
Y no intentes verlo deprisa desde el coche. Aparca arriba, baja andando y tómate el tiempo justo. En La Vilella Baixa no hay mucho más que eso, pero tampoco hace falta.